lunes, 17 de octubre de 2011

La mudanza

Bueno, amigos míos, parece que el descanso ha propiciado el regreso de mis musas, aunque parecen un poco reacias a retomar los proyectos ya empezados y bastante más inclinadas a la experimentación...son como niñas, oye. Así que, siguiendo sus deseos y antojos, aquí os dejo este pequeño relato que espero os guste, pero antes de nada quiero dedicarles este relato tan especial a unas personas muy especiales que se han colado en mi vida gracias a internet y que se han convertido en auténticas amigas y maestras.
Gracias, mis princesas: Bea, Jules, María, Raquel (que, por cierto, tienen unos blogs maravillosos que encontraréis en el apartado de "Un paseo por la blogosfera"). Sois una verdadera fuente de inspiración y os deseo lo mejor, amigas mías.


 
© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

Las cajas se apilan contra la pared de color crema, tambaleantes y pesadas amenazan con desplomarse y sepultarla bajo aquel peso muerto que constituye una vida entera. Mira de nuevo aquellos tristes trozos de cartón y no puede evitar sentirse derrotada por lo que aquello significa: cambios. Siempre ha odiado los cambios porque tienden a significar que la vida se convierte en una cuerda floja tendida sobre un oscuro abismo cuyo final no puedes apreciar claramente y tú te ves obligado a caminar a ciegas, esperando que aquella cuerda fina y desgastada aguante tu peso y no te haga precipitarte hacia lo desconocido.
Mudarse es algo íntimo, personal y doloroso que te deja todas las terminaciones nerviosas afectadas e inservibles durante un tiempo que siempre resultará demasiado largo. Ella tiene que enfrentarse con una mudanza exprés que no le permite tomarse el tiempo necesario para despedirse de cada rincón de la casa en la que ha pasado la mayor parte de su vida...tantos recuerdos que van a quedarse atrás, olvidados entre las sombras de unas persianas bajadas y los montones de polvo que pronto volverán a acumularse como si quisieran demostrar que aquel lugar ha pasado a pertenecerles. Conquistadores oportunistas de desgracias, eso es lo que son. Sonríe con nostalgia al descubrir una carta olvidada del que fue su primer amor y que ella creía perdida...son cosas que sólo se encuentran en una mudanza, como si el cosmos intentase hacer más sencillo ese trámite vital a través de recordatorios de una vida feliz y plena que va a seguir avanzando aunque cambies tu lugar de residencia. El cosmos y su extraño sentido del humor.
Ya queda poco de lo que era su habitación. La cama y el escritorio son los únicos supervivientes de ese exilio masivo que ha llegado tan repentinamente como el frío que comienza a colarse por la ventana abierta. Escucha el trinar de los pájaros y el silencio del atardecer en esa pequeña urbanización, y sabe que echará de menos la quietud y la paz que parecen envolver la zona durante el otoño y el invierno...un total abandono de la fugacidad de la vida cotidiana, un remanso de paz en la locura del vivir, un oasis de tranquilidad sólo roto por la visita de los adolescentes vecinos y sus risas hasta la caída de la noche...Incluso echará de menos a esos jóvenes deslenguados y escandalosos que se reúnen cada fin de semana en la esquina de enfrente, sin importarles si sus voces o su música molestan a los vecinos.
Da la vuelta y suspira antes de cerrar la puerta de la habitación que ya no será más suya. Una habitación que la ha visto crecer, ha sido testigo de sus lágrimas y de sus enfados, ha vivido rupturas y reencuentros...cómplice y testigo de una vida cargada de momentos amargos y dulces. Cierra la puerta y, al desaparecer la visión de las cajas apiladas, siente que su pecho se inflama en libertad y una nueva esperanza comienza a tomar forma con lentitud y desconfianza, temerosa de ser expulsada si se forma con demasiada rapidez. Sonríe y sabe que ese no es el fin de una vida, sino el inicio de una nueva vida.

domingo, 16 de octubre de 2011

El bar o la muerte de un corazón

     

















© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)


Me apetece decirte que ayer te volví a ver y mi corazón parece que quisiera salirse del pecho para acudir a tu encuentro, incluso mis piernas se movieron solas y mi boca esbozó una sonrisa idiota que pretendía ser un reflejo de la felicidad que sentía al ver de nuevo tu rostro.
Me apetece contarte que estuve observándote durante un tiempo desde aquel rincón oscuro del bar, con una cerveza en la mano y la intención de reunir la suficiente valentía como para acercarme y decirte algo ingenioso, hermoso o, simplemente, algo, aunque fuese tonto y careciese de sentido. Sin embargo, mi cuerpo parecía haberse quedado paralizado y no estaba por la labor de hacerme caso...las piernas me temblaron y el pulso se aceleró, incluso noté unas pequeñas palpitaciones y esa angustiosa sensación de estar enterrada viva que precede a un momento de nervios.
Me apetece que sepas que bebí la cerveza con rapidez, observando tus gestos y aquella sonrisa despreocupada mientras conversabas con tus amigos. Me sentí imbécil al encontrarme intentando leer en tus labios unas palabras dirigidas a mí, quizás el deseo de volverme a encontrar semejante al que me atenazaba en ese momento...Esperé, sentada en el sucio taburete que servía para evitar mi caída al suelo, que girases la cabeza y me vieses, pero no pasó. Hubo una ocasión en la que me pareció que me veías y sonreías...pero no era a mí. Esa chica que ahora ocupa mi puesto, un puesto que yo abandoné porque no supe apreciar, había aparecido de la nada y yo ni siquiera la había visto llegar.
Me apetece contarte que me arrepiento cada día de haberte dejado escapar, que pienso que fui una tonta al perseguir un sueño y dejarte a un lado. Quiero que sepas que no hay una sola noche en la que no sueñe que continúo a tu lado, me despierto y veo tu rostro tranquilo sonriendo entre las brumas de los sueños mientras tu brazo descansa protector sobre mi estómago... Quería decirte que echo de menos tus risas, tus bromas y tus enfados; esos ojos chispeantes que parecían desnudarme mientras hablaba y esa sonrisa pícara que me anunciaba un ataque en toda regla.
Me apetece que sepas que me fui del bar dejando tras de mí mi alma, y mi corazón creo que se quedó en ese mismo rincón oscuro desde el que te observaba, quizás ahogando sus penas en alcohol mientras se desangra lentamente sobre la sucia barra del bar, entre colillas, pipas y charcos de whisky barato.



sábado, 15 de octubre de 2011



-´´

Buenos días, lectores y amigos.
La entrada de hoy no tiene mucho de especial, la verdad. Sólo quiero informaros de que, debido a cambios bruscos y no deseados en mi vida, estoy un poco ausente de la blogosfera.
Me toca mudarme y las mudanzas son cosas jodidas, la verdad...¿sabéis cuánta mierda inservible y sentimentalista acumulamos a lo largo de los años? Yo no tenía ni idea, pero ahora lo empiezo a tener un poco más claro: mucha. He encontrado juguetes de mi infancia, las notas del cole (por cierto, una profesora de la que guardo muy mal recuerdo me puso una notita diciendo que tenía problemas con la lengua española, que era incapaz de redactar y que aparentaba necesitar un especialista...estoy por visitarla y recomendarla encarecidamente este blog o alguno de mis artículos en periódicos...maldita), cuadernos llenos de ejercicios de ortografía o sumas, un monopatín, etc etc. Ayer me tire dos horas en el sótano (el cajón desastre de mi casa) intentando decidir qué se queda y qué se va con nosotros...creo que lo hice mal porque se vienen más cosas de las que se quedan
Uno de los descubrimientos que más ilusión me hizo fueron los antiguos periódicos del instituto, en los que yo llevaba la sección de literatura... ¡qué recuerdos! He encontrado mi artículo sobre Bécquer y sobre Tolkien, los he releído y me he dicho: "leches, escribía bien para tener 16 añitos", y se me ha subido la moral, por lo menos algo bueno tenía que tener la dichosa mudanza, ¿no?
Otra cosa extraña que me ha sucedido esta semana, aunque ya no tiene nada que ver con la mudanza, sino con el blog, es que un anónimo ha dejado en la entrada titulada "Desvaríos" un link a un blog llamado Enone. No sé si lo sabréis, imagino que sí, pero Enone es mi nombre de guerra desde los 19 añitos y esta coincidencia me ha dejado muerta. Más si pensamos que no tengo ni idea de quién es o cómo ha llegado a este blog. El blog de Enone me ha gustado, es curioso, aunque dejé un comentario y el autor/a misterioso contestó con un relato titulado Los Otros que me dejó nuevamente patidifusa... Ya veremos si consigo averiguar quién es el autor y cómo ha llegado hasta aquí (¿casualidad o no?)

Bueno, pues poco más os tengo que decir salvo que me perdonéis si no os dejo un artículo maravilloso o un cuento o un desvarío de los míos...esperad...vale, creo que este post entra dentro de desvaríos, ¿no? Vale...el caso es que voy a estar una temporada ausente, pero volveré a dar vida a este blog tan pronto como tenga tiempo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Desvarío

Está oscuro. Realmente oscuro. No puedo ver nada a mí alrededor, solo unas sombras errantes que no consigo discernir con claridad y que me asustan más que tranquilizarme. No es la ausencia de luz lo que me preocupa. No. Hace años que vivo en una oscuridad continua y hemos llegado a un pacto extraño que me hace más fácil moverme entre las sombras; lo que realmente me preocupa es la densidad de esa oscuridad que parece amenazar con tragarme y no dejarme volver a salir.

Es una oscuridad extraña. Se me pega a la piel y me hace sentir una presión desconocida en el pecho…una sensación que no me gusta nada. Y, sin embargo, aquí sigo. De pie en la oscuridad, forzando la vista para encontrar algún indicio que me lleve de vuelta a la superficie…allí donde la oscuridad se hace menos sofocante, menos espesa…más soportable, incluso segura. Porque para mí la oscuridad siempre ha sido eso: seguridad. Una capa protectora que me cubre de esos malditos rayos de luz que se cuelan en el alma, te hacen sentir mil cosas maravillosas y luego, como si fueran bombas temporales, estallan dentro dejando tu alma y tu corazón derruidos, una zona cero de la que poco se salva y lo que se salva siempre estará manchado de negro. Odio esa sensación…la sentí en varias ocasiones antes de decidir que la oscuridad era el mejor lugar, donde esos rayos de luz no podían penetrar más que débilmente, nada amenazadores ni peligrosos. Podía mirarlos, ver su tenue resplandor y disfrutar del ligero calor que desprendían… un calor que no iba a aumentar hasta quemarme viva entre gritos silenciosos de dolor y socorro que nadie podría oír o nadie querría oír. Ahora echo de menos ese resplandor en la oscuridad. Un resplandor que me recordaba que aún seguía con vida, que aún había cosas por las que luchar…

No sé cómo me hundí tanto. Creí que lo controlaba, a lo mejor me equivocaba y yo nunca he controlado nada. Quizás pensé que mantenerme en la oscuridad había sido elección mía y no era así…quizás fue la elección de otros. ¡Quién sabe! También esa sensación de alivio y seguridad puede haber sido un espejismo…la verdad es que ya no recuerdo cómo era vivir en la superficie, allí donde los rayos de luz lamían mi cuerpo y calentaban mi corazón, allí donde todo era tan luminoso que dolía mirarlo… Me sumí en una oscuridad desconocida y dí gracias por tenerla.  Este debe ser, pues, mi castigo. ¿No querías oscuridad? ¡Toma oscuridad! Pero ahora ya no me siento a salvo…necesito volver arriba, salir de este pozo negro y sin fin, volver a ver los rayos de luz… Necesito volver al principio y sé que es imposible. Tan imposible como desear que ese precioso jarrón de porcelana que has tirado y roto en mil pedazos vuelva a recomponerse y a ser el mismo que era antes de su caída. Yo soy ese jarrón roto en mil pedazos, supongo, y va a ser complicado que vuelva a reunir todas las piezas que han ido quedando dispersas por ahí… sin embargo, lo intento. Recojo las piezas, por pequeñas que sean, y las coloco delante de mí, esperando ver un patrón que me permita reconstruir el jarrón. Me faltan algunas que sé no encontraré porque alguien las ha robado y tirado a la basura; otras las regalé desinteresadamente pensando que no me servirían de nada, otras se han perdido… Y así sigo buscando un patrón y ese patrón se esconde, yo no puedo verlo en esta maldita oscuridad que se me hace agobiante y me impide pensar con nitidez. Creo que, incluso, noto una humedad creciente…¿podrá ser que la oscuridad también llore?

Es impensable. Imposible. Un punto muerto. Ya me he cansado de intentar reconstruirme. El jarrón no volverá a ser un jarrón porque faltan demasiadas piezas pero, a lo mejor, si me pongo a ello puedo convertir ese jarrón en un bonito cuenco o en una jarra…Algo diferente creado de lo antiguo. Es una idea genial. Noto la esperanza crecer en mi pecho ante la idea de poder dar forma a un nuevo yo, un yo más acorde con mis nuevas sensaciones…quizás ese nuevo yo sí que sea capaz de emerger a la superficie. Abandonar esa oscuridad en la que mi antiguo “yo” se ha hundido arrastrado por mil piedras que le impiden volver. 

Sí, mi nuevo yo saldrá adelante; abandonará el foso en el que me he metido y emergirá a la luz radiante de los rayos. Dejará que el calor de esos rayos acaricie su piel con intensidad, disfrutará con el fuego y aprenderá de los incendios y devastaciones que causará… será capaz de apreciar que la oscuridad no es seguridad, sino la cobardía de quien no quiere enfrentarse al mundo de luz que tenemos delante. Mi nuevo yo será más fuerte, más sensato, más prudente…mi nuevo yo será una mezcla perfecta de oscuridad y luz.

lunes, 3 de octubre de 2011

La realidad que muchos no ven o prefieren no ver.

Estoy cansada, realmente cansada de escuchar acusaciones vacuas e irrazonables acerca de la protesta del profesorado (entre otras cosas, claro). Ya no porque ponen en duda la capacidad docente del profesorado español, sino porque niegan la buena voluntad y la vocación docente del 90% del profesorado en España y, lo que es más grave, ponen de manifiesto la ignorancia encubierta que la política española ha instaurado en este país a base de leyes absurdas, recortes innecesarios y bombas de humo lanzadas al azar.

Desde que tengo uso de razón he protestado y he exigido una educación de calidad; ultimamente me he subido al carro de la protesta del profesorado por los recortes que van a llevarse a cabo en el sector educativo y que, por mucho que lo intenten camuflar, van a acercarnos un poquito más a esos países del tercer mundo a los que negamos pertenecer. Y desde que me he sumado a la protesta he tenido que escuchar todo tipo de sandeces y sin sentidos que me han dejado patidifusa y bastante airada por la ignorancia y la tontería que existe en nuestro país. Entre otras cosas, lo más normal es que me acusen de ser una "roja" que sólo se queja porque es la señora Esperanza la que ha hablado de recortes, una acusación infundada que termina con la típica coletilla de: "pues esta ley de educación es socialista, que lo sepas." Pues nada, como diría mi madre, esto es como quien tiene tos y se rasca los huevos.

Por suerte o por desgracia (me inclino más bien por la segunda opción), pertenezco a la minoría de la sociedad española que sabe pensar por sí misma, sacando conclusiones de lo que ve y oye, escuchando con atención lo que se esconde detrás de las palabras...es decir, soy de las pocas afortunadas o desgraciadas que pone en uso el raciocinio ese que supuestamente nos separa de los animales. Así que entiendo que, en el panorama político actual (no sólo en España, ojo), no existe la más mínima diferencia entre unos partidos y otros, así que me da igual quien ha dicho esto o quien ha hecho lo otro, lo que realmente me importa es la consecuencia resultante de lo dicho y lo hecho… algo que parece haber perdido toda la importancia que debiera tener. De este modo, si un partido (ya sea azul, rojo, amarillo o color arcoíris) dice que piensa que pintar los edificios de Madrid de color azul cielo con preciosas nubecitas … Pues qué queréis que os diga, no pienso en quién lo ha propuesto, sino en la cantidad de aviones que se van a estrellar por culpa de tan dicharachera propuesta.

Lo mismo me pasa con la educación (el avión) y los famosos recortes (la nueva pintura) que pretenden lavar la cara a un sistema educativo defectuoso en sí mismo y, al mismo tiempo, levantar una nube de humo que sirva para desviar la atención del verdadero conflicto. No, no estoy loca o paranoica, ni siquiera soy una fan de las conspiraciones; simplemente digo lo que veo.
“Soy plenamente consciente de que, con las instrucciones para el nuevo Curso Académico, en las que se indica que todos los Profesores de Educación Secundaria tienen que completar su horario hasta las veinte horas semanales, en lugar de las dieciocho actuales.” Carta de Esperanza Aguirre a los profesores de la Comunidad de Madrid
"Sabemos que les estamos pidiendo un esfuerzo especial pero 20 horas son, en general, menos de las que trabajan el resto de los madrileños" Declaraciones de Esperanza Aguirre a la prensa.
      Desvío de atención --- Modo: On. ---- Objetivo: completado.

La población española deja caer los tenedores de la cena mientras su ojos se expanden y se contraen al ritmo del cambio de imagen del televisor de su comedor, levantan las manos horrorizados, claman al cielo y a ese Dios del que se acuerdan sólo en contadas ocasiones, y exclaman con la indignación tiñendo su voz:

“ ¿Y de qué se quejan? ¡Al menos tienen un trabajo!”
“ ¡Qué gentuza, por Dios!”
“ ¡¿ 18 horas?! ¿Y se quejan? ¡Ya les ponía yo a currar cuarenta horas al sol, y entonces si tienen huevos que se quejen! “


Fantástico. Bravo, señores, así se hace. Así es como se demuestra lo corta de miras que es la población española, tan acostumbrada a que piensen, razonen y concluyan por ellos que no son capaces de entender que les están dando gato por liebre.

No soy profesora todavía, no tengo hijos y, por lo tanto, para algunos sectores de esta sociedad brillante no tengo derecho de opinar…qué desgracia que exista la libertad de expresión, hay que ver. En fin, he tenido la oportunidad de hacer prácticas en un instituto, mantengo el contacto con el instituto dónde yo estudié y suelo ir a dar charlas a los chicos totalmente gratis para adquirir cierta soltura…y he visto muchas cosas que los señores políticos se callan. He visto profesores gastarse dinero en fotocopias en el chino de la esquina porque el presupuesto se ha quedado corto y no pueden hacer según que gastos; he visto profesores comprar rotuladores especiales para esas pizarras tan chulas (e inútiles, vamos a decir la verdad) que iban a ser la apuesta de I+D en educación y que han resultado un gasto inútil más…He visto profesores quedarse fuera de horas a cuidar a chicos, ayudarles a repasar para sus exámenes, incluso prepararles para los exámenes de acceso a módulos… y todo ello gratis, sin quejas. 

Así que cuando intentan venderme la moto sin frenos, lo siento, pero no, no la quiero y pienso denunciarlo. Decir que los profesores protestan por trabajar dos horas más es ser un caradura y un desgraciado, pero creérselo…en fin, para creérselo hay que ser muy imbécil o muy ignorante.

Los profesores se quejan porque los recortes que van a darse en educación (esos que han sido eclipsados por las 18 horas) nos afectan a todos y van a desembocar en una sociedad mal formada, con deficiencias educativas graves. Una educación elitista y minoritaria que dejará fuera a aquellos desgraciados que no tengan posibilidad de pagar una escuela privada, que abandonará a los alumnos con necesidades especiales y que colgará del palo mayor la “educación igualitaria” que nos han estado vendiendo en los últimos años.

Que la LOE es una ley socialista. Lo sé, y es una ley que se hizo deprisa y corriendo, tiene muchos fallos y pocos aciertos…¿qué le voy a hacer? Pero hacer recortes no es la solución, digo yo, y tengo todo el derecho del mundo a quejarme de esos recortes que pueden significar la decadencia de la población. Porque todos sabemos que la educación es el arma de la sociedad…cuanto más educada, más protestará, y, claro, eso a los políticos no les conviene. Mejor tener un rebaño de borregos que se dirijan a donde se les diga sin protestar, que a un montón de lobos hambrientos de información y explicaciones.

En fin, terminaré este artículo protesta contestando la siguiente afirmación de la señora Aguirre:

"para superar esta situación es indispensable que las administraciones públicas ahorren y reduzcan su nivel de gasto y de endeudamiento".
¿No se ha planteado que, a lo mejor, sería más factible bajar los sueldos de los políticos, eliminar ayuntamientos y demás cargos innecesarios de los que presumen; buscar medios de transporte más económicos para sus viajes “oficiales”; etc.? Incluso, ya que nos ponemos a hablar de horas de trabajo…¿qué pasaría si subiésemos las suyas? Los políticos sí que trabajan poco y mal, sinceramente, así que a ver si nos aplicamos el cuento, amigos míos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Decisiones

Este relato, inspirado por dos canciones muy diferentes entre sí, quiero dedicárselo a esos compañeros que hacen de la literatura realista un auténtico arte y que me inspiran a hacer incursiones alocadas en el género para saber qué se siente.
Muchas gracias por inspirarme y ayudarme a mejorar.


© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

Ella mira el reloj con impaciencia mientras dirige miradas torvas hacia el dormitorio, donde la luz sigue encendida y no parece irse a apagar en breve. Suspira y coge el móvil entre sus manos, mirando la hora con ansia y tristeza. Le quedan diez minutos para decidirse.
-          Cariño. – llama ella con voz dulce, sin apartar la mirada del móvil.
-          ¿Sí? – responde una voz masculina desde el dormitorio.
Sabe que todo depende de ese momento y no puede echarlo a perder, así que, respira hondo, se levanta del mullido sofá donde hace una hora que descansa mientras finge leer un libro de cuyo título ni siquiera está segura, y se dirige con pasos inseguros hacia la habitación iluminada.
Mientras camina por el pasillo, ve las fotos, recuerdos de una vida, mil decepciones y alegrías colgadas en las paredes color café de aquel piso escuchimizado de Madrid donde él se empeñó en vivir. Y son esas mismas fotos las que le recuerdan todo lo que ha perdido, lo que ha dejado atrás por una vida que ni siquiera es la suya, así que sonríe y, dejando atrás el miedo y la culpabilidad, asoma la cabeza por la puerta que da al dormitorio. Dirige una mirada inocente al hombre que está en la cama, leyendo un libro que ella le recomendó, y sonríe con tristeza.
-         --  Cariño, ¿te importa si me acerco a casa de Julia? – pregunta ella con el tono más inocente que conoce.
-          ¿A estas horas? – él levanta la vista del libro y la mira, intentando decidir si lo dice en broma o en serio.
-         --  Ya sé que es tarde, es que me ha llamado hecha un mar de lágrima y…- se detiene, sonríe y sacude la mano como restándole importancia. – Mira, déjalo, tienes razón y es demasiado tarde…
-       --   Anda, vete – accede él con una sonrisa en el rostro. – Dios no quiera que yo sea el culpable de que Julia entre en crisis.
-      --    ¡Qué tonto eres! – exclama ella entre risas, mientras se dirige al armario y se pone unos pantalones y una blusa verde claro. – Seguramente haya vuelto a discutir con ese zopenco que tiene como novio… ¿en serio no conoces a nadie que podamos presentarle?
-      --   Nadie en su sano juicio aguantaría a alguien como Julia, cariño – asegura él, volviendo a perderse en la lectura. – No vuelvas tarde, ¿ok?
-      --    Tranquilo, ni siquiera notarás que me he ido – susurra ella, saliendo de la habitación con los tacones en la mano para evitar molestar a los vecinos.

Demasiado fácil, ese es el primer pensamiento que la atraviesa mientras baja las escaleras, aún descalza y con el abrigo en la mano. Hace años que la relación se enfrió, aunque siguen fingiendo que todo está igual. Ella sabe que él ya no la quiere o, por lo menos, no tanto como antes; y ella…bueno, ella le quería, pero se cansó de esperar. Se quita la goma que aprisiona sus rizos en una cómoda coleta y sacude la cabeza con fuerza, amoldando el cabello con una mano mientras con la otra rebusca en el bolso un pintalabios.
El móvil empieza a vibrar mientras ella escapa por la puerta principal. Tras unos minutos de búsqueda, lo encuentra en el fondo del bolso y sonríe al ver el número brillando en la pantalla.
-          Ya he salido, dame diez minutos y estoy allí. – dice ella sin saludar siquiera a la persona que llama – Te dije que iría, ¿no? No, no….sólo es una cena, Raúl, nada más – ríe con ganas ante un comentario de la otra persona. – Venga, anda, que ahora te veo.
Y cuelga. En la pantalla del móvil la foto de ella y Jorge en su aniversario, con el mar de Valencia de fondo, se ilumina, quizás para recordarla lo que está dejando en casa, pero ella sólo quiere sentirse querida y Raúl le da lo que Jorge ha olvidado con sus horas de trabajo, sus viajes y su cansancio… La mitad del día se siente sola en ese horroroso piso que se empeñó en comprar, la otra mitad…bueno, la otra mitad del día, prefiere no sentir demasiado por miedo a hundirse en la espiral de autocompasión.

Sólo es una cena, se repite mientras camina hacia el metro y toma el tren en dirección al centro, una cena con un amigo. Sin embargo, una irritante vocecilla en su cabeza le recuerda con insistencia que si sólo fuera una cena, se lo habría dicho a Jorge y no habría salido a escondidas de su casa. Y, por una vez, la vocecilla tiene razón y ella se para en seco en la estación de Sol, intentando buscar algo que refute la teoría de la vocecilla, pero no hay nada y eso la hace sentirse extrañamente cansada y libre. No hay nada que refute a la vocecilla porque aquello es una cita, no una simple cena, y ella sabe que esas citas suelen terminan con un par de cervezas y una escena salida de tono en algún local de moda mientras su pareja, ese hombre que ha estado con ella desde la universidad, duerme ignorante en una cama que pronto ella manchará con la mentira. Sonríe con tristeza, coge el móvil y, con dedos rápidos de quien acostumbra a hacerlo, escribe un mensaje; mira el contacto, vuelve a sonreír y le da a enviar antes de perderse en la noche, en el metro y en una vida que, aunque insulsa, es la suya.

Canciones que me han inspirado...


miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un año para recordar

Buenos días, amigos.
A dos días de cumplir añitos (25 para ser exacta...madre cómo pasa el tiempo!!!) me he puesto a hacer memoria de lo que ha sido de mi vida en este año. Habrá a quien un año le parecerá un período de tiempo demasiado breve, pero yo en un año he cambiado tanto que ya no me reconozco, la verdad; aunque también he de decir que he cambiado porque ha habido un empujón de por medio, pero bueno.
A pesar de que este blog existe desde el 2009, no fue hasta Septiembre del 2010 cuando comencé a tomarlo como una terapia y empecé a escribir diariamente en él, a compartir mis preocupaciones y ansiedades con un pequeño número de lectores que ha ido aumentando poco a poco. ¿Por qué en Septiembre? El treinta de Septiembre de 2010, día de mi cumpleaños, tuve de hacer frente a una trama digna de un mal libro que la que era mi mejor amiga me regaló en ese día tan especial. Esta historia me dejó tocada y medio hundida, y como soy incapaz de expresarme si no es a través de la escritura, empecé con este blog para que me ayudase a avanzar. ¡Y vaya si lo ha hecho!
Gracias a este blog he conocido a gente maravillosa, he podido poner a prueba mis capacidades literarias, he probado nuevos estilos, he compartido sentimientos y, lo más importante, me he decidido a llevar a cabo mi sueño.  Así que, ahora, al mirar atrás, tengo que agradecer a esas dos personas que intentaron hundirme con mentiras e insultos que lo hicieran, porque gracias a ellas he salido a flote, me he convertido en una persona más fuerte y mejor, y estoy aquí ahora mismo. Mil gracias, "amigas".
Bueno, pero eso no es todo... En Mayo de este año, después de contactar con la maravillosa María de El blog de Anxana, empecé mi periplo editorial o, como lo llaman por ahí, mi odisea. He perdido la cuenta del número de propuestas que he enviado hasta el momento... agencias, editoriales...la verdad es que he tocado todos los palos de la baraja. A día de hoy, he recibido contestación de tres editoriales serias (una rechazando, dos pidiendo el manuscrito completo) y de dos agencias (una rechazando y otra pidiendo el manuscrito). También he recibido muchos cantos de sirena, como he decidido llamarlos, que me ofrecían publicar mi obra a cambio de una pequeña aportación económica...Coedición, vamos. He tenido contacto con editoriales de reputación dudosa que ponían mi sueño en bandeja...Y he luchado contra todas ellas, he sobrevivido a las sirenas gracias a los consejos prudentes de mis compañeros de viaje que me recordaron que un autor jamás de los jamases debería pagar por publicar a no ser que sea la última opción.
Y mientras espero la respuesta de los que quedan, sigo escribiendo. Me turno...a ratos continuo con la segunda parte de la novela, a ratos escribo cuentos, a rato artículos. Todo sea por no perder la movilidad en los dedos :O Además, me he presentado a varios concursos de relatos. El concurso de relatos breves de la Fundación Imprimátur me dio una gran alegría porque conseguí colarme entre los relatos escogidos para ser publicados con mi Cambiar la historia que era un relato homenaje a ese terrible día de Septiembre que me cambió para siempre, un sello para poner el final a una historia que había quedado abierta; así que me siento orgullosa y feliz de saber que no va a quedarse en el olvido. Ya os informaré de dónde se venderá el librito y cuánto costará por si alguien estuviese interesado :P
Del resto de concursos aún no sé nada, aunque creo que todos se decidían entre Septiembre y Octubre...los elegí justamente por eso, para poder estar presente cuando se hiciera público el fallo y poder ir a la entrega de premios.
Y he aquí cuando llega el mayor cambio de mi vida. Este año, después de postponerlo durante tanto tiempo por miedo a abandonar a mis seres queridos, he decidido marcharme a Inglaterra unos meses y experimentar un cambio de aires. Nunca me ha dado miedo viajar sola, de hecho me gusta...pero tenía muchas cosas aquí como para dejarlas y temía hacer daño a las personas que me rodeaban. Sin embargo, en este año me he dado cuenta de que pensar en los demás antes que en mí misma es algo autodestructivo y, en ocasiones, es bueno ser un poco egoísta y hacer las cosas pensando únicamente en ti. Así que di el paso y aquí estoy, a menos de un mes para marcharme y enfrentarme a una nueva vida en la que tendré que poner en práctica mis dotes como "mami" , que para algo voy a ocuparme de dos pequeñajos :P
Hasta aquí esta recapitulación de lo que va de año. Un año que ha estado plagado de momentos negros, pozos que parecían no tener salida, pero también de estrellas reluciendo al final de esos pozos y animándome a seguir adelante con su mera presencia.
 Gracias, mis estrellas, y gracias, lectores, por hacer de este blog un rincón tan acogedor y familiar.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Desaparición de sonidos...el declive del lenguaje.

 Hoy escribo desde la indignación de una lectora, amante de la lengua y, en último lugar, filóloga clásica para denunciar la infame desaparición de sonidos o fonemas procedentes del latín y que, por falta de educación lingüística, la gente ha olvidado provocando que sean eliminados del vocabulario para facilitar a esas personas el aprendizaje de una lengua que amenaza con ser cada vez más sencilla, cada vez más adaptada al habla de ciertos estratos sociales, cada vez menos exigente.
Me da igual la RAE y sus normas en pro del desarrollo y la modernización del lenguaje. Hay cosas que se pueden admitir y cosas que no. Un cambio que no pienso admitir jamás de los jamases será la desaparición de la grafía “ps” simplemente porque a la gente se le haga complicado pronunciarla… No es “sicólogo” es “psicólogo” y, desde luego, no es “pesi” es “Pepsi” ya seas de Fuenla, de Móstoles o de la Luna …¡Por los dioses! Qué no es tan difícil y el sonido “ps” es bonito, resultón y llamativo.
Además, esa grafía es herencia del latín y fue uno de los pocos sonidos que sobrevivió al paso del latín vulgar al romance, del romance al castellano antiguo, del castellano antiguo al moderno…¿por qué matarlo ahora? Comprendo que los hablantes nos basamos en una norma lingüística denominada “economía del lenguaje” que quiere decir que tendemos a eliminar aquello que sobra para hacer más ágil un discurso (de ahí el encadenamiento de vocales, la aparición de abreviaturas, el uso de siglas, etc.etc.) pero el sonido de esta grafía no supone un gasto extra de energía al hablar puesto que se hace el mismo esfuerzo en pronunciar un “ps” que una “s” líquida. Entonces, ¿por qué tanta saña con eliminarlo?
Pues bien, según mi experiencia, los maestros han perdido el rigor a la hora de enseñar la pronunciación de los sonidos del español. No sé por qué, no pienso juzgarles y no me quiero meter en líos, pero está claro que algo raro pasa. Mis maestros me enseñaron a pronunciar todos los sonidos del castellano correctamente, yo distingo entre el sonido de la “b” y de la “v”, de la “d” y de la “r”, de la “ll” y de la “y”…y por supuesto, distingo el sonido de “ps” y de “s”.  Estas distinciones se han ido afianzando gracias al estudio del latín y del griego, donde los sonidos son sumamente necesarios y diferentes, pero la base ya la tenía gracias a esos profesores tan maravillosos que con el libro de Micho (editorial Bruño) en mano y una gran paciencia me enseñaron a pronunciar correctamente y a entender las diferencias.
                                 
No tengo hijos, así que no puedo decir qué ha cambiado o qué se mantiene. Pero he trabajado vendiendo libros de texto y he tenido la suerte de ojear las nuevas tipologías…Demasiados libros para unos niños tan pequeños y su contenido es, en cierta medida, mayor que lo que yo daba pero de menor calidad. Así que empiezo a entender un poquito dónde está el problema. Y no, no creo que la culpa de esto sea completamente de los profesores, sino que considero que es el propio sistema educativo el que ha caído en la trampa de querer formar alumnos con muchos conocimientos, pero no ha tenido en cuenta las necesidades del alumnado.
El caso es que muchos jóvenes alcanzan la adolescencia sin saber distinguir la mayoría de nuestros sonidos y eso les pone en serias dificultades a la hora de tomar apuntes o hacer dictados. Sin embargo, aunque ese punto me preocupa especialmente, lo que más me preocupa es que estamos prohibiéndoles el acceso a un castellano muy rico en sonidos, hermoso cuando se pronuncia como debiera y con grandes matices léxicos (recordemos que muchas palabras del castellano se escriben igual y sólo pueden distinguirse por el sonido o el contexto, como la famosa “baca” o “vaca”).
Estos alumnos formados precariamente en la pronunciación de su propia lengua siguen avanzando académicamente, llegan a la universidad, se licencian (o gradúan, de ahora en adelante) y se convierten también en profesores que enseñarán a sus alumnos a leer, a escribir, a sumar…los alumnos se fijarán en ellos como modelo, pero como estos nuevos profesores (antiguos alumnos) no han adquirido la capacidad de diferenciar los sonidos del castellano, sus actuales alumnos tampoco lo harán. Otros se convertirán en periodistas, locutores, actores, físicos, químicos, escritores...y seguirán arrastrando esa incapacidad de diferenciar sonidos, incapacidad que termina agravándose con faltas ortográficas que se deben a esa confusión, faltas ortográficas que saldrán a la luz, que muchos copiarán y propagarán y…vuelta a empezar, como la pescadilla que se muerde la cola.
En fin, este post lo he escrito, en principio, como una protesta por estos cambios que, desde luego, yo no voy a poder detener (pero pienso oponerme a ellos con todas mis fuerzas); pero ahora me gustaría hacer una reflexión sobre este sistema educativo que parece tambalearse desde los cimientos. A veces, lo importante no es cuánto aprenden los niños, sino cómo lo aprenden y, desde luego, es mejor aprenderse bien la tabla del dos que saberse a medias todas las tablas de multiplicar, ¿no creéis? 

viernes, 23 de septiembre de 2011

Enseñanza pública en peligro de extinción

Tras oír mil mentiras que suponen burdos intentos de tapar la masacre educativa que está teniendo lugar en España, he encontrado la siguiente carta de una alumna de un instituto público. Carta en la que se defiende la labor del profesorado y se ponen sobre la mesa ciertos datos que los políticos intentan esconder bajo la alfombra, para que nadie consiga entender a tiempo que, si siguen así, la educación pública en España se va a ir a pique. Se convertirá en una enseñanza de guetos y los que quieran aprender, tener un futuro, deberán acudir a la escuela concertada o privada, lo que nos privará de grandes profesionales o estudiantes gracias a un corte económico que, a mí, me parece especialmente vergonzoso.
No, de esto no tiene la culpa sólo un partido político...la verdad es que aquí todos han participado en el asesinato de la educación pública ya sea directa o indirectamente (aquí viene bien la famosa expresión: "entre todos la mataron y ella sola se murió"). Un hecho que no debemos olvidar nunca, porque si olvidamos estamos haciendo lo que ellos quieren.
Por otro lado, a los que se creen a pies juntillas las mentiras propagadas por los políticos de que los profesores sólo trabajan 18 horas...por favor, pensemos un poco. Un profesor no sólo tiene clases, también tiene excursiones, guardias, reuniones, consejos escolares, exámenes, clases, etc. etc. No son 18 horas de trabajo, son muchas más...incluso, a veces, más de las que deberían, pero un profesor de verdad, con vocación por la enseñanza, nunca se quejará. Seguirá al pie del cañón, intentando transmitir a los alumnos aquellos conocimientos que a él le apasionan, sea como sea y tarde el tiempo que sea.
Así que, por favor, seamos consecuentes y respetemos los derechos y la labor del profesorado que está siendo duramente atacado, y que defiende algo que nos incumbe a todos: la educación.
Estos días han circulado por internet multitud de cartas abiertas de profesores tratando de explicar que no son dos horas, que no son ellos los más perjudicados. Que somos nosotros. Me indigna ver cómo todo su esfuerzo no sirve para nada en cuanto algún político deja caer frente a los medios que son unos vagos y que sus protestas se deben a esas dos horas que no dejan de mencionar. Nos manipulan como quieren, sus medias verdades aparecen en las primeras planas de sus periódicos mientras los hechos, las cifras objetivas, quedan sepultadas bajo sus artimañas electorales.
Así que me gustaría compartir mi versión como alumna de secundaria de la escuela pública. No creo en partidos políticos ni me importa a quién le bajen el sueldo o le suban dos horas, me importa mi futuro y el de mi generación.
Hace una semana que comencé 1º de Bachillerato en un instituto de Getafe. No es una mala zona, no hay mucha pobreza y sé que debo considerarme afortunada. No puedo imaginar cómo está la situación en otros institutos de zonas más pobres aquí mismo, en Getafe. No sé si creerme las cosas que me cuentan sobre más de 40 alumnos hacinados en aulas sin material, con profesores más preocupados por salir vivos del aula que por conseguir un buen nivel.
En el mío somos 30, 37 y 33 alumnos de 1º de Bachillerato en las 3 clases. Pensábamos que habría 4 clases, porque hay cuatro opciones de Bachillerato, pero las letras puras (Griego y Latín) han sido desterradas. La profesora de Latín nos decía que estaban protegidas por ley, así que no entiendo cómo ella, junto con mis compañeros que querían estudiarlas, se han tenido que marchar del instituto.
Esta semana no hemos dado prácticamente clases útiles, mi instituto está sumido en el caos. Hemos cambiado de tutor un par de veces por los desajustes en los horarios. Al no haber clase de tutoría no hemos podido elegir delegado, el que se encarga de cerrar el aula con llave durante los recreos, por lo que debemos llevar siempre encima la mochila para evitar los robos. No hay profesores de guardia para vigilar a los alumnos que están solos cuando algún profesor falta, ni siquiera a los más pequeños, recién llegados a secundaria. Los horarios son provisionales, cualquier nuevo cambio ordenado desde la Administración trastoca las clases de todos y exige rehacer toda la organización.
Tengo tres profesores, de lengua, mates e inglés, que en realidad son "medios" profesores. Trabajarán media jornada en mi instituto y la otra media en otro, aunque el descontrol es tal que todavía no han mandado ninguno desde la Administración. Mientras tanto estamos parados durante estas tres horas, o a veces nos juntan en el aula grande a los tres bachilleratos (los 100 alumnos) con un solo profesor para que no perdamos el tiempo. Ni siquiera sabemos en qué grupo de matemáticas estaremos porque los profesores no pueden ponerse de acuerdo en qué sistema usar para dividir los grupos hasta que llegue el que falta. ¿Que tenemos peor nivel que la privada? ¿Acaso creen que en la privada se pierden tantas horas de clase por temas así, que tienen el mismo material, la misma treintena de alumnos por clase?
Los 'desdobles' de las únicas dos optativas que el instituto ha podido ofertar tienen, de nuevo, 30 alumnos por desdoble, incluida Ampliación de inglés oral. ¿Qué tal creen ustedes que funciona una clase de inglés oral con 30 alumnos? Tenemos oportunidad de hablar 1 minuto y medio cada alumno.
Me indignan las mentiras descaradas de Aguirre. Sí que ha habido recortes, lo notamos todos los alumnos, la precariedad y el descontrol generado por la falta de profesores. Todos están dando más de lo que pueden y aun así no es suficiente, no dan abasto con tanto por hacer en pleno inicio de curso escolar y tan pocos recursos.
Estoy orgullosa de mi instituto y de mis profesores, que me han enseñado a no rendirme y a luchar por mi futuro. Gracias a la escuela pública este año pude optar al Bachillerato de Excelencia en el San Mateo (quedé entre los 50 mejores del examen para el premio extraordinario de la ESO, aunque por supuesto no gané: nadie de la zona sur ganó), pero he decidido seguir en mi instituto público sin presupuesto, que es el que ha hecho que quedase entre esos 50 mejores.
Así que no me voy a callar mientras nos arrebatan la educación pública y nos condenan a una sociedad de clases sin posibilidad de ascender. Si los ricos son los únicos con acceso a educación, los pobres siempre seguirán siendo pobres, eso aprendemos en clase de historia. Tal vez unos cuantos políticos deberían dejarse de propaganda y trapicheos y volver a la escuela a estudiar el Antiguo Régimen, las revoluciones y el movimiento obrero, antes de repetir los mismos errores del pasado.
M. L. G.
Una alumna del IES José Hierro
 Fuente: Blog Eso de la ESO

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El tópico del viaje en la literatura

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“El camino sigue y sigue  
desde la puerta.  
El camino ha ido muy lejos,  
y si es posible seguirlo  
recorriéndolo con pie decidido  
hasta llegar  a un camino más ancho  
donde se encuentran senderos y cursos."  

El Señor de los Anillos I La comunidad del anillo.   J.R.R. Tolkien 



La literatura está llena de viajes. Odiseo cruzó los mares, visitó lugares lejanos, luchó contra  cíclopes y otras criaturas míticas antes de poder regresar a su patria; Eneas atravesó el mar desde Troya, recorriéndolo para llegar a las costas de Italia donde debía asentar su nueva ciudad;  el joven Lucio, protagonista de El Asno de Oro, también tuvo que emprender un viaje para conseguir encontrar la forma de volver a ser humano… Y así podría seguir enumerando historias, desde Caperucita Roja pasando por Historia de Dos Ciudades y llegando a obras más recientes como Memorias de Idhún o Harry Potter. Ahora bien, ¿por qué el viaje es un tópico tan necesario y usado?

Para nosotros salir de viaje es una aventura, una oportunidad de ver cosas nuevas, de salir de la rutina, etc. Pero para los personajes de literatura el viaje es algo mucho más profundo, el viaje es un camino hacia la sabiduría o la verdad. No es casualidad, amigos míos, que la serie de Harry Potter termine justamente cuando el protagonista emprende el viaje que, además, le llevará a encontrar el medio para destruir a su gran enemigo, Voldemort. 
En estas obras, como en la vida, el viaje se convierte en una experiencia vital que hará que el lector aprenda al mismo tiempo que el personaje, porque nosotros, mientras leemos, también estamos recorriendo ese camino vital hacia el conocimiento y, queramos o no, algo se nos queda grabado a fuego como si hubiésemos sido nosotros los que hemos luchado contra orcos, dragones, lobos u hombres, y hubiésemos recorrido con nuestros propios pies todos los kilómetros que ha hecho el personaje… Curiosa forma de adaptar lo leído a nuestra vida.
El uso de este tópico no es algo actual, ya que podemos remontarnos al año dos mil antes de Cristo y observar cómo este tipo de tópico se repite a menudo en narraciones orales que han llegado hasta nosotros gracias al interés que despertaban. Por ejemplo,  en la antigua Mesopotamia se fraguó una historia que llegaría a recorrer el mundo: Gilgamesh (s. VII a.C), en la que Gilgamesh y Enkidu emprenden un viaje en el que aprenderán el valor de la amistad, el significado de la gloria o el sentido de la inmortalidad. Y todo ello a través de un viaje…¿no os parece increíble? Algo parecido vemos en la Odisea donde el héroes, Ulises u Odiseo, sale de Troya dispuesto a alcanzar su tierra, pero antes se ve arrastrado por los designios divinos (enfados, más bien) y se ve obligado a vagar durante nueve años enfrentándose a numerosos peligros y situaciones que parecen pretender alejarlo definitivamente de Troya y su familia.
Muchos mitos clásicos (sea cual sea la civilización) contienen también este tópico como algo importante para la historia, lo que tampoco resulta tan extraño si tenemos en cuenta que los mitos pretendían dar una serie de pautas morales y éticas. Seguro que si os ponéis a pensar, encontraréis historias populares que también incluyen este tópico como parte esencial de la historia…
Más reciente, aunque sin olvidar otras obras intermedias como el ciclo artúrico o los cantares de gesta, nos encontramos con que los autores contemporáneos han sabido rescatar acertadamente el uso de este tópico para crear obras con un buen fondo como Laura García Gallego (aunque esta autora usa el tópico del viaje en todas sus obras, algo que debemos achacarlo a su educación – es experta en literatura medieval -), J.K Rowling o, más reciente y conocido, Javier Ruescas. Parece ser que el motivo del viaje sigue despertando intereses e inspiraciones, tal y como se puede observar si nos detenemos a leer las obras que cuelgan diariamente compañeros en sus blogs… El caso que más me llama la atención es el de J.K Rowling porque ella ha conseguido introducir de manera sublime el tópico en su saga al hacer que terminase con el viaje de Harry… un viaje como desenlace, realmente sublime, porque ese viaje resulta convertirse en el instrumento que Harry necesita para alcanzar la posibilidad de enfrentarse a Voldemort . El viaje le hace más prudente, más fuerte y, sobretodo, le ayuda a entender su destino a través de la experimentación…incluso le convierte en alguien mejor, porque su carácter se ve templado por las circunstancias y adquiere una mayor capacidad de decisión.
Ahora bien, ¿es algo intencionado o simplemente natural? Bueno, no sabría deciros. Seguramente en ocasiones el uso del tópico sea puramente intencional, como podría pasar en los mitos y en los cuentos, ya que son textos destinados a dar una serie de enseñanzas y, por tanto, han sido planeados con cuidado, pensando en la mejor manera de transmitir lo que quieren.  Sin embargo, no creo que siempre sea así. Me gustaría poder preguntar a alguno de los autores que han tratado el tópico del viaje y conocer qué pretendían mientras ponían a sus personajes ante tan arduo destino, porque, sinceramente, las intenciones de los escritores nos son desconocidas, por mucho que nos empeñemos en buscar una intención entendible en todo lo que hacen. Además, no hay que olvidar que los viajes resultan sumamente atractivos a la hora de narrar una historia, porque dan más posibilidades, más juego y, sobretodo, nos permiten situar a los lectores en lugares en los que nunca han estado y que, por tanto, no podrán comprender ni rechazar.

martes, 20 de septiembre de 2011

Nada es como debe ser

© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

Sentí como mi corazón se partía en mil pedazos.
Vi el sol escondiéndose en el abismo de mi soledad.
Noté la esperanza escurriéndose por mis miembros.
Dormí para olvidar el dolor que entumecía mi alma.
Y no, no conseguí nada.
Tu imagen seguía clavada en mi mente cuando desperté,
tan vívida como si aún siguieses a mi lado, sonriéndome...
pero no estabas. Lo cierto es que nunca estuviste.
Todo fue un cruel desvarío de una loca enamorada,
o el sueño de un Dios juguetón y despreocupado,
o quizás la ensoñación producida por la muerte...
No estoy segura. Sólo sé que tú no estuviste.
¿Y ahora qué hago yo con mi vida?
Dime...¿cómo voy a vivir sin ti a mi lado?
¿Quién me abrazará y consolará con sus palabras?
Nadie. Porque nadie ni nada puede.
Así que lloro...gimo...pienso
¿Qué más da que no existieses?
¿Qué más me da si eres un fantasía, una quimera o una ilusión?
¿Qué más da si nadie quiere creerme?
Sueños, fantasías, ilusiones, imágenes grotescas de una mente enferma...
Ya todo me da igual. Pienso cerrar los ojos y seguirte,
allá donde vayas, aunque te escondas, no voy a rendirme.
Y si no existes...te inventaré para que existas de nuevo,
porque no quiero estar cuerda en un mundo que no te tiene.
Prefiero estar loca, pero tenerte.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Despedida

Me iré para volver.
Dejaré atrás mil dolores, mil angustias,
el corazón sangrante y la mente obstusa.
Abandonaré mis miedos, mis sueños
con la cabeza bien alta y mis pies en el suelo.
Me iré, claro que me iré,
me iré para volver, para verte otra vez.
Me marcharé y no miraré atrás,
dejaré lo malo aquí, donde no pueda alcanzarme,
y me llevaré las sonrisas, los abrazos y los recuerdos.
Me iré, por supuesto que me iré,
me iré para volver.

Diario de Daniel II


© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

Hoy he tenido que dejarla en la base. La Orden me ha pedido ayuda para acabar con unos merodeadores que acechaban en una aldea cercana y  atrapaban a las mujeres jóvenes para alimentarse de ellas. Elisa no está preparada para venir, o quizás soy yo el que no está preparado para que ella salga y me vea actuar como un monstruo…no estoy seguro, algo que últimamente se repite demasiado.
Recuerdo cuando desperté a esta nueva vida. Pensé que jamás podría volver a sentir algo. Jamás me enamoraría. Jamás sufriría. Jamás volvería a ser humano. ¡Qué estúpido! No necesité mucho tiempo para darme cuenta de que esta naturaleza no es tan insensible como parece a simple vista. Tenemos impulsos más fuertes que los humanos que nos conducen a cometer acciones tan terribles como el asesinato, pero también pueden conducirnos a enamorarnos locamente y sufrir por otras personas. ¡Malditos dioses y sus juegos! ¿No tenían bastante con maldecirnos con una vida dedicada a la sangre?
Ella es tan diferente…He conocido otras de mi raza. Mujeres hermosas, demasiado hermosas para resultar atrayentes, y frías, calculadoras e hirientes…crueles en sus gestos y sus palabras. Sin embargo, Elisa, mi dulce Elisa no es así. Ella sigue siendo humana a pesar de todo. Conserva esa inocencia prendida en sus ojos verdosos y hay algo mágico en su risa que me hace desear sonreír al oírla. Sé que intenta hacerse la dura, con esa máscara de odio y venganza que se ha ajustado, pero en el fondo ella no es así. ¿Cómo podría serlo? Elisa es y siempre será Elisa. No puede cambiarlo.
Últimamente está demasiado hermética. Apenas me habla y siempre me evade…ha llegado a practicar ella sola con las armas. Algo la preocupa y no quiere decírmelo, o quizás se ha hartado ya de mis desplantes. Pobre muchacha.  Me gustaría contarle todo, para ella comprendiese mejor…para que me entendiese, pero le juré a Kylie que nunca le hablaría de mis visitas. Ella debe creer que nunca me ha visto, aunque hay veces que creo vislumbrar un resplandor de conocimiento en su mirada; un resplandor que se apaga con rapidez, claro.

martes, 13 de septiembre de 2011

Algo huele a podrido en...España

Hoy toca post indignado, sí señor, y deberemos agradecerselo nuevamente al gobierno de este país de golosina llamado Españistán...perdón, España.
Llevo un tiempo teniendo que ver en las noticias a los señores políticos de este país (esos que se suponen que nos representan y deciden cosas por "nuestro bien" - entiéndase: por el bien de sus bolsillos.-) atacándose unos a otros debido a la cercanía de las elecciones anticipadas...esas en las que, según mi opinión, no debería salir elegido ninguno de ellos, porque, sinceramente, casi prefiero que me gobierne un orangután, que tiene más luces que todos esos señores políticos juntos.
En fin, a lo que iba, que llevo un tiempo teniendo que aguantar sus tonterías, sus decisiones por el bien común que se reducen a: "si creéis que estáis jodidos, esperad, esperad...(esto acompañado de una sonrisa malévola y unos ojos relucientes)".
Hace poco tuvimos que ver con indignación y resignación (porque por muchas manifestaciones que haya nunca nos van a escuchar) como estos políticos decidían que, dado que nos han sumido en la mierda más absoluta, lo mejor para sanear su podrida economía y, ya de paso, ahorrarse futuros disgustos es cortar el grifo en Educación y Sanidad...claro, por supuesto...¡qué mentes más preclaras! No contentos con esto, muchos tuvieron que tragarse una manipulación política en toda regla cuando los señores responsables anunciaron a bombo y platillo que los profesores sólo trabajaban 18h semanales y que pedirles 2h más al día tampoco era para tanto... Señores lectores, no se dejen engañar. Un profesor NO trabaja 18h semanales...bueno, algún vago habrá, pero no es lo común. Y, sinceramente, que un político diga eso es, lo menos, una conducta digna de denuncia. Pero este es otro tema que me ocuparía muchoooo espacio y tiempo, así que lo dejaremos ahí.
Así pues, ya tenemos parados, familias sin hogar ni ingresos, ancianos que malviven y, en poco tiempo, niños casi analfabetos. Muchas gracias, señores políticos, veo una gran mejora en este país a largo tiempo...sí, señor. Eso sí, por favor, pensemos que en poco tiempo también tendremos una envidiable educación privada y concertada que recibirá el apoyo de ciertos personajes del gobierno y que será el tablón de agarre para los niños, cuyas familias tengan dinero para pagar, claro está. Los hijos de familias desfavorecidas...¿para qué necesitan tener una buena educación?

Unido a esto hoy he tenido una experiencia que ha despertado mis instintos asesinos más básicos y, teniendo en cuenta que estoy en paro y no tengo muchas esperanzas de salir de él, me ha resultado muy atractiva la idea de pasar una temporadita en la cárcel (donde cotizaré y podré formarme, claro) a cambio de reflejar el enfado de muchos españoles. Pero finalmente he decidido que a mí las rayas no me van, así que he cogido mis ansias asesinas, las he aplacado con un sacrificio de chocolate y me he sentado delante del ordenador a escribir esto. Terapia, amigos lectores, barata y efectiva.
¿Qué es lo que le ha pasado a la loca esta?, os estaréis preguntando. Pues os lo voy a explicar. Me voy de España, sí. Me voy porque después de 5 años de carrera y 1 año de Máster obligado me encuentro con que no tengo posibilidades de encontrar un trabajo porque o bien no tengo experiencia, o bien tengo demasiada, o bien tengo estudios...yupiiiii!!! Vamos, que por A, por B o por C, soy carne de INEM. Tampoco tengo derecho a paro porque se me terminó mi maravillosa prestación y al conseguir un empleo temporal perdí el derecho a cobrar el subsidio (ironías de la vida, porque con el subsidio me pagaban el doble que en el trabajo que conseguí...en fin), así que llegó el momento de decidir: ¿me suicido, mato gente o me voy de España? Y la respuesta llego con claridad: vete, hija, vete. Me voy de au pair, o sea, de niñera a Inglaterra durante dos meses, porque tampoco quiero alejarme demasiado no vaya a ser que no vuelva a este "maravilloso paraíso de igualdad y bonanza" llamado España.
La familia con la que voy me comentó que sería recomendable que me hiciese una tarjeta sanitaria europea por si acaso necesito ir al médico allí, que ellos se habían hecho una y no había sido difícil. Bien. Busqué información y me encontré con la llamada Tarjeta Sanitaria Europea, y hoy he ido a solicitarla. El problema empieza cuando la amable funcionaria del Instituto de la Seguridad Social me pregunta si trabajo o soy desempleada con prestación. No, no lo soy. Pues no tienes derecho a tarjeta sanitaria...What the fuck???!!!! Ahí ha aparecido mi yo asesina, como os podéis imaginar. Bien, la he preguntado que, entonces, si me pasa algo estando fuera de España, ¿tengo que elegir entre morirme por ahí o pagarme el médico sólo porque me he quedado sin trabajo en España? Sí. La leche...he trabajado desde los 17 y no he sangrado a la SS, ¿ por qué ahora no tengo derecho a sanidad?


Vale, hasta cierto punto puedo entenderlo porque mi dinero se habrá usado para pagar la pensión de alguien o para ayudar a algún parado, that´s good. Pero lo que me hace hervir la sangre es que España es el cachondeo padre. Vienen extranjeros y se les atiende sin problema (si hay algún médico en la sala, ¿los extranjeros atendidos en la Seguridad Social pagan la factura antes de irse?), nadie les pregunta: ¿estás trabajando en tu país de origen o tienes alguna prestación social? Es que si no vas a tener que morirte ahí mismo, ¿sabes?  No, creo que no. Se les atiende y luego, espero, la SS pasará la nota al país de origen que decidirá si paga o no. Y ya sé que alguno dirá que  nosotros lo hacemos mal, pero que el resto de países son igual de injustos al no proporcionar servicios sanitarios gratuitos a los visitantes...y os diré que no son injustos, son listos, no como aquí que parece que cualquiera tiene derecho a ser tratado a pesar de que en su vida haya cotizado y no vaya a pagar los servicios prestados...hombre, que está bien ser bueno, pero no hay que ser gilipollas.
Error 404: sanidad pública Not Found.
Además, me pongo a investigar por la red y resulta que soy una afortunada, porque me han estado atendiendo en los médicos poseyendo una tarjeta sanitaria que no sirve para nada. Sí, porque resulta que si estás en situación de desempleo debes afiliarte a la tarjeta de un familiar (padre o madre) que sí cotice, porque tú, teóricamente, no tienes derecho a esa tarjeta...Oh my God!!! Yo no tenía ni idea de que estaba en situación de ilegalidad...jolines, ya podrían comentarlo porque imaginad que vais al médico y os sueltan de sopetón que sois unos ilegales...mother of God!  
De hecho, en 2010 (hace tan solo un año) en el blog Salmón, dedicado a la economía y las finanzas, se colgó la siguiente noticia: "276.000 españoles no tienen asistencia sanitaria universal en España". Esta noticia venía a decirnos que, a pesar de la supuesta universalidad de la sanidad española, el defensor del pueblo afirma que 276.000 españoles (un 0,6% de la población) no cuentan con derecho a la asistencia sanitaria pública, una situación que se puede leer en la siguiente carta . ¿Quiénes son estos desgraciados? Pues los de siempre...autónomos que se han quedado sin trabajo y no reciben prestaciones, desempleados sin prestación e inmigrantes retornados a España que cuentan con una pensión en otro país. 
En este mismo blog nos encontramos con el siguiente comentario en el que queda más clara la situación de la sanidad española hace tan solo un año.
"Todo el mundo, españoles o no tiene derecho a la asistencia sanitaria en España, ya que como dice el título del post es universal. La diferencia es cuando es gratuita y cuando no. Si me da un infarto, me ingresan y me hacen un cateterismo, prótesis auricular o lo que necesite, no somos USA. El problema es que al mes siguiente me llegará una bonita factura a mi casa y entonces me dará el segundo infarto.
Al cambiar el sistema de financiación de la sanidad, quedaron excluidos de la sanidad gratuita todos aquellos colectivos que no cotizaban a la seguridad social sino que cotizaban a través de otros sistemas de previsión social (especialmente mutualidades de profesionales). Todos ellos pudieron decidir abandonar la mutua (y perder los 20 años cotizando a la mutua) y pasar al RETA o cotizar a los dos (manda huevos como diría un exministro) si querían la asistencia sanitaria. Por eso colectivos como los abogados no tienen ni pensión ni sanidad. Pero es que pagando 50€ al mes que más quieren.
La principal injusticia llegó con la inmigración, que por razones humanitarias se decidió que todo inmigrante tiene derecho a la trajeta. Total que ellos, que al no tener permiso de trabajo y por lo tanto no poder cotizar a la SS, les tocaría pasar por el numerito de recibir la factura y declararse insolventes. Para no pelearse con esos pobrecitos se decidió que se les regalaba directamente."

Así que me comprenderéis cuando, ante esta situación y teniendo en cuenta que son los propios políticos los que me obligan a marcharme, me sienta sumamente indignada. Sobretodo porque la señorita que me ha atendido casi me ha escupido a la cara que no tengo derecho a nada si no cotizo, olvidándose de que soy un ser humano y que no estoy en el paro porque me guste ver pasar el tiempo, estoy en el paro porque la gente que debería dirigir este país con sensatez y sentido común han decidido hacer de España una feria donde todas las escopetas están trucadas o no funcionan, y así va la cosa...conseguir el premio es algo que sólo unos pocos afortunados llegarán a sentir.
Muchas gracias a todos por escucharme y buenos días, yo voy a ponerme el traje de payaso y a continuar mi actuación en este gran escenario al que llamamos país.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El oscuro acechar del miedo

 Queridos lectores,
Hoy os dejo este pequeño relato cargado de angustia y miedo. Quiero que lo leáis con tranquilidad y os pongáis en el lugar del protagonista...¿qué os parece? Luego sois libres de dejar vuestras percepciones, vuestras opiniones y vuestros pensamientos, ya sabéis que seréis bienvenidos.
Un saludo y gracias.


© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

 
Estoy sentado en la oscuridad. No sé cuánto tiempo llevo así ni cuánto tiempo más seguiré aquí dentro… me asfixia este lugar, cerrado, a pleno sol… ¿Por qué estoy aquí? No entiendo nada. Hace poco estaba feliz entre mi gente, mirando un sol radiante, sintiendo la brisa sobre mi piel y, de repente, aquí. En la soledad. Oigo ruido a mí alrededor y eso me pone nervioso. ¿Dónde estoy?
No sé cuánto he pasado aquí. Abren la gran puerta metálica y un resplandor me ciega. ¿El sol? No, no es el sol. Esta luz es rara, menos luminosa, más hiriente que el brillante sol. Me bajan de mi jaula y siento una superficie extraña a mis  pies…caliente y rugosa, muy diferente al tacto de la tierra a la que estoy acostumbrado. Veo sombras. ¿Qué pasa? Notó un golpe en la parte trasera y me asusto. Empiezo a correr.
Alguien parece haber delimitado un conducto…y yo corro como un loco por él, intentando alejarme de lo que me ha golpeado. Hay mucho ruido a mi alrededor. Mi visión está borrosa después de tanto tiempo encerrado, pero veo sombras a mis lados…delante, detrás y a los lados. ¿Qué está pasando? Me siento nervioso, demasiado nervioso, mi corazón palpita más rápido que nunca porque esa situación no me parece buena, me huelo que lo peor está por llegar. Intento parar. Miro a mí alrededor. Hay palos de metal que me impiden correr libremente y un gran número de sombras se apilan en torno a ellos, como si se intentasen proteger de mí… ¿de qué? ¡Yo sólo quiero volver a casa! Alguien me golpea. Me giro a tiempo de ver una sombra rápida a mi izquierda, otra sombra se escabullé por la derecha… ¿por qué me están acechando? No puedo continuar ahí. Tengo miedo. Corro. Corro con todas mis fuerzas y me da igual si me llevo por delante alguna de esas sombras que se cruzan…ellas me dan miedo.
Hay un recinto enorme delante. Quizás sea el final y pueda descansar. Corro. Luces que me deslumbran, voces extrañas, gritos… ¿qué es esto? Un círculo gigante que huele… ¿a sangre? ¿a sudor? Huele a muerte de compañeros… ¡oh Dios mío! ¿Dónde me han traído? Golpeo el suelo con mis pies intentando familiarizarme con esa nueva superficie…arenosa, pero sigue sin ser como la tierra que acostumbro a pisar. Me duelen los pies y las articulaciones. La carrera por el camino metálico me ha debilitado…no estoy acostumbrado a correr en esas condiciones. Además, el corazón me da brincos y siento el cuerpo empapado de sudor. Tengo miedo y quiero gritar.
Las sombras vuelven a congregarse a mi alrededor. Algunas brillan más que otras. No sé qué quieren, pero no pienso dejar que me hagan más daño.  Gritos y un extraño silbido…una sombra a la derecha, otra a la izquierda, noto una detrás… ¿qué hacen? ¿Qué quieren? Me muevo, intentando entender qué está pasando a mi alrededor…una sombra se acerca… ¿dónde está? Brilla. Voy a por ella…estoy harto de esta sensación de miedo, un miedo que se me pega a los músculos y me aprieta el corazón. Ha desaparecido… ¿dónde se ha metido la sombra? ¡Ah! Hay algo delante de mí… ¿un vallado? Veo sombras tras él…se esconden… ¿y yo? ¿Dónde puedo esconderme? ¡Quiero salir de aquí!
De nuevo me acechan…no me dejan en paz. Yo solo quiero salir. Volver a casa. Con mis amigos y familia…se preguntarán dónde estoy, claro. Ellos no saben qué  ha pasado conmigo. Ni siquiera yo lo sé. Otra sombra se me acerca…me lanzo contra ella. ¡Dios! Mi pierna!  Siento un dolor horrible en la pierna derecha…caigo sobre esa superficie arenosa y gimo. Me he hecho daño. Siento las sombras a mi alrededor, desafiantes, atemorizantes… ¿no ven que estoy herido? ¿No piensan dejarme en paz? Me levanto de nuevo. Mi otra pierna no aguantará mucho, pero no pienso dejarme caer…no allí. Observo con miedo y el griterío me pone nervioso. Mi pierna manda oleadas de dolor. Ha sido la carrera por ese suelo extraño, estoy seguro…nunca antes me había pasado.
Un nuevo ataque. Me asusto e intento atrapar la sombra, pero vuelvo a caer. Esta vez he escuchado un “crack” en mi pierna herida y la otra no parece querer responder. Tengo la cara sobre la arena, de donde me llega el hedor de la muerte. Ahora sé lo que me va a pasar. Sé que voy a morir ahí mismo, así que me dejo caer. Ya me he cansado de luchar. ¿Soy un maldito espectáculo o qué? Yo no he hecho nada para que me hagan esto. Nunca he hecho nada. Me he limitado a vivir mi vida, sin meterme nunca con nadie… ¿por qué me hacen esto? Gimo al notar que alguien tira de mí. Quieren que me levante, que continúe con mi espectáculo…no pienso hacerlo. ¡Qué os den, sombras! ¡Aggghh! Han tirado de mí y me han puesto en pie…me duele horrores… ¿por qué no me dejan morir tranquilo? Nuevas sombras me acechan…son más grandes y huelen…huelen como algo que conozco…. ¡son de los míos! No pienso perderles, les sigo asustando y temeroso de las otras sombras. Las sombras malas que me acechan para hacerme caer y reírse…oigo sus risas, desde luego. Mis nuevos compañeros se adentran por un túnel oscuro…mis piernas no aguantarán mucho, así que uso mis últimas energías para correr tras ellos… ¡Libertad!

Me equivoqué. Vuelvo a estar donde empecé. Aunque ahora mi jaula me parece aterradora. El corazón me palpita demasiado deprisa, creo que quiere salirse del pecho y emprender la huida. No me extraña. Gimo al notar un dolor punzante. No noto nada. Mis miembros parecen estar medio muertos y el dolor aumenta…¡mierda! Creo que no volveré a ver a mis seres queridos. Sé que me estoy muriendo, pero no entiendo por qué. ¿Por qué me han hecho esto? ¿Por qué disfrutan viéndome sufrir? De verdad que no lo entiendo…



  Una vez que lo habéis leído. Me gustaría deciros cómo se me ocurrió este relato.
Ayer estuve en las fiestas de un municipio cercano y unos amigos me convencieron para ir a ver los encierros...Nunca veo los encierros porque me parecen una tortura, una crueldad...No espero que todos compartan mi opinión, pero ver al primer toro sufriendo lo mismo que narro en el relato me hizo preguntarme...¿quién es el animal aquí? Y pensé que merecería la pena hacer un tributo a esos animales muertos por divertir a la gente ansiosa de sangre y sufrimiento que no es capaz de ponerse en el lugar del animal, de entender su miedo y su angustia ante una situación que no entiende. 
Así que esto va en honor a esas víctimas del hombre que, por ser animales, poca gente se honra a recordar.
Si alguien se ha sentido herido por mis opiniones o por mi relato...de verdad, lo siento, pero es únicamente mi opinión y no, no quiero imponerla a los demás. Cada uno disfruta con lo que quiere.
Un saludo, lectores, y buen fin de semana.