Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de septiembre de 2012

Ya iba tocando actualización...creo que os tenía muy abandonados. Entre el verano, los exámenes y el nuevo trabajo...no he tenido mucho tiempo, ni para promocionar la novela. Así que hoy que tengo tiempo me he dicho...¿por qué no le damos un poco de vidilla al blog? Y aquí estoy, tecleando cosas sin sentido (de esas que tanto me gustan) e intentando que entre ellas se cuele alguna reflexión mística, súper-interesante que os deje a todos boquiabierto y ojipláticos...y no, es evidente que no se me ocurre nada, así que por vuestro bien y por el mío voy a compartir un pequeño poema reflexivo que lleva unos meses esperando ver la luz.
Espero que os guste y que la próxima actualización sea mejor.

Vosotros que habéis olvidado la lucha,
que os acomodáis en el sofá y os quejáis de una vida,
una vida que vosotros mismos escogisteis.
Vosotros que no dudasteis en vender vuestras almas,
vuestros futuros, para tener el último modelo de televisión,
o para pagar una ilusión con fecha de caducidad.
Vosotros que condenasteis a vuestros hijos con ignorancia,
que no quisisteis ver el abismo que se abría ante ellos
y les empujasteis como otros hicieron con vosotros.
Vosotros que preferís evitar la realidad antes que enfrentarla,
que dejáis que otros luchen para salvar nuestro mundo.
Vosotros, indolentes y resignados, que aceptáis el yugo impuesto,
sin protestar ni luchar contra las bridas que hacen sangrar vuestras bocas.
Vosotros que luego protestáis mientras la cerveza, arrebatadora de pensamientos,
corre fresca por vuestras oxidadas gargantas.
Vosotros sólo obtendréis paz cuando alcéis la cabeza
y veáis el mundo que os rodea.
Solo entonces lograréis sentir vuestros miembros libres,
y la garganta presta a erigir un monumento a la libertad,
libertad que merecéis y se os niega.

sábado, 7 de enero de 2012

Ya no


La primera entrada de este 2012 no es alegre, ni positiva, es un poema dedicado a todas aquellas personas que sufren en silencio, que sufren al ver cómo otros les manipulan en nombre del amor, que han sido sepultadas bajo mentiras que se han convertido en sus vidas… A todas ellas sólo puedo decir: no os rindáis.

© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)
Hice todo lo que pedisteis,
Os entregue mi vida, mi aliento, mis ilusiones…
Me quedé vacía, inerte, tendida sobre un mundo gris,
Pero para vosotros no fue suficiente.
Queríais más. Queríais también mis sueños,
Queríais ser los que controlaran mi mente,
Mis lágrimas, mis te quieros, mi corazón…
Quisisteis más de lo que podía daros,
Lo quisisteis y lo tomasteis mientras yo,
Silencioso cadáver en vida, observaba.
Y después de todo, después de arrebatarme mi yo,
Pretendíais que sonriera, fuese amable…
Pretendíais, ladrones de cuerpos y almas, que todo fuese igual,
Pero ya nada era igual,  porque yo no era yo,
Era una cáscara vacía, un cuerpo sin nada dentro,
Sepultada bajo los millones de mentiras que pasaron a ser mi vida,
Agobiada, claustrofóbica y, finalmente, dormida…
Ya no seré nunca más yo.
Ya mi mano no quiere moverse para plasmar sobre el papel,
Manchado de lágrimas de dolor e impotencia, mis sueños,
Esos sueños arrebatados por las mentiras,
Esa ilusión sepultada por los ultrajes de alguien,
Alguien que decía ser familia mía.
Ya no. Ya no quiero más. Ya no quiero dolor,
Ni sueños rotos, ni lágrimas ni heridas en el corazón,
Ya no soporto reír sin ganas, ni miraros con cariño.
Ya no hay nada aquí para vosotros.
Habéis logrado lo que otros no lograron,
Habéis logrado que la luz vuelva a ausentarse,
Que las fuerzas se desvanezcan,
Que sólo quede en mí un grito mudo…
Me pedisteis más de lo que podía daros,
Me lo exigisteis y os lo di.

martes, 20 de septiembre de 2011

Nada es como debe ser

© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

Sentí como mi corazón se partía en mil pedazos.
Vi el sol escondiéndose en el abismo de mi soledad.
Noté la esperanza escurriéndose por mis miembros.
Dormí para olvidar el dolor que entumecía mi alma.
Y no, no conseguí nada.
Tu imagen seguía clavada en mi mente cuando desperté,
tan vívida como si aún siguieses a mi lado, sonriéndome...
pero no estabas. Lo cierto es que nunca estuviste.
Todo fue un cruel desvarío de una loca enamorada,
o el sueño de un Dios juguetón y despreocupado,
o quizás la ensoñación producida por la muerte...
No estoy segura. Sólo sé que tú no estuviste.
¿Y ahora qué hago yo con mi vida?
Dime...¿cómo voy a vivir sin ti a mi lado?
¿Quién me abrazará y consolará con sus palabras?
Nadie. Porque nadie ni nada puede.
Así que lloro...gimo...pienso
¿Qué más da que no existieses?
¿Qué más me da si eres un fantasía, una quimera o una ilusión?
¿Qué más da si nadie quiere creerme?
Sueños, fantasías, ilusiones, imágenes grotescas de una mente enferma...
Ya todo me da igual. Pienso cerrar los ojos y seguirte,
allá donde vayas, aunque te escondas, no voy a rendirme.
Y si no existes...te inventaré para que existas de nuevo,
porque no quiero estar cuerda en un mundo que no te tiene.
Prefiero estar loca, pero tenerte.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Despedida

Me iré para volver.
Dejaré atrás mil dolores, mil angustias,
el corazón sangrante y la mente obstusa.
Abandonaré mis miedos, mis sueños
con la cabeza bien alta y mis pies en el suelo.
Me iré, claro que me iré,
me iré para volver, para verte otra vez.
Me marcharé y no miraré atrás,
dejaré lo malo aquí, donde no pueda alcanzarme,
y me llevaré las sonrisas, los abrazos y los recuerdos.
Me iré, por supuesto que me iré,
me iré para volver.

viernes, 26 de agosto de 2011

Poema del día.

 © Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

Te entregaré mi corazón herido, aun a sabiendas de que no lo vas a querer,
aun sabiendo que lo arrojarás lejos de tí y mirarás cómo se rompe en mil fragmentos,
fragmentos que cubriran el suelo y heriran mis pies desnudos, mezclando sangre con sangre.
Te entregaré mi alma desconsolada, aun sabiendo que no vas a cobijarla entre tus brazos,
aun sabiendo que ignorarás su dolor y la dejarás marchitarse en un rincón de esta sucia habitación,
habitación que será jaula dorada de mi vida pasada, donde cerraré los ojos y diré: no ha pasado nada.
Te entregaré el último aliento que salga de mi maltrecho pecho, te lo entregaré con un suspiro,
con un gemido y un lamento por no poder quedarme más tiempo a tu lado.
Te entregaré mi vida entera, mis sueños y mis ilusiones; romperé el futuro si no estás a mi lado,
dejaré de creer en un Dios que quiere separarnos; lucharé, mataré y mentiré si hace falta...
A ti, amor mío, sólo te pido que me abraces cuando tenga frío, 
acaricies mis mejillas mojadas por las lágrimas,
acojas con una sonrisa mis miedos y los transformes en sueños...
A ti, amor mío, sólo te pido que me quieras aunque sea un instante,
como la estrella fugaz cuya luz ilumina brevemente la sonrisa del niño
dejando después una nueva oscuridad eclipsada por el recuerdo.
Sé mi estrella fugaz y yo seré el niño que sonría a tu paso.

viernes, 12 de agosto de 2011

© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)
Suspiré y noté ahogarse en mi pecho un grito mudo,
un llanto escondido en lo más profundo del pecho.
Estaba herida de muerte y tú lo sabías,
sabías que mi corazón se negaba a latir
pero ignoraste mis lágrimas y te marchaste lejos de aquí,
sin mirar atrás, sin una sonrisa que me ayudase a recordar.
Te fuiste, tú que habías sido mi aliento y mi sostén,
te marchaste y ya no quisiste volver.
Y yo me quedé aquí. Quieta, inmóvil, desencajada.
Mi corazón latía descompasado, como quejándose,
y mis ojos, secos ya de lágrimas, miraban la nada,
fijándose quizás en recuerdos que ya no existían.
Una sombra de mí es lo que dejaste atras,
porque mi alma, mi estúpida y torpe alma,
se fue tras de ti, buscando un lugar en tu pecho,
esperando encontrar abrigo en tu recuerdo...
y murió de frío en ese corazón de hielo.
                                                                                                     © Tamara Díaz
                                                                                    (Reservados todos los derechos)

martes, 12 de julio de 2011

Bueno, hoy me siento poética. Aquí os dejo dos poemas que escribí hace mucho (2006 y 2008) y que fueron publicado por el Centro de Estudios Poéticos en dos antologías tituladas "Laberinto de Sentimientos" y "Eclipse de Luna". La verdad es que el tema es un tanto oscuro y bastante deprimente, pero era una época dificil y este era el tono de todo lo que escribía.  De todas formas, espero que os guste.

Tributo una muerte.
Mírame a la cara ahora,
rostro embargado de tristeza,
sentimiento de terrorífica simpleza
que asola y destruye mi triste alma.
La muerte me asola por vez segunda,
las lágrimas destruyen mi cara,
mi corazón, ya agotado, se desangra,
mis ojos reniegan de la luz del día...
Una nueva perdida llega a mi vida,
fría como el hielo, atraviesa mi alma
dejando mi corazón sumido en la desesperanza
de saber que lo que viví no regresará.
Y yo estoy aquí, sentada ante una hoja blanca
en la que intento plasmar sin éxito esta congoja,
esta pena que embarga mi pecho y rompe mi calma.
Y tú, inféliz consejero, ¿dónde estarás ahora?
Quizás no estés lejos, quizás demasiado cerca
como para llegar a leer este desgraciado poema.
Y yo sigo aquí sentada, ante esta maldita hoja vacía,
yermo territorio por donde vaga, enloquecida, mi memoria.
Y yo sigo aquí, cansada de mirar sin ver una salida,
llorando sin lágrimas ante la realidad de estas líneas
sabiendo que pronto se llenaran de palabras vacías
y que, quienquiera lo lea, jamás entenderá de que habla
porque es una conversación entre dos almas.

Sin más despedida.
Una vez más mi mirada se perdía
mientras buscaba y no encontraba,
mientras el dolor y la tristeza
desgarraban sin piedad mi alma.
Vi cómo se iba por la ventana,
sin una despedida, sin una excusa...
sólo se fue una triste mañana,
caminando, solo, por una calle silenciosa.
No volvimos a verlo nunca,
las lágrimas no aceleraron su vuelta,
pero su presencía seguía viva,
escrita a fuego en nuestra vida.
Su alma estaba entre nosotros, ausente y silenciosa,
la sentía cuando me sentaba sobre su cama,
cuando miraba aquella fotografía de tiempos mejores,
cuando lloraba al recordar sus risas...
Se mezcó con el mar, el cielo y la tierra,
y, como único gesto, una sonrisa,
que, entre su bigote cano, decaía
mientras la muerte ganaba la partida.
Un sueño roto, un amor perdido.
una sonrisa, una esperanza.
un horizonte negro, una figura blanca.

domingo, 19 de junio de 2011

ALMA EN OSCURIDAD.



Si la oscuridad es como dicen,
¿por qué yo vivo en una oscuridad radiante?
Pues mientras mi corazón se sume en la penumbra
a mis ojos les ciega la intensa luz del sol.
Y, sin embargo, los hay que dicen no ver
ningún tipo de luz en mi triste mirada.
Los hay que dicen asustarse del abismo de mis ojos,
que les duele no ver en ellos rastro de esperanza.
Entonces les veo girar la cabeza con dolor,
como si mis ojos lanzaran puñales a su corazón,
como si mis lágrimas fuesen corrosivos ácidos
que resbalan desde mis ojos para llegar a sus almas…
¿En qué clase de oscuridad me ha sumido la vida?
¿Por qué en días soleados mi persona está sombría?
¿Por qué mis miembros se mueven como obligados?
Ya mi mirada no se dirige al frente de mi horizonte,
cada paso obligado hace renacer un recuerdo,
un recuerdo que me duele y mengua mi alma.
Así, quizás, me voy consumiendo en vida,
sonriendo sin sonreír, llorando por llorar,
descubriendo que mi vida ya ha dejado de existir.


     © Tamara Díaz
     (Reservados todos los derechos)

viernes, 1 de abril de 2011

Abandono amoroso

Este poema nació durante una tediosa clase de Literatura Griega en la universidad y hace unos días recibí la maravillosa noticia de que había quedado finalista de un concurso y había sido premiada con la publicación del poema en una antología ^^ Para todos los que queráis, aquí lo tenéis y espero que os guste.

Tu eres el Eneas de mi Eneida
y yo Dido, tu abandonada compañera,
la que compartió contigo techo y cama
entregando lo más profundo del alma.
Yo soy la que arde en una Troya eterna,
tu Creusa por un sino mejor abandonada,
consumida por la tristeza del alma
que, al ver llegar la muerte, consume su vida.
Yo soy la que llora en la playa solitaria,
rechazada por el asesino de la taura bestia
aquella a la que yo entregue a la Parca
aún siendo sangre de mi sangre, familia mía.
Yo soy la cruel asesina de la Cólquide belicosa
la que por amor al nauta fue traidora a su patria
matando a su hermano en su fatal huida
y rechazada luego en pos de la rica novia.
Yo soy la dulzura en la traidora Helena
causante del fuego de tu privada ciudadela
acosada por los griegos armados por la sutil lanza
engañada por el caballo de pesada panza.
Yo soy la amada muerta por la espada,
yo soy del bebido dios la nueva esposa,
yo soy la devota esposa recuperada,
pero tú, cuando te vayas, tú no serás nada.


     © Tamara Díaz
     (Reservados todos los derechos)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Recuerdo de una vida

Yo, una vez, fui eterna.
Sostuve en mis manos la primavera,
expulsé de mi cuerpo la tristeza
y guardé en mi alma una vida eterna.
Yo, una vez, fui amada.
Mantuve en mi corazón tu mirada,
saqué de mi cuerpo tu ausencia
y soñé cada noche que me besabas.
Yo, una vez, fui etérea.
Sobrevolé el mundo sin alas,
escuché sorprendida sus palabras,
y luché contra tormentas enfrentadas.
Yo, ahora... ahora yo no soy nada.
No sostengo tu vida en mi mirada,
no tengo calma en mi alma,
no lucho contra la tormenta que me mata.
Yo, ahora, solo soy una esclava,
esclava de tu mirada,
esclava del recuerdo,
esclava de una vida que no existe.

lunes, 28 de febrero de 2011

Traición

¿Quién te querrá pasado el tiempo?
¿Quién amará tu airada altanería
cuando la nieve cubra tu cabello?
¿Quién, amiga mía, te soportará mañana
cuando se halle tu cuerpo marchito
y tu mente inundada por amarga ponzoña?
¿De qué servirán tus desaires, niña luna,
y una triste vida  pasada sin compañía?
Cuando llegue el momento de tu caída
recordarás tu solitaria y amarga vida,
cómo apartaste de ti a una buena amiga,
cómo rompiste el alma de una hermana,
cómo en tu lucha invisible te quedaste sola.
Entonces, ¿de qué servirá tu sonrisa,
tan despectiva e inerte como tu mirada?
¿De qué servirá tu maravillosa presencia,
alma emponzoñada escondida en hermosa cáscara?
¿De qué servirá tu ignorancia disfrazada,
maquillada con la arrogancia de la inconsciencia?
¿De qué tu boca, mentirosa aduladora,
o tu mente destrozada por tu alma envenenada?
Entonces, niña luna, lo verás de nuevo;
verás un rostro atormentado por tu injuria,
recordarás sin duda el sonido del llanto
y el color de mi cara encendida de pena.
Entonces, luna, recordarás mi consejo
y te arrepentirás de haberlo ignorado,
sabiendo que nunca fue un error mío.
Entonces, pérfida, llorarás abandonada,
solitaria mente destrozada,
y yo te observaré en la distancia
feliz, por fin, en tu ausencia.

     © Tamara Díaz
     (Reservados todos los derechos)

miércoles, 23 de febrero de 2011

Porque a veces sobran las palabras


Una imagen fija…
Un susurro, una sonrisa,
Un te quiero, un rubor,
Un rostro, un nombre,
Un sentimiento…amor.

jueves, 17 de febrero de 2011

Un suave palpitar inunda mi cabeza,
noto como una mirada me taladra
y sé, con toda certeza, que estás cerca.
El estomágo cual mariposa revolotea,
noto como tu mano se acerca
y siento que mi vida ya es tuya.
He confiado, me he entregado y he vivido
por ello, no me arrepiento de haberte amado,
aunque haya significado el mayor desengaño.
Nunca olvidaré sus ojos mirándome en la noche
o su sonrisa aquél día en el porche,
porque el alma del enamorado,
a pesar del daño recibido,
nunca olvidará la mano del ser amado.

martes, 25 de enero de 2011

Sueños

Sueño que tal vez, un día, tú me dirás "te quiero" ,
y olvidaremos juntos un pasado que solo fue de color negro.
Sueño que quizás mañana mientras nos miramos,
tú pienses: "la quiero" y yo diga: "te amo".
Sueño que un día no muy lejano al darme la mano,
sonrías y me digas: "Siempre estaré a tu lado".
Sueño tantas cosas como cosas deseo,
y tan a menudo me despierto como sueño.

lunes, 24 de enero de 2011

Igual que el aire al chocar con los árboles,
Doblegando y somentiendo su voluntad…
Igual que un dios tan cruel como la vida
Hace a sus fieles rezar sobre losas frías…
Así consigue abatirme tu amor.