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domingo, 25 de septiembre de 2016

Novedades literarias a la vista

¡Buenas tardes, compañeros de viaje!
A pesar de que últimamente no estáis muy comunicativos, aquí vengo a dejaros unas fichas con novedades literarias que pueden ser interesantes :D Espero que os gusten y mil gracias a los autores por propocionarme los datos.

TÍTULO: Nibiru
EDITORIAL: Editorial Leibros
AUTOR: Carlos Gran/Manuel Tristante
PÁGINAS: 533
PVP: 15€
LANZAMIENTO: Septiembre/Octubre 2016
SINOPSIS:


Remover las entrañas del pasado nunca fue tan peligroso. La verdad ha sido revelada, y cuando eso sucede, debes estar preparado para afrontar sus consecuencias.
Un cuerpo celeste se acerca a la Tierra, orbitándola cada cientos de eones. Su nombre es Nibiru y Mara, una joven aficionada a la astronomía, descubrirá que no es un planeta cualquiera.
Pero ella no es la única que tiene los ojos puestos en él y lo que esto significa.
Tras la muerte del prestigioso arqueólogo y profesor Gregorio Martínez, Álex, su aprendiz, emprenderá una trepidante carrera llena de aventuras, misterios y revelaciones, que le llevarán, desde las tierras áridas de la antigua Sumeria hasta un encuentro inesperado con Mara.
Dioses, esclavos y primigenios;
Pasado, presente y futuro;
Todos jugarán sus cartas en una lucha titánica por desvelar el verdadero origen de la vida.
Mientras tanto, lentamente, Nibiru se acerca.


Si os interesa, aquí os dejo el booktrailer.



TÍTULO: Bajo el arcoiris
EDITORIAL: Editorial Leibros
AUTOR: Manuel Tristante
PÁGINAS:450
PVP:12.95€
LANZAMIENTO: Octubre 2016
SINOPSIS:

Alejandro es un muchcacho alegre, amante de la lectura y poeta. Criado en un pequeño pueblo en el que la mayoría de los chicos de su edad tienen otras aficiones y lo normal es tener novia antes de los dieciocho, siempre se ha sentido que no encajaba bien por ser distinto a los demás. Sin embargo, su vida cambia radicalmente cuando abandona su pueblo para comenzar el primer año universitario en la ciudad.
A pesar del optimismo en su llegada, el destino no tardará en ponerle a prueba y su vida se convertirá en un cúmulo de dudas, a las que solo podrá encontrar respuestas poniendo en duda todo aquello en lo que creía hasta ese momento.
* Temática LGTB/Young adult.



TÍTULO: Harry Potter y el legado maldito.
EDITORIAL: Editorial Salamandra
AUTOR:John Tiffany/Jack Thorne
PÁGINAS: 336
PVP: 15€
LANZAMIENTO: Septiembre 2016
SINOPSIS:


Ser Harry Potter nunca ha sido tarea fácil, menos aún desde que se ha convertido en un atareadísimo empleado del Ministerio de Magia, un hombre casado y padre de tres hijos. Y si Harry planta cara a un pasado que se resiste a quedar atrás, su hijo menor, Albus Severus, ha de luchar contra el peso de una herencia familiar de la que él nunca ha querido saber nada..Cuando el destino conecte el pasado con el presente, padre e hijo deberán afrontar una verdad muy incómoda: a veces, la oscuridad surge de los lugares más insospechados. Desde que el primer libro apareciera en librerías en 1997 - en 1999 en castellano -, la saga de Harry Potter se ha traducido a setenta y nueve idiomas en doscientos países y ha sumado más de cuatrocientos cincuenta millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, de los cuales más de trece millones en castellano. Un fenómeno que ha aficionado a la lectura a millones de jóvenes de todas las culturas. Diecinueve años después... La octava historia.
* AVISO: Se trata de un texto teatral, no de una novela.



TÍTULO: La leyenda del Hechicero. El guerrero
EDITORIAL: Editorial Planeta
AUTOR: Taran Matharu
PÁGINAS: 528
PVP: 17.90€
LANZAMIENTO:  Octubre 2016
SINOPSIS:
Acusado de un crimen que no ha cometido, Fletcher será juzgado por la Inquisición, una poderosa institución dirigida por aquellos que lo darían todo por verle sufrir y en la que Fletcher deberá enfrentarse a los fantasmas de sus orígenes… Pero nuestro protagonista no tiene tiempo de preocuparse de estas nuevas revelaciones, pues el rey ha anunciado un desafío mortal para los estudiantes graduados de Vocans. Un desafío que supone entrar en territorio de los orcos para conseguir superarlo. Junto a sus fieles demonios, plebeyos y nobles, enanos y elfos deben superar las barreras de clase y raza y trabajar juntos para poder vencer. La recompensa: una fortuna en oro, la seguridad del imperio y la PAZ.
*Segunda entrega de La leyenda del hechicero.






















martes, 23 de agosto de 2016

Amor y lágrimas

Es una auténtica pena que el tema que ha inspirado mi relato de hoy sea tan dolorosamente actual. Según las estadísticas proporcionadas por el Ministerio de Interior, a día 31 de julio de 2016 el número de víctimas de violencia de género en España ascendía 392.196, un porcentaje pequeño si se mira en relación con la población total de nuestro país (he hecho los cálculos y ese número de víctimas corresponderían al 0.84% de la población española), pero importante y alarmante al mismo tiempo. Sin embargo, más alarmante es saber que las Comunidades que lideran el ranking son Andalucía (91.988 víctimas), Madrid (68.570 víctimas) y la Comunidad Valenciana (56.825 víctimas). No he querido seguir investigando cuántas de esas víctimas habrán logrado superar la situación de violencia en la que se han visto inmersas, pero si me baso en los testimonios que he leído para documentarme acerca de esta situación, puedo decir que son pocas las víctimas que logran superar este trauma y muchas las que sucumben a él, ya sea quedándose en casa con su verdugo, ya sea pagando con su vida la ansiada libertad.

Siento tener que decir que mientras leía algunos artículos dedicados al tema en cuestión me he sentido totalmente horrorizada al ver los comentarios de algunos lectores. Por ejemplo, en este artículo del periódico 20 Minutos en donde una mujer habla sobre su experiencia te encuentras con ciertos personajes que dicen cosas como estas:
Que si chica si, me importa una soberana mierda tu vida de fantasía. Una de las elecciones más importantes en la vida de un hombre es elegir bien a la mujer. alejaros de las fantasiosas que venmaltratos y micromachismos por todos lados, son el tipo de mujeres que precisamente buscan eso y tratarán de violentaros y os arruinéis la vida. El mundo está lleno de mujeres sencillas, humildes, bonitas y con las cosas claras con las que se puede disfrutar de la vida en sus mejores formas, no os compliquéis con las feminazis ni las rayadas esas. Que se mueran solas de asco o se busquen un novio moro o africano que es lo suyo y lo que acaban haciendo muchas.
Es totalmente cierto que muchas mujeres tienen tendencia a enamorarse y colgarse sexualmente de malotes. Por alguna extraña razón les erotiza más que un buen chico. Y este caso es claro, ¿por que otra razón prefiere irse esta chica de 35 años con un viejales con mala leche, pudiendo salir con hombres de su edad o más jóvenes? Yo le aconsejo que esto le sirva para aprender a valorar las virtudes de los tiernos y buenos chicos de 28.

Y esos son sólo dos de los comentarios que he podido leer en algunos medios digitales y que me han hecho plantearme el hecho de que algo se debe estar haciendo mal cuando el hecho de que una mujer se sienta intimidada por la forma de ser de un hombre y su miedo llegue a ser tal que no sea capaz ni de denunciarle provoca reacciones negativas hacia la víctima en lugar de hacia el verdugo. ¿Qué es lo que pasa por la cabeza de una persona para menospreciar el miedo de otra? ¿Por qué nos negamos a entender que tenemos un problema, aunque este problema no implique al 100% de la población (y menos mal, oye)? ¿Por qué nos mostramos tan insensible ante el sufrimiento ajeno? Sinceramente, mientras me documentaba para escribir esta historia, he sentido en muchas ocasiones rabia al darme cuenta de que las personas afectadas por esta lacra no encuentran una solución rápida e indolora, sino que la solución al problema suele ser larga y, en ocasiones, termina muy mal. Y lo digo ahora por si acaso, me da igual el género de la víctima o del verdugo, porque la violencia es condenable en cualquiera de sus expresiones y resulta vergonzoso intentar aprovecharse de nimiedades para intentar restar importancia a una situación como esta.
Soy consciente, sin embargo, de que la cara más conocida de este drama que asola la sociedad mundial es la violencia contra la mujer y es por eso que mi relato refleja esa realidad, a pesar de ser consciente de que la otra situación existe también.

Ahora bien,antes de empezar a leerlo quiero que pensemos un poco en esta situación e intentemos entender que la violencia de género nos afecta a todos. Sí, nos afecta a todos porque el día de mañana podemos ser nosotros, o nuestras hijas, o nuestros hijos, o nuestros nietos... Nos afecta porque si lo ignoramos nunca va a acabarse y este comportamiento es indigno para un mundo del siglo XXI y para un país que se jacta de pertenecer al "primer mundo". Por favor, pensad en el mañana y pensad que solo nosotros podemos hacer que esto pare mediante la educación. No hay ninguna excusa para ejercer la violencia, ya sea física, verbal o psicológica contra ningún ser humano, pero mucho menos si ese ser humano es la persona que hemos decidido que nos acompañe en nuestro día a día. 

Por último deciros que este relato en principio iba a ser algo  corto e impactante, pero según escribía me he dado cuenta de que todas las Silvias del mundo se merecen algo mejor que unas pocas líneas en un blog desconocido y poco a poco, casi sin darme cuenta, el relato ha empezado a crecer y volverse más complejo. Por eso voy a ir publicando la historia de Silvia y María por capítulos durante las próximas semanas.

Espero de corazón que os guste y desde aquí les mando todo mi apoyo a todas las víctimas de la violencia. ¡Sed fuertes y no dejéis que os hagan creer lo contrario!

                   
Cuando la puerta de la entrada chirrió, María se sobresaltó y sintió a su madre tensarse y abrazarla con más fuerza tras ella. Ambas cerraron los ojos mientras los pasos inciertos de quien se encuentra embargado por el alcohol se acercaban a la habitación cerrada que se había convertido en su refugio. Silvia sintió las lágrimas en los ojos, pero contuvo las ganas de gritar y miró a la pequeña que se acurrucaba temblorosa junto a ella. Debía ser fuerte. Escucharon los torpes intentos de su pesadilla intentando abrir sin éxito la puerta cerrada y Silvia agradeció haber instalado aquel cerrojo de seguridad. Pronto se oyeron las primeras maldiciones seguidas de los golpes contra la pared. María comenzó a sollozar en silencio y Silvia se maldijo a sí misma por no ser más valiente. Si fuese una mujer valiente, su hija no tendría que sollozar en una habitación mientras su padre gritaba en el exterior; si fuese una mujer valiente, se levantaría y se enfrentaría contra el hombre que había convertido sus vidas en una pesadilla. Sin embargo, el recuerdo de su último enfrentamiento la hacía ser prudente.
—¡SAL DE AHÍ PUTA! ¿ACASO NO VES QUE HE LLEGADO A CASA Y QUE QUIERO QUE MI MUJER SALGA A SALUDAR?
Silvia se encogió. Los fines de semana la situación se volvía insostenible. Marc siempre volvía borracho los viernes y el alcohol provocaba que sus ganas de pelea aumentasen, así que después de varias palizas había decidido montar aquel refugio en la habitación de su hija. Pronto la voz de Marc se volvió más suave y eso la puso los pelos de punta porque ella sabía que aquel era el punto más peligroso.
—Venga, amor, sal a verme. Llevo un día muy duro en el trabajo y me vendría bien que me calmases.
Silencio. Silvia se mantuvo callada y apretó a su hija contra su pecho mientras intentaba tapar sus oídos.
—Sabes que si no sales ahora la cosa irá a peor, Silvia. Créeme cuando te digo que me estoy cansando de tus juegos.
Las manos volvieron a forzar el picaporte de la puerta mientras el cuerpo tambaleante empujaba con fuerza al otro lado en un intento de acceder a la habitación. Silvia pudo escuchar el gruñido de su marido al darse cuenta de que la puerta no iba a ceder.
—Muy bien, cariño, tú lo has querido —dijo la voz al otro lado—. En algún momento tendréis que salir de ahí y lo sabes.
Escuchó los pasos alejarse a través del salón y sintió como algo en su interior se rompía. No pudo evitar llorar mientras pensaba en la pesadilla en la que se había convertido su vida. No podía seguir así. Su pequeña no se merecía vivir aquella mierda. Tenía que marcharse. Entonces, con la seguridad de quien ha sufrido lo indecible, Silvia supo que aquella sería su última noche en aquella casa de los horrores.


                  
El amanecer las descubrió todavía acurrucadas. Silvia no había pegado ojo en toda la noche, temerosa de que aquel animal rabioso que vivía con ellas aprovechase la noche para volver a por ellas. Miró por la ventana de la pequeña habitación y la ciudad bañada por los rayos del sol otoñal la hizo sentir en paz, como si el mundo entero apoyase lo que iba a hacer. Respiró hondo mientras observaba el rostro pálido de su hija y su decisión se afianzó. La sacaría de allí.
Mientras su hija dormía tranquila, ella preparó una pequeña mochila con algo de ropa por si acaso lo necesitaba. Cuando estuvo lista abrió con cuidado la puerta que las había mantenido a salvo durante los últimos meses y se asomó con cautela para verificar que Marc no se había quedado en el sofá a dormir. Sin embargo, sus ronquidos sonaban lejanos. Seguramente había cerrado la puerta de su habitación antes de acostarse. Salió del cuarto procurando no hacer ruido con sus pies desnudos y fue a la cocina. Hacía un año que había empezado a guardar dinero en un tarro de la cocina para posibles imprevistos y ahora iba a hacer buen uso de las limosnas que su marido había dejado en sus manos. Abrió el armario donde guardaba las ollas, y se paralizó al oír el chirrido de las bisagras. Permaneció quieta y aterrorizada mientras escuchaba, pero los ronquidos de Marc se mantenían. La resaca jugaba a su favor.
Con el frasco lleno de dinero en su mano y la sensación de tener la libertad en la punta de los dedos, Silvia volvió junto a su hija. Metió el tarro en la mochila y se la colgó a la espalda antes de coger en brazos a la pequeña. María abrió los ojos y miró a su madre sin entender, pero el gesto de su madre fue suficiente para que la pequeña se mantuviese en silencio mientras atravesaban juntas el salón y abrían con cuidado la puerta principal del que había sido su hogar.
El aire de la ciudad era frío, pero Silvia lo agradeció mientras caminaba deprisa por las aceras vacías de su barrio. Sabía perfectamente dónde debían ir y también sabía que debían hacerlo rápido, antes de que Marc se levantase y decidiera ir a por ellas.
El edificio gris de la policía apareció pronto ante sus ojos y Silvia no pudo evitar sonreír consciente de que estaba a un paso de poner fin a aquella situación que ella había consentido durante dos años por miedo. Ahora la rabia era más fuerte que ese miedo y ella lo sabía.
                  
Dos agentes con aspecto aburrido custodiaban el acceso al edificio, pero Silvia no se amedrentó y siguió andando hasta estar a su lado. Los dos agentes la miraron sorprendidos y por primera vez fue consciente de que su aspecto no debía de ser el mejor. Llevaba varios días sin dormir y los golpes de la última paliza debían de estar aún presentes en su rostro, además, no había tenido tiempo de cambiarse el pijama ni de peinarse un poco. Sonrió con tristeza.
—Quiero denunciar a mi marido.
Notó la voz más áspera de lo que acostumbraba, pero se alegró de haber sido capaz de hablar. Uno de los agentes, el más joven, se le acercó con una sonrisa tranquilizadora mientras el otro abría las puertas.
—Pasad. Ahora estáis a salvo.
Por primera vez en mucho tiempo, Silvia sintió brotar de sus ojos lágrimas de alegría, no las lágrimas amargas del miedo o el dolor, sino aquellas que aligeraban su alma con la promesa de una posible felicidad.
—Si quieres nos podemos llevar a la pequeña para que coma algo.

Asintió agradecida, incapaz de hablar debido al nudo que tenía en la garganta. Una mujer acudió desde el interior y las sonrió mientras cogía a María de entre sus brazos. En ese momento, Silvia sintió todo el cansancio acumulado y entró al edificio como un maratoniano llega a la línea de meta: agotada, pero feliz.


miércoles, 8 de mayo de 2013

El escritor: ese unicornio de nuestra vida.


La figura del escritor ha estado siempre sumida en una visión romántica e idealizada. Lo normal es que la gente se imagine al escritor como...no sé...un ser mitológico cuya mera presencia en el mundo real es, en cierto modo, inimaginable. Tan inimaginable como sería ver un unicornio paseando tranquilamente por las calles de un pueblo castellano-manchego. De hecho, llega a tal punto que da la sensación de que la existencia en el plano real de un escritor se limita a tres ocasiones primordiales: presentaciones, convenciones y ferias. Después...no sé, imaginamos que el escritor se volatiliza en el aire para alejarse del mundo terrenal y materializarse en un maravilloso plano alternativo en el que sólo hay una mesa y una silla donde el escritor se sienta a esperar la siguiente ocasión para volver al mundo real.
Si le preguntas a alguien, a cualquiera, sobre cómo cree que será la vida de un escritor, no ha de extrañarnos una respuesta del tipo: "pues, no sé, se dedicará a escribir o cosas de esas". ¿Cosas de esas? "Sí, hombre, leer, hablar de libros...ya sabes: cosas de escritores." La conversación habrá tenido la misma vida que un pez fuera del agua y te habrá dejado con la misma cara que la del pez. Parece que los escritores, según la gente en general, no hacen cosas normales. Hacen cosas de escritores. Sinceramente, me encantaría conocer esas "cosas de escritores", porque seguro que son más divertidas que las que hago yo...quizás no soy lo suficientemente importante para hacerlas. A lo mejor no puedo entrar aún en el prestigioso club de los escritores y, por tanto, no tengo derecho a conocer esas cosas de escritores. Posiblemente cuando lleve dos o tres novelas publicadas (¿o acaso irá por número de lectores?) me llegará una carta en papel envejecido y escrita con pluma en la que se detallarán las cosas de escritores a las que debo de dedicarme de inmediato y se me otorgará un billete para abandonar el plano mundano...No sé, pero sería una bonita explicación y me haría ilusión...por lo menos sacaría algo más que la satisfacción de hacer lo que me gusta, porque lo que es fama o dinero ya lo he descartado.
Sea como sea, lo curioso es la facilidad de la gente para desligar la figura del escritor de las acciones cotidianas. De hecho, vamos a hacer un experimento (y no vale hacer trampa, señores) para comprobar este hecho. Quiero que penséis en Dickens o Neruda o Cela o un escritor importante, de esos que oyes su nombre y una melodía nostálgica cargada de fuerza inunda tu cabeza. ¿Ya? Bien, ¿qué habéis imaginado? Yo imagino señores con aspecto culto, mirada misteriosa y un libro en la mano. ¿Y vosotros? ¡Y no vale mentir!
¿Y si os pido que os imaginéis a Dickens cambiando pañales?....Pues no...no cabe en nuestra imaginación. Es tan cotidiano...el gran Dickens cambiando pañales...ni fregando me lo imaginaría yo, sinceramente. De hecho, voy a ir más lejos. ¿Cómo hablaría Dickens? Evidentemente...como escribe. Claro. ¿Y Neruda? ¿Cómo hablaría con su familia? ¿Cómo lo hacía en sus poemas? ¿Créeis que sería posible una conversación entre Neruda y su esposa de la manera que sigue?
Querida esposa, puedo comer unos espaguetis deliciosos esta noche,
Puedo decirte, por ejemplo, que tu salsa está llena de sabores,
y en mi paladar resalta aún el picante sabor de la pimienta molida.
No, señores, no.  Inadmitible. Sin embargo, si seguís teniendo dudas sobre cuál es la idea de alguien al pensar en un escritor...buscad en Google. Poned "escritor" en Google y pinchad sobre las imágenes.

Todavía no he sido capaz de encontrar la foto de un escritor que parezca normal. Todos tienen esa expresión de: "estoy en un mundo al que tú jamás podrás llegar". Y eso es precisamente lo que el resto de personas recibe, esa actitud distante, y la interpreta, haciéndoles imposible imaginar a los escritores como personas normales. Sin embargo, es necesario dejar de ver gigantes donde solo hay molinos. Los escritores son personas que viven en el mundo real (bueno, unos más que otros), que tienen una vida ajena a la escritura. Un escritor puede escribir unas espeluznantes historias de terror y tener un miedo atroz a la oscuridad, igual que una persona puede trabajar en un restaurante italiano y odiar la pasta. Es totalmente posible, señores, porque los escritores somos en primer lugar personas y en segundo lugar escritores. Claro que tenemos nuestras rarezas...nadie dice que no...podemos tirarnos horas con la mirada perdida entre las líneas de un libro, o garabatear cosas sin sentido en una servilleta de papel...podemos chillar al ordenador por haberse apagado sin habernos dado tiempo de guardar lo que llevábamos escrito. Pero somos normales. Nos gusta ir al cine, salir de fiesta, reírnos, comernos una hamburguesa en el MacDonald o ver un reality tumbados en el sofá. ¡Somos normales!
Ahora bien, ¿por qué existe esta idea idealizada del escritor? Ese es un tema largo y arduo, abstracto y concreto como los sustantivos, y, por ello mismo, lo dejaremos para el próximos post. Amigos viajeros, espero que hayáis disfrutado y que no dudéis en dejar vuestros comentarios por estos lares.
Un saludo y buen día

jueves, 2 de mayo de 2013

Reflexiones

Resulta sumamente frustrante ver a a personas capacitadas echar a perder sus vidas con cada exhalación; ser consciente de que no puedes ayudarles porque ellos mismos no quieren ser ayudados y cada intento tuyo por conducirles hacia un camino  que puedan seguir es un choque frontal contra un muro de vanidad, orgullo y miedo.
 Resulta realmente deprimente verles atrapados en ese remolino de decepción, de baja autoestima, de ira y de negatividad en que se ha convertido su vida; un remolino que, como la mítica Caribdis, les arrastra y les sumerge ahogándoles en la ira y la desesperación que les impiden ver lo que les rodea. Se quedan ciegos y sordos, y lo único que pueden articular con sus voces rotas son palabras hirientes que les sirven para plasmar su frustración por una vida que no terminan de controlar y que les ayudan a creer que así mantienen cierto control sobre todo lo que les rodea.
Resulta doloroso intuir que, bajo esas máscaras de autosuficiencia y odio, se esconde un alma atormentada, un alma que fue empujada hacia esa situación por mil motivos y decepciones, diferentes para cada persona. Encontraremos al chico al que nadie tomaba en serio porque era más gordo de lo habitual, al que tenía problemas para mantener la atención en clase, al que soñaba con lo que los demás no se atrevían, al que nunca tuvo límites, al que sufría arranques de ira, al que sus padres ignoraban, al que sufrió una separación dolorosa, al que cargaba con unas expectativas demasiado elevadas...Todos tienen ese bagaje de sufrimiento que, a pesar de sus expresiones duras y desafiantes, sale a relucir en breves ocasiones como esta, mientras hacen un examen que saben no van a aprobar porque no han estudiado, entonces su yo interno parece revelarse y preguntarles a voz en grito: "¿Qué estás haciendo con mi vida?", y esa lucha interna queda grabada en sus miradas; una lucha interna que les recuerda constantemente una mentira que ellos han asimilado como verdad a base de repetírsela: "No sirvo para nada". Y esa sombra oscurece la chispa de sus ojos, les impide conocer sus puntos buenos, les empuja a refugiarse en la ira y en lo malo que hay en cada uno de ellos como si fueran un escudo contra la decepción de los demás.
Y así recorren la vida sin pena ni gloria. Atormentados y en lucha continua. Intentando demostrar que son alguien a través de la agresividad o el desdén con el que ocultan la soledad que les persigue desde siempre. Cuando ellos hablan, no hablan con el corazón, sino que habla esa soledad enquistada que les hace ver en cada rostro un enemigo potencia, como si todos pretendiésemos demostrar al resto lo poco que valen.
 Esos rostros son los que enturbian la labor de un buen docente, pues no sabes cómo conseguir traspasar su coraza, no sabes si algún día conseguirán ver lo que tú ves en su interior, si alguien les dirá: "Vales mucho y nadie, ni tú mismo, tiene derecho a decirte lo contrario". No lo sabemos y eso nos hace observar en silencio, proporcionando apoyo si lo necesitan, aunque sea una mirada comprensiva o una sonrisa o un comentario amable que les haga sentir que alguien se preocupa por ellos.

lunes, 1 de abril de 2013

Modismos, amiguismos y otros dramas literarios


No quiero ofender a nadie con este post, no me dirijo a personas concretas, sino que este nuevo post está basado en una serie de reflexiones proporcionadas por las experiencias que he tenido a lo largo de los últimos meses.
Me duele admitir que la literatura se mueve por modismos y que, posiblemente, los lectores/reseñistas/literatos son (y somos) bastante más radicales que otros sectores del arte porque si un escritor no sigue el modismo adecuado a su momento, ese escritor va a ser expulsado, repudiado e ignorado por todos en favor de aquellos escritores que han sabido subirse al carro del modismo. Triste, ¿verdad? Sí, pero también realista.
Vamos a ver, actualmente está de moda escribir novela romántica (o adulta) y novela juvenil. Esos son los modismos de este momento y es lo que vas a encontrar en cualquier mesa de novedades, en cualquier blog literario, etc. Si escribes otra cosa, estás fuera. Te ignorarán completamente por no formar parte de ese club secreto y personalizado, quedarás fuera de cualquier relación con ese mundo literario al que luchas por acceder. Olvídate. No luches. No desesperes. Simplemente acepta la realidad que otros muchos, antes que tú, han tenido que aceptar por las malas. No importa cuántos amigos tengas o cuánta gente conozcas, posiblemente el 80% de esas personas te darán la espalda cuando se den cuenta de que vas a contracorriente (¡maldito innovador!) y las buenas intenciones del 20% restante no servirán para nada, salvo, quizás, para quitarte un poco el sabor de boca.
Ahora, muchos habrán empezado a murmurar maldiciones e improperios. Repito que este post no es nada personal, simplemente es una reflexión que posiblemente muchos os hacéis y pocos os atrevéis a decirlo en voz alta por miedo a que os tachen de envidiosos o a saber qué cosas. Sin embargo, pique a quien pique y duela a quien duela, en la literatura también hay “amiguismos” y a mí eso no me lo quita nadie porque puede verse fácilmente en ciertos medios dedicados a la divulgación literaria; también existen los favoritismos y, desde luego, los modismos.
 Existen autores en la sombra de la moda que no logran acceder a ella porque nadie les ha dado una oportunidad, existen autores que toman consciencia con rapidez de esta situación y saben seguir el viento favorable y existen autores que desconocen totalmente lo que pasa a su alrededor. Y todos esos autores sufren. Sufren viendo como su obra no es valorada como debiera, sufren viendo cómo dan más bombo a obras de menor calidad, sufren viendo cómo todos suben al carro mientras ellos se quedan en la carretera con el pulgar levantado, sufren al ser incapaces de participar en los “amiguismos”…Todos los autores sufren, cada cual a su modo, todos los autores se esfuerzan por dar lo mejor de ellos y por eso me parece tan terrible la situación que se da en el mundo literario; por eso me parece tan terrible que los blogs o páginas dedicadas a la literatura se nieguen a apoyar a autores simplemente porque han hecho el más mínimo esfuerzo por conocerles.
Seguiremos este post la semana que viene. Mientras tanto, sois todos bienvenidos a dejar vuestras opiniones o pensamientos. No dudéis en hacerlo, aunque creáis que no casan con lo que yo he expuesto; las opiniones llevadas desde el respeto serán siempre bienvenidas en este blog.
Un saludo, amigos, y feliz semana

sábado, 22 de septiembre de 2012

Menciones especiales

Hoy toca una entrada dedicada a compañeros de viaje que han hecho su sueño realidad y que merecen un lugar especial en este blog.
Empezaremos por Julia Siles, autora de la novela Lealtades Enfrentadas, que se ha convertido en otro de los fichajes de Ediciones Hades. Antes de fin de año podremos encontrar la novela a la venta y esperemos que tenga el éxito que se merece; mientras esperamos noticias sobre la portada, podéis visitar el blog oficial de la autora y de la novela para enteraros de más cositas :D

Otra de las amigas o compañeras que ha logrado (o va a lograr) hacer su sueño realidad es María Martínez, autora de la trilogía Pacto de Sangre, cuya primera novela, autopublicada, va a ponerse a la venta durante el mes de Octubre...no podéis dejarla pasar, en serio. Yo he tenido la oportunidad de leerla y si os gustan las novelas de temática fantástica juvenil, no podéis dejar de comprarla :D
De momento, ya tenemos una imagen de la portada que la autora ha colgado en su blog personal (que, por cierto, deberíais visitar, porque no tiene desperdicio) y un booktrailer que podéis encontrar tanto en el blog como en la web oficial de la novela. A continuación os dejo una imagen de la portada para que podáis haceros una idea.


Bueno, pues con estas dos novedades a puntito de salir del horno os dejo por hoy y espero que tengáis en cuenta estos dos títulos para vuestras compras navideñas :P
Un saludo y feliz sábado
   

jueves, 12 de julio de 2012

Detrás del espejo

Los españoles no podemos elegir si hacer o no sacrificios. No tenemos esa libertad.  Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno Español.
La frase que encabeza el post de hoy es, sin lugar a dudas, una de esas perlas que pasarán a la posteridad y que nuestros hijos y nietos posiblemente estudiaran en Historia; aunque también es una de esas perlas que dicen mucho más de lo que querrían decir, sobretodo a aquellos que tendemos a mirar con lupa las afirmaciones de nuestros gobernantes.
No sé dónde se habrá quedado el orgullo patrio de nuestro señor presidente, ese mismo que no hace tanto clamaba la soberanía española como base de sus decisiones y no la soberanía alemana. No, no lo sé. Tampoco sé cómo es posible que estos personajes hayan alcanzado puestos de poder sin tener lo que es necesario para acceder a ellos; no son buenos diplomáticos, no son grandes oradores, no son estrategas o pensadores, ni siquiera son dignos luchadores y patriotas...¿qué narices tenemos en el gobierno? Pues si hacemos caso a la somera frase que nos ha regalado nuestro señor presidente, lo que tenemos son unos muñecos de paja muy realistas manejados por las cuerdas de una Europa que, a su vez, parece haber sido sometida por Merkel, esa mujer que sí tiene razones para ocupar un puesto de poder porque, oye, otra cosa no, pero es una estratega muy buena. Así pues, según nuestro querido presidente, los recortes impuestos a todos y cada uno de los españoles no son cosa del gobierno español porque, al parecer, nos hemos convertido sin saberlo en uno de los feudos alemanes y ahora dependemos directamente de las decisiones de unos señores a los que ni siquiera hemos votado...bueno, aunque lo de votar en España no es sinónimo de mejora, tal y como está planteado el sistema político... No tenemos libertad. Lo dice Rajoy como si fuese algo normal, una consecuencia lógica, pero no es normal y mucho menos aceptable. No es normal que un presidente se valga de excusas y de acusaciones para salirse con la suya sin que su popularidad se vea afectada; no es normal que el presidente de un país prefiera condenar a su pueblo para salvar a unas pocas entidades bancarias; no es normal que un dirigente político se deje pisotear por otros olvidándose de que su deber es luchar por el bienestar de su país... Claro, supongo que al señor Rajoy todo le importará un comino porque, al contrario que al resto de los españoles, a él no le van a despedir ni a bajar el sueldo ni a trasladar; él seguirá preocupándose de llamar a Merkel todos los días para que la buena señora le diga qué camisa y qué corbata debe ponerse, mientras que los demás nos ahogamos en unos recortes que no suponen ningún beneficio para el país, aunque sí para unos pocos.
No tenemos esa libertad. Me río en la cara del señor presidente. Él no tiene libertad porque ha demostrado ser un líder incapaz, una persona débil y sumisa, un cobarde que prefiere evitar un confrontamiento directo. ¿Cuántas veces el señor Rajoy, presidente de España, ha decidido comparecer para explicar a su pueblo los motivos que le han llevado a tomar las decisiones que ha tomado? ¿Acaso se cree que todos los españoles somos una panda de analfabetos que no vamos a entender sus explicaciones y, por tanto, mejor nos tira un caramelo para entretenernos? El señor Rajoy no ha comparecido en una situación como la que vive España actualmente ni una sola vez para dar explicaciones razonables, alguna vez hemos oído a su primera al mando enumerar (mientras mira una hoja que supongo tampoco habrá redactado Rajoy) las decisiones tomadas, sin explicar el porqué o cómo nos van a afectar. Hemos tenido que soportar un silencio absurdo que demuestra que, actualmente, no vivimos en una democracia, por mucho miedo que dé la palabra. Vivimos una dictadura democrática que me recuerda bastante al paso de la República al Imperio en Roma...¿sabéis que Augusto en lugar de cambiar directamente al Imperio mantuvo las instituciones republicanas para impedir que el pueblo se diese cuenta de lo que pasaba y se levantaran contra él? Ahora pensad en lo que estamos viviendo; en cómo las instituciones democráticas han perdido todo su valor hasta tal punto que al presidente de un Estado no le es necesario compadecer para explicar sus decisiones y, cuando es preguntado en el Senado o el Congreso, prefiere contraatacar con una oratoria de parvulario antes que dar respuestas coherentes que demostraría que, ciertamente, sabe lo que se hace.
Supongo que ni el señor Rajoy ni ninguno de sus compañeros de decisiones verán jamás este post, pero a vosotros, lectores, os ánimo a no dejar que os engañen más; atended a las someras palabras del presidente y sus compinches, buscad la realidad detrás de sus mentiras y...por lo que más queráis...¡pensad! Porque nos pueden subir el IVA, nos pueden quitar pensiones y ayudas, pero lo que nunca podrán quitarnos es nuestra libertad de pensamiento y de expresión, y eso es lo único que nos queda en un período tan oscuro como el que vivimos.

viernes, 30 de marzo de 2012

Reflexión


Estoy harta. Harta de comprobar, día a día, cómo este país se hunde en la miseria mientras los que lo gobiernan se ríen tras una espesa cortina de humo procedente de un buen habano y con un whisky (que no güisqui, me perdonaréis que ignore ciertas normas de la RAE) de primera en la mano.
En lo que va de año no hemos parado de sufrir. Hemos visto cómo echaban de sus casas a gente que conocemos, hemos visto cómo desconocidos rebuscan en la basura en busca de algo que llevarse a la boca, hemos visto jóvenes desesperados dirigirse al aeropuerto más cercano desde donde nos han dicho «adiós», hemos oído a nuestros padres quejarse, incluso sollozar porque no pueden más…Hemos visto ya demasiado. Sin embargo, no parece que lo que nosotros hemos visto y vivido sea suficiente para esos señores bien vestidos que nos observan desde las alturas con gesto de suficiencia, al parecer, para estos señores, aún debemos hacer más sacrificios para salir de este agujero que ellos han cavado y en el que nos han metido sin que fuésemos ajenos.
 Y yo me pregunto…¿qué más queréis de nosotros? ¿Queréis que trabajemos gratis en pro del Estado? ¿Queréis que cedamos a nuestros primogénitos? ¿Queréis que nos alimentemos de pan y agua? Decidnos qué es lo que queréis de verdad. Porque yo lo intuyo. Queréis que trabajemos por menos dinero para que vosotros podáis embolsaros lo restante, queréis que cedamos a nuestros hijos para que podáis explotarlos a gusto, enviarlos lejos y, cuando triunfen, reclamar sus éxitos como propios, queréis que nos alimentemos de sobras mientras vosotros disfrutáis de lo que hemos producido con sudor y sufrimiento… Vosotros no queréis una democracia, vosotros queréis una dictadura que os enriquezca y os haga sentir importantes.
No me habléis de esfuerzos y sacrificios. Yo que he trabajado y estudiado durante seis largos años, dejando a un lado mi vida social, mis sueños, para formarme y ser útil. No me habléis de esfuerzos a mí, que me he ido de un país en el que no encontraba ni trabajo ni comprensión para descubrir que fuera se vive mejor y regresar siendo un mero fantasma de lo que fui, una apátrida, una desubicada…. Yo que vi cómo mi padre se quedaba sin trabajo y a los cinco meses el banco embargaba la que había sido nuestra casa. Yo que he tenido pesadillas, que he llorado por las noches, que he fingido ser fuerte y me he hundido, y he salido a flote. Yo que lucho con uñas y dientes, que trabajo por un salario mínimo por la mañana y por otro por la tarde; yo que tengo que soportar que mis jefes me amenacen con quitarme un día de sueldo si no llego por culpa de los servicios mínimos; yo que  vivo con miedo a faltar al trabajo y quedarme sin esa mierda de salario que me permite comer… Decidme qué más puedo hacer, porque ya no se me ocurre. 
Y como yo, miles o millones de personas a las que no escucháis porque hacerlo supondría daros cuenta de que estáis equivocados, de que ese camino que habéis escogido no es el que conduce al bienestar del pueblo, sino al bienestar de unos pocos elegidos. Unos pocos elegidos que ganan en un mes lo que yo gano en un año y aún se quejan, reciben dietas de transporte y comidas mientras yo me alimento con un sándwich día sí, día también; ocupan puestos de asesores donde les pagan también… ¿Por qué nosotros podemos apretar el cinturón y vosotros no? Si de verdad quisieseis acabar con la crisis sin asfixiar al pueblo, rebajaríais esos salarios imposibles o, incluso, abandonaríais uno de ellos (en caso de tener varios…que me consta los tenéis),  rechazaríais las dietas y dedicaríais el esfuerzo necesario a ese empleo que vosotros habéis elegido y que equivocadamente llamáis «política». Pero no, vosotros seguiréis en vuestra línea, sin rechazar ningún privilegio, sin «apretaros el cinturón», pero votando y aprobando recortes que sólo sirven para dejar al pueblo en una miseria que, en breve, podremos comparar a la existente durante y tras la guerra…Desnutrición, enfermedades, pobreza, mendicidad…Ahí, ahí es donde nos conduce esta maldita carretera que tan bien habéis asfaltado. 

sábado, 10 de marzo de 2012

El horror del lenguaje sexista, o cómo vemos lo que queremos ver.

Uno de los principales problemas de la sociedad en la que vivimos es la violencia de género. En la actualidad contamos con una legislación ante la cual hombres y
mujeres somos iguales y poseemos los mismos derechos y deberes. Por desgracia,
la realidad es, aún hoy en día, muy distinta y la mujer sigue estando en clara desventaja
frente al hombre. Una de las manifestaciones más notables de esta desigualdad
es la ocultación de la mujer en el lenguaje. Y es, precisamente, el lenguaje el elemento
que más influye en la formación del pensamiento de una sociedad. Por tanto, mientras
nuestra habla cotidiana siga haciendo invisibles a las mujeres, no conseguiremos
conformar una sociedad igualitaria.  Manual de lenguaje administrativo no sexista. Autores: Marta Concepción Ayala Castro; Susana Guerrero Salazar; Antonia M. Medina Guerra.
La absurdez del género humano está llegando a cotas inimaginables, amigos míos. Vivimos en un país constreñido por una mala gestión política y económica que basa su gobierno en estrujarnos cada día un poco más, en pedirnos sacrificios impensables en una democracia real...nos quitan calidad educativa, nos quitan calidad médica y nos quitan nuestra libertad de acción. Sin embargo, en un país como el nuestro, marcado hoy en día por una crisis que nos ha atacado en igual medida desde fuera que desde dentro, aún nos encontramos con esas balsas de humo que sirven para desviar nuestra atención de lo realmente importante a través de debates sobre asuntos de tercera categoría.
Uno de estos debates fantasma que ha vuelto a revivir después de un tiempo en silencio; casualidades de la vida que justamente este debate reviva cuando van a realizarse importantes recortes en los servicios sociales de nuestro país, cuando se ha aprobado una reforma laboral que, tal y como los estudiosos han dicho, lo único que consigue es perjudicar la incorporación de la mujer al mundo laboral y la conciliación laboral (usada más por las mujeres que por los hombres). Sumamente curioso, pues, que justo en este contexto de recortes sociales que perjudican a todos los ciudadanos de España, pero que especialmente clavan su aguijón en las ciudadanas españolas que quedarán en cierto sentido desprotegidas y a merced de una serie de problemas sociales que no deberían existir; justo en este momento aparece revivido el debate sobre el lenguaje sexista.
En el inicio de este post habéis podido leer el inicio del Manual de lengua administrativo no sexista usado por la Universidad Complutense y, supongo, por otras entidades del estilo. Me parece una vergüenza, un descrédito y una burla, que las autoras de este libro se hayan atrevido a poner por escrito tal conjunto de aberraciones lingüísticas y mentiras políticas. Señoras, ¿de verdad, en serio, creen ustedes que la mayor muestra de sexismo en nuestro país se encuentra en el lenguaje? ¿Ustedes suelen ver la televisión? ¿ Acaso han comparado su sueldo con un compañero varón que realice las mismas funciones? ¿Leen ustedes el periódico? No sé por qué, pero después de leer esa introducción totalmente política (y con "política" me refiero al aspecto negativo: falsa, manipuladora, retorcida) me da que las respuestas a las tres últimas preguntas sería un rotundo NO por parte de estas señoras que, al parecer, deben vivir en un mundo de piruleta.
Sin embargo, me sorprende. La verdad es que me deja atónita, para que mentiros, ver que estas señoras forman parte de la facultad de Filología de una universidad española; es decir, estas señoras que atacan con su pluma (o con sus teclas, que feas quedan las metáforas literarias en el siglo de la tecnología) al lenguaje español han tenido que estudiar la evolución del castellano y los motivos por los que el lenguaje es cómo es y no de otra manera...o quizás tuvieron una profesora defensora a ultranza del sexismo del lenguaje y se olvidó de comentarles los motivos por los que es así. Bueno, sea como sea, me ha sorprendido, porque me consta que los autores de este tipo de manuales no suelen tener grandes nociones de lingüística, algunos ni siquiera estudiaron lingüística o filología y no han acudido, como bien se quejaba Ignacio Bosque en un artículo de El País, a la opinión de expertos a la hora de realizar recomendaciones sobre el uso de la lengua, lo que ha dado lugar a la difusión de usos ajenos al lenguaje y, por lo tanto, incorrectos desde el punto de vista gramatical.
Pues bien, en este post me gustaría explicar de manera somera y breve a estos terroristas del lenguaje porqué la lengua no es sexista y porqué no se puede andar destruyendo lo que les molesta por el simple hecho de que ellos creen algo que los demás no vemos.
Inicialmente, ¿el lenguaje es sexista? No, señores, el lenguaje no es sexista, el hablante es sexista, el oyente es sexista, pero el lenguaje no lo es. Pero, ¿existen una serie de términos de connotaciones negativas cuyo género es el femenino? Sí, por supuesto, las connotaciones negativas de un vocablo como "zorra" son evidentes, aunque las connotaciones negativas presentes en  "cerdo" también son evidentes y nos encontramos ante un masculino; asimismo, hay que pensar que la historia pesa y deja sus marcas, pero nosotros somos lo suficientemente racionales como para cambiar esas connotaciones históricas del lenguaje, tal y como se ha ido haciendo con el vocabulario de connotaciones racistas (negro, siniestro, etc.). Así pues, debemos entender que el lenguaje no es sexista en sí mismo, sino que somos los hablantes y oyentes, los usuarios, de la lengua los que le otorgamos rasgos o connotaciones sexistas.
Ahora bien, los defensores a ultranza del sexismo lingüístico se amparan en que la lengua usa el masculino como genérico, lo que causa una discriminación lingüística al dejar fuera a la sección femenina que compone la realidad. Tonterías. Vamos a ver, señores, la lengua usa el género masculino como genérico desde que el mundo es mundo; si estudiamos las lenguas clásicas, el masculino aparecerá siempre como genérico. ¿Por qué? Una respuesta tan simple que me parece increíble que aún anden con estas tonterías. El femenino es un género marcado a través de una desinencia propia; es decir, para formar el femenino de una palabra debemos añadir una vocal (en castellano suele ser -a) para cambiar el género.
Lobo = Loba                                Presidente = Presidenta*                          
Sin embargo, el género masculino no tiene una marca concreta....Espera, ahora muchos dirán que para formar el masculino también debemos añadir una vocal (en castellano -o/ -e). Los que no hayáis estudiado lingüística o lenguas clásicas...quedáis perdonados y os explicaré el motivo que se esconde tras mi afirmación anterior. En las lenguas clásicas la distinción entre el femenino y el masculino no era tan clara y en el Indoeuropeo (que es la madre de las lenguas) la distinción de géneros original se hacía entre un género animado (es decir, vivo) y un género objeto (es decir, no vivo); es decir, que en los primeros estadios del Indoeuropeo no existía una oposición masculino-femenino. Las lenguas clásicas, sin embargo, sí que comenzaron a diferenciar una oposición entre masculino-femenino-neutro y aquí llega lo que nos resulta imprescindible para comprender el uso del masculino como genérico: las lenguas clásicas adoptaron las desinencias que el Indoeuropeo presentaba para el género animado (masculino y femenino) y la usaron como desinencias del masculino, mientras que para el femenino establecieron unas nuevas desinencias (de nueva creación, ojo) que servían para distinguir el femenino del masculino y el neutro, cuyas desinencias eran más antiguas. Así pues, nos encontramos con que las desinencias usadas para el masculino de las lenguas clásicas eran aquellas que el Indoeuropeo usaba para designar un género animado que incluía el masculino y el femenino. ¿En qué nos afecta a nosotros y, a las lenguas romances en general, esta historia? Nuestras lenguas proceden del latín, que es una de esas lenguas clásicas que tomó las desinencias del género animado Indoeuropeo y creo unas nuevas para el género femenino; desinencias que se nos han transmitido directamente aunque hayan evolucionado. Así, en latín el género masculino se marcaría con una desinencia en -us que ha llegado a nosotros evolucionada: la "s" final se pierde debido a su especialización como marca de plural, la -u final se abre hasta convertirse en -o...voilà! ya tenemos la marca de masculino que usamos nosotros; por otro lado, el femenino en latín se caracteriza por una desinencia en -a que se ha transmitido tal cual y se ha conservado en nuestra lengua de manera estable; sin embargo, en latín existen tres declinaciones que no diferencian entre género masculino y femenino: la tercera, la cuarta y la quinta, incluyen una sola desinencia para masculino y femenino, de manera que sigue presente la no diferenciación de géneros que veíamos en el Indoeuropeo. Y, he aquí lo curioso, las desinencias usadas en estas declinaciones para el masculino y femenino son: -us y -es (la tercera es muy variable, así que no la contaremos para evitar confusión)....y, ¿cuál es la evolución de esas desinencias al castellano? -us = o; -es = -e. Curioso. Su evolución coincide con las marcas de masculino que conservamos...
Una vez explicada esta evolución de las desinencias, creo que entenderéis el hecho de que la marca del masculino no se considera como tal, ya que es una "no marca" cuya procedencia es muy antigua y servía tanto para masculino como para femenino; sin embargo, la marca de femenino es posterior y, por lo tanto, es una marca ajena a la palabra que se añade para poder establecer una distinción entre los géneros. Así pues, hubiese sido totalmente absurdo que la lengua se decantase por usar como marca genérica una marca que excluye a los demás géneros (la marca de femenino hace eso) cuando posee una marca que no es excluyente de ningún modo (la marca de masculino; de hecho, las palabras terminadas en -e suelen tener matices masculinos y femeninos, conservando las características de la declinación latina de la que proceden).
Buitre = masculino y femenino. // Presidente = masculino y femenino// Estudiante = masculino y femenino.

Ahora bien, la gente se empeña en ver en este uso un machismo evidente que hace que la mujer sea perjudicada y anulada a través de un arma tan poderosa como el lenguaje; llegan a tal punto que si decimos: "Alumnos" para referirnos a una clase con chicos y chicas, pueden clamar que somos machistas y que estamos anulando a las alumnas de esa clase...Sin embargo, preguntad a las alumnas en cuestión qué opinan. Porque yo, y otras muchas alumnas como yo, nunca nos hemos sentido excluidas cuando se usaba el genérico...y eso que la exclusión nos habría ahorrado exámenes, entregas de trabajos... No, nosotras comprendíamos que en la lengua española se usa el masculino como genérico porque nos lo habían explicado en clases de lengua y, por lo tanto, no veíamos el mal en ese uso. Sin embargo, ahora nos dicen que no nos dábamos cuenta porque nos habían anulado (¿?) y nos habían esclavizado a través de un lenguaje sexista al que nosotras, pobres criaturas indefensas, nos hemos acostumbrado.... ¡Cuántas gilipolleces juntas! No es que me hayan anulado, señoras mías, de hecho soy una defensora a ultranza de la igualdad de género (pero de la igualdad real, no de esa de: pobres mujeres, como hay tanta desigualdad, vamos a facilitarlas el acceso a ciertos trabajos....venga, hombre, eso es machismo también y conduce a una nueva desigualdad social, ¿lo sabéis?), pero soy consciente de que la lengua usa una serie de mecanismos por un motivo concreto y uno no puede cargarse eso simplemente porque vea gigantes donde hay molinos, la verdad. Además, el uso del lenguaje que estas guías proponen, además de ser lingüísticamente incorrecto, no se ajusta a otra de las características más importantes de nuestra lengua: la economía lingüística; es decir, un uso de la lengua como el que proponen las guías del tipo: "Los y las estudiantes del centro escolar deberán acudir a la reunión acompañados y acompañadas por sus padres y madres."  Si escuchamos o leemos algo así os aseguro que nuestra atención habrá desaparecido al llegar a "reunión", porque nos resulta un uso de la lengua artificial, poco acorde a nuestras necesidades...Sin embargo, ahora parece ser que todos los escritos oficiales deberán ser así para evitar caer en las manos de lo lingüísticamente incorrecto y recibir demandas de una facción minoritaria de la sociedad (démonos cuenta que, al parecer, en España los que mandan son las facciones minoritarias de la sociedad...); recordemos la intervención de la ministra Bibiana Aído y su "miembros y miembras":




Como colofón a este post, sólo puedo reafirmarme en mi creencia de que el lenguaje no es sexista, no hace distinción negativa de géneros, sino que somos los propios usuarios los que distorsionamos el uso del lenguaje y le otorgamos una serie de usos negativos que no existían antes y que, posiblemente, en unos años habrán sido olvidados. Sin embargo, hay que tener cuidado con esta nueva moda del uso de un lenguaje políticamente correcto o, como quieren llamarle sus defensores, "no sexista" porque es una trampa fatal para nuestro lenguaje de la que puede salir  mutilado; en la lengua no vale todo y debemos tener en cuenta que existen una serie de normas que intentan mantener una coherencia en el uso de la lengua, y si las dejamos de lado lo único que conseguiremos será que nuestra lengua, esa que ha sido alabada a lo largo de los siglos, la que sirvió para poner por escrito las aventuras del hidalgo de la Mancha o las dudas filosóficas de quien no sabía diferenciar la realidad del sueño, ese lenguaje colorido y expresivo con un carácter tan marcado como el de nuestra propia cultura que ha acuñado expresiones y se ha adaptado a los cambios sin mayor problema, esa lengua nuestra desaparecerá convertida en una macabra caricatura de lo que fue.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Indignación de una futura opositora.

A la espera del temido veredicto de las diferentes comunidades y del gobierno acerca de las ansiadas oposiciones de secundaria para el 2012, tengo mucho tiempo para reflexionar, preocuparme, prepararme un temario que no sé si será aprobado, volverme religiosa... y buscar en internet noticias sobre este caso en concreto. De hecho, me he vuelto adicta a algunos foros de profesores en los que he encontrado opiniones, consejos, datos y...gilipolleces, vamos a decirlo con todas las letras. Este post, de hecho, va a tratar sobre una de esas gilipolleces que he tenido la desgracia de leer esta tarde mientras indagaba acerca de los nuevos temarios (que han salido con epígrafes...todo sea por marear la perdiz) e intentaba sacar en claro qué cojones pasa en este panorama.
El post en concreto lo he encontrado en el foro del CSI-F cuyo enlace os pongo para que podáis cercioraros de que no me estoy inventando nada y que esta opinión es tan real como absurda e improcedente. El título que la usuaria ha puesto a su post me ha llamado la atención y es por eso por lo que me he metido a leer: "Los fijos (y yo incluida) no queremos que se convoque oposición".
El título ya empieza mal...es como decir: "los que tienen comida (y yo incluida) no queremos que se repartan alimentos entre los pobres". Y la cosa no mejora cuando leer el contenido...basura, eso es lo que es este post, basura gratuita que pretende ser excusable por la situación económica del país cuando, en realidad, se escuda en un sentimiento egoísta y egocéntrico. Para que podáis opinar con mayor libertad, el texto íntegro del post es el siguiente:

"NO ME QUIERO CHUPAR UN LARGO VERANO SENTADA EN UN SILLA PARA EXAMINAR A 1000 PERSONAS PARA TRES PLAZAS DE NADA... ADEMÁS POR SUPUESTO SEGURO QUE COMO ESTÁMOS QUE NO NOS PAGAN NI LAS ITINERANCIAS, NI NADA DE NADA, MUCHOS MENOS NOS PAGARÁN ESE MES  Y SUS CORRESPONDIENTE DIETAS.
ASI  PUES LA MAYORÍA DE LOS FIJOS NO QUEREMOS QUE HAYA OPOSICIÓN.
GRACIAS!!"
Lo primero que haré será agradecer a esta persona su generosidad y su empatía con el resto de compañeros. Muchas gracias por decidir que no te merece estar un verano haciendo algo que,curiosidades de la vida, forma parte de tu trabajo y muchas gracias por juzgar que tres plazas no sirven de nada...a ti, por supuesto.
He seguido leyendo el hilo de este foro porque me ha parecido surrealista y me he encontrado con gente que prefiere que no se celebren oposiciones..."si no hay dinero para mantener a los profesores actuales, que no se convoquen oposiciones". Bien, una reflexión lógica que apoyaría sino fuera porque eso no es así ni es justo. Señores, tengamos en cuenta que un amplio porcentaje del profesorado ha obtenido una plaza gracias a un sistema de oposición injusto que premiaba la experiencia sobre los conocimientos reales de la materia o la capacidad de enseñar; así que ahora no me vengáis con el cuento de que ese trabajo es vuestro y nadie más tiene derecho a optar a él...parece que algunos se olvidan de que es un trabajo público, que no debería significar un trabajo para toda la vida en el que me puedo rascar los huevos a dos manos sólo porque he aprobado un examen y ya no hay quien me eche...como bien dice un usuario de ese mismo foro, esa situación es una "perversión del sistema" que ha permitido crear un sector de trabajadores seguros de la estabilidad y continuidad de su trabajo y que, por tanto, suelen olvidar cuáles son sus funciones, deberes y obligaciones. No, no digo que todo el profesorado (o todos los funcionarios) sean igual...si así fuera, apaga y vámonos. Está claro que hay de todo en este mundo y yo conozco grandes profesores que no dudan en echar una mano a aquellos que, como yo, intentamos integrarnos en el sistema.
El verdadero problema son aquellos "docentes" de iure pero no de facto que muestran  un egoísmo absoluto arropado por la seguridad de un empleo fijo que, hagan lo que hagan, no se va a esfumar. Me parece absurdo que haya gente que se oponga a las oposiciones alegando que hay muchos profesores...sí, hay muchos profesores, pero...en serio, ¿cuántos de esos profesores no deberían haber obtenido una plaza? Pensémoslo y reflexionemos antes de empezar a lanzar cuchillos contra aquellos que, como yo, intentamos acceder a un trabajo que nos gusta y para el que nos hemos formado. Porque, señores, yo he estudiado cinco años de carrera y para acceder a estas oposiciones he tenido que estudiar un maldito máster que me ha costado sudor y sangre, solamente para poder cumplir mi sueño de ser profesora. 
Así que a esos profesores tan acomodados en sus plazas y tan preocupados por lo que la sangre nueva pueda traer consigo (el apocalipsis educativo, según he leído por la web), incapaces de entender la necesidad de incorporar profesores nuevos y formados con los que cooperar por el bien de la educación pública, a esos profesores que dicen no a las oposiciones porque les joroban un mes de vacaciones o porque no les interesa que se agreguen nuevos miembros porque eso significará que el pago se retrasará o a saber...a todos esos yo les digo: no os merecéis esa plaza que habéis obtenido. No os la meceréis porque estáis demostrando que vosotros no sois docentes, sois unos individuos que habéis aprovechado el momento para conseguir un trabajo y que ahora se niegan a mirar a su alrededor por miedo a lo que pueden descubrir. 
Sinceramente, siento lástima por vosotros, pero más lástima me dan vuestros alumnos, a los que estaréis inculcando esos mismos pensamientos y comportamientos egoístas cuando deberíais estar formándoles de manera ética.



lunes, 3 de octubre de 2011

La realidad que muchos no ven o prefieren no ver.

Estoy cansada, realmente cansada de escuchar acusaciones vacuas e irrazonables acerca de la protesta del profesorado (entre otras cosas, claro). Ya no porque ponen en duda la capacidad docente del profesorado español, sino porque niegan la buena voluntad y la vocación docente del 90% del profesorado en España y, lo que es más grave, ponen de manifiesto la ignorancia encubierta que la política española ha instaurado en este país a base de leyes absurdas, recortes innecesarios y bombas de humo lanzadas al azar.

Desde que tengo uso de razón he protestado y he exigido una educación de calidad; ultimamente me he subido al carro de la protesta del profesorado por los recortes que van a llevarse a cabo en el sector educativo y que, por mucho que lo intenten camuflar, van a acercarnos un poquito más a esos países del tercer mundo a los que negamos pertenecer. Y desde que me he sumado a la protesta he tenido que escuchar todo tipo de sandeces y sin sentidos que me han dejado patidifusa y bastante airada por la ignorancia y la tontería que existe en nuestro país. Entre otras cosas, lo más normal es que me acusen de ser una "roja" que sólo se queja porque es la señora Esperanza la que ha hablado de recortes, una acusación infundada que termina con la típica coletilla de: "pues esta ley de educación es socialista, que lo sepas." Pues nada, como diría mi madre, esto es como quien tiene tos y se rasca los huevos.

Por suerte o por desgracia (me inclino más bien por la segunda opción), pertenezco a la minoría de la sociedad española que sabe pensar por sí misma, sacando conclusiones de lo que ve y oye, escuchando con atención lo que se esconde detrás de las palabras...es decir, soy de las pocas afortunadas o desgraciadas que pone en uso el raciocinio ese que supuestamente nos separa de los animales. Así que entiendo que, en el panorama político actual (no sólo en España, ojo), no existe la más mínima diferencia entre unos partidos y otros, así que me da igual quien ha dicho esto o quien ha hecho lo otro, lo que realmente me importa es la consecuencia resultante de lo dicho y lo hecho… algo que parece haber perdido toda la importancia que debiera tener. De este modo, si un partido (ya sea azul, rojo, amarillo o color arcoíris) dice que piensa que pintar los edificios de Madrid de color azul cielo con preciosas nubecitas … Pues qué queréis que os diga, no pienso en quién lo ha propuesto, sino en la cantidad de aviones que se van a estrellar por culpa de tan dicharachera propuesta.

Lo mismo me pasa con la educación (el avión) y los famosos recortes (la nueva pintura) que pretenden lavar la cara a un sistema educativo defectuoso en sí mismo y, al mismo tiempo, levantar una nube de humo que sirva para desviar la atención del verdadero conflicto. No, no estoy loca o paranoica, ni siquiera soy una fan de las conspiraciones; simplemente digo lo que veo.
“Soy plenamente consciente de que, con las instrucciones para el nuevo Curso Académico, en las que se indica que todos los Profesores de Educación Secundaria tienen que completar su horario hasta las veinte horas semanales, en lugar de las dieciocho actuales.” Carta de Esperanza Aguirre a los profesores de la Comunidad de Madrid
"Sabemos que les estamos pidiendo un esfuerzo especial pero 20 horas son, en general, menos de las que trabajan el resto de los madrileños" Declaraciones de Esperanza Aguirre a la prensa.
      Desvío de atención --- Modo: On. ---- Objetivo: completado.

La población española deja caer los tenedores de la cena mientras su ojos se expanden y se contraen al ritmo del cambio de imagen del televisor de su comedor, levantan las manos horrorizados, claman al cielo y a ese Dios del que se acuerdan sólo en contadas ocasiones, y exclaman con la indignación tiñendo su voz:

“ ¿Y de qué se quejan? ¡Al menos tienen un trabajo!”
“ ¡Qué gentuza, por Dios!”
“ ¡¿ 18 horas?! ¿Y se quejan? ¡Ya les ponía yo a currar cuarenta horas al sol, y entonces si tienen huevos que se quejen! “


Fantástico. Bravo, señores, así se hace. Así es como se demuestra lo corta de miras que es la población española, tan acostumbrada a que piensen, razonen y concluyan por ellos que no son capaces de entender que les están dando gato por liebre.

No soy profesora todavía, no tengo hijos y, por lo tanto, para algunos sectores de esta sociedad brillante no tengo derecho de opinar…qué desgracia que exista la libertad de expresión, hay que ver. En fin, he tenido la oportunidad de hacer prácticas en un instituto, mantengo el contacto con el instituto dónde yo estudié y suelo ir a dar charlas a los chicos totalmente gratis para adquirir cierta soltura…y he visto muchas cosas que los señores políticos se callan. He visto profesores gastarse dinero en fotocopias en el chino de la esquina porque el presupuesto se ha quedado corto y no pueden hacer según que gastos; he visto profesores comprar rotuladores especiales para esas pizarras tan chulas (e inútiles, vamos a decir la verdad) que iban a ser la apuesta de I+D en educación y que han resultado un gasto inútil más…He visto profesores quedarse fuera de horas a cuidar a chicos, ayudarles a repasar para sus exámenes, incluso prepararles para los exámenes de acceso a módulos… y todo ello gratis, sin quejas. 

Así que cuando intentan venderme la moto sin frenos, lo siento, pero no, no la quiero y pienso denunciarlo. Decir que los profesores protestan por trabajar dos horas más es ser un caradura y un desgraciado, pero creérselo…en fin, para creérselo hay que ser muy imbécil o muy ignorante.

Los profesores se quejan porque los recortes que van a darse en educación (esos que han sido eclipsados por las 18 horas) nos afectan a todos y van a desembocar en una sociedad mal formada, con deficiencias educativas graves. Una educación elitista y minoritaria que dejará fuera a aquellos desgraciados que no tengan posibilidad de pagar una escuela privada, que abandonará a los alumnos con necesidades especiales y que colgará del palo mayor la “educación igualitaria” que nos han estado vendiendo en los últimos años.

Que la LOE es una ley socialista. Lo sé, y es una ley que se hizo deprisa y corriendo, tiene muchos fallos y pocos aciertos…¿qué le voy a hacer? Pero hacer recortes no es la solución, digo yo, y tengo todo el derecho del mundo a quejarme de esos recortes que pueden significar la decadencia de la población. Porque todos sabemos que la educación es el arma de la sociedad…cuanto más educada, más protestará, y, claro, eso a los políticos no les conviene. Mejor tener un rebaño de borregos que se dirijan a donde se les diga sin protestar, que a un montón de lobos hambrientos de información y explicaciones.

En fin, terminaré este artículo protesta contestando la siguiente afirmación de la señora Aguirre:

"para superar esta situación es indispensable que las administraciones públicas ahorren y reduzcan su nivel de gasto y de endeudamiento".
¿No se ha planteado que, a lo mejor, sería más factible bajar los sueldos de los políticos, eliminar ayuntamientos y demás cargos innecesarios de los que presumen; buscar medios de transporte más económicos para sus viajes “oficiales”; etc.? Incluso, ya que nos ponemos a hablar de horas de trabajo…¿qué pasaría si subiésemos las suyas? Los políticos sí que trabajan poco y mal, sinceramente, así que a ver si nos aplicamos el cuento, amigos míos.