Buenas tardes a todos, amigos míos.
Me paso para avisaros de que hemos lanzado una promoción espectacular para que este Halloween podáis disfrutar de la lectura de Eterna Oscuridad. La sombra de una esperanza a un precio reducido: 15€.
Vampiros, misterio, romance y magia os están esperando, así que no os quedéis con las ganas y averiguad que tenéis que hacer para conseguirlo en Saga Eterna Oscuridad.
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domingo, 21 de octubre de 2012
Promoción Halloween
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Tamara Díaz Calvete
en
20:09
miércoles, 20 de junio de 2012
Tercer fragmento de Eterna Oscuridad
Lo prometido es deuda, hoy vengo a dejaros el tercer fragmento de Eterna Oscuridad. La sombra de una esperanza para que sigáis disfrutando con la historia. Aprovecho para recordaros que el viernes 22 de Junio (sí, este viernes) es la presentación oficial de la novela en la Biblioteca Municipal de Móstoles y, aunque no creo que haga falta, estáis todos invitados.
Un saludo y os dejo con nuestro descubrimiento del día.
Un saludo y os dejo con nuestro descubrimiento del día.
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Tamara Díaz Calvete
en
13:43
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Especial Navidad
PÁRAMOS DE SOLEDAD OS DESEA...¡FELICES FIESTAS!
Amigos lectores, lo primero de todo quiero desearos unas felices fiestas. Espero que todos estéis pasando estos días en compañía de vuestros seres queridos, recibiendo todo el amor que os merecéis y olvidando con los buenos momentos aquellos malos que habréis pasado a lo largo del año.
Estas Navidades quería hacer algo especial en el blog, pero no he tenido mucho tiempo y los contratiempos me han impedido estar presente en la blogosfera. Como bien habréis notado, he cambiado el aspecto del blog por uno más navideño, con copitos de nieve incluidos, y que espero os haya gustado. Sin embargo, el gran acontecimiento o el gran regalo del blog para estas fiestas es el siguiente relato navideño que tiene como protagonistas a Daniel y a Elisa (quiénes no les conozcáis, podéis ir a la pestaña de Eterna Oscuridad y allí se os aclarará todo).
En Elindora no existe la Navidad, pero existe una festividad equivalente en la que se celebra el nacimiento de la diosa Mirthal, diosa de la tierra, cuyo nacimiento supone el nacimiento del mundo y de los seres que lo habitan. Es una festividad importante, dura tres días durante los cuales el trabajo no está permitido y los habitantes de Ember se dedican a festejar este acontecimiento. Durante el tercer día, el día de las hogueras, los habitantes de las ciudades encienden hogueras y cada uno de ellos pide un deseo a la diosa lanzando una figurilla de madera al fuego; si la figura es consumida por el fuego, significa que la diosa no va a cumplir su deseo, pero si la figurilla permanece intacta al final de la fiesta, entonces el deseo se verá cumplido.
Pues nada, después de esta pequeña explicación sobre la festividad del Nacimiento, sólo me queda dejaros tranquilos para leer este pequeño relato que espero os guste y desearos un maravilloso fin de año y una magnífica entrada en el año nuevo.
El cielo estaba encapotado. Nubes de color blancuzco se extendían sobre sus cabezas, sumiendo el mundo en un día extraño de luz desvaída. Un día perfecto para aquellos que no pueden exponerse a los rayos del sol; para aquellos obligados a vivir en una continua oscuridad, ese tipo de días eran una bendición pues les permitía disfrutar de un paseo a pleno día.
Las dos figuras encapuchadas caminaban con paso tranquilo por uno de los caminos que unían la gran ciudad de Painthful con las aldeas de la costa. Los encapuchados andaban en silencio, concentrados en el tenue calor que los rayos del sol velado producían en su piel; un calor soportable, incluso agradable para ellos, que les permitía soñar con ser de nuevo humanos.
El camino que normalmente estaba bastante transitado por carruajes de nobles que se trasladan a sus villas o por las carretas de mercancías que acuden a la ciudad en busca de una buena venta o por aquellos campesinos que van en pos de un trabajo o una oportunidad; sin embargo, ese día el camino estaba vacío y silencioso.
- ¿A dónde vamos, Dan? - preguntó una de las figuras, rompiendo el silencio con una voz aterciopelada.
- He pensado que podríamos pasar estos días de fiesta en alguna de las aldeas de la costa. - contestó el otro mientras se giraba para ver a su compañera y dejaba ver una sonrisa.- Este tipo de festividades hacen fácil que nos mezclemos entre los humanos y yo tengo algunos amigos a los que hace mucho que no visito...
- Nos darán caza, Dan. - suspiró ella, deteniéndose en el camino y dejando que la capucha resbalase por sus cabellos rizados.
- No puedes pensar siempre lo peor, Eli. - la voz del joven estaba preñada de tristeza mientras observaba los ojos verdes de la muchacha teñidos por el rojo pardo de la sed. - ¿Otra vez estás hambrienta?
- No. - contestó ella, bajando la mirada y acelerando el paso para evitar otro de los sermones de su compañero.
- Elisa, no puedes hacer eso. - dijo él, poniéndose a su altura y deteniéndola para mirarla a los ojos. - Si sigues fingiendo que puedes aguantar terminarás cometiendo una locura, ya te lo he dicho mil veces y...
- Lo sé, lo sé. - interrumpió ella. - No quería interrumpir la marcha, eso es todo.
- A veces me cuesta entenderte, Elisa. - suspiró él y, con una sonrisa, tomó el pálido rostro de ella entre sus manos y depositó un suave beso en su frente.- Venga, busquemos algo que haga recuperar ese magnifico color verde a tus ojos.
Elisa nunca podría olvidar ese año. Fueron las últimas fiestas del Nacimiento que vivió con Daniel y las primeras desde su conversión en las que se había sentido casi normal. Aún podía recordar lo hermoso que le había parecido todo...la aldea a la que llegaron estaba adornada con miles de velas, telas de colores que colgaban de las casas o cruzaban las calles de balcón a balcón. La gente reía y bebía, cantaban canciones dedicadas a la diosa que trajo la luz al mundo... Nadie se fijaba en ellos mientras atravesaban las calles atestadas y se dirigían a las casas ubicadas en la parte norte. Se sentía completamente normal, como si ella misma pudiese llegar a mezclarse entre aquellas personas, quizás incluso podría convencer a Daniel de que fuese su pareja de baile...quizás podrían beber ponche a la luz de las hogueras y reír con las historias de los narradores...quizás pudiesen disfrutar de una noche normal, que culminaría con un beso tímido a la luz de alguna vela... Suspiró con tristeza y volvió a observar a aquellos humanos que se divertían sin advertir la amenaza que caminaba entre ellos; aquellos seres tan inofensivos ahora, pero que podían darles caza como si fueran animales. Y sintió su cuerpo hervir por la ira, los colmillos luchando por salir de su escondite, su parte más animal instándola a acabar con todos aquellos que tanto dolor podían causarle...aquellos seres que no podían ser más que comida para ella.
Daniel sonreía mientras observaba el rostro iluminado de Elisa, absorta en la contemplación de las celebraciones y sorprendida por la posibilidad de pasear entre humanos sin que intentasen darles caza. Desde que abandonaran la orden, Daniel se había sentido desolado por la vida que aquella joven iba a tener que llevar...alejada del mundo que conocía, obligada a esconderse, temerosa de todo aquel que se acercase... Él había pasado por ello, pero pronto había entrado a formar parte de la Orden y se había sentido arropado por la comunidad, algo que había hecho más fácil aceptar su condición como vampiro. Sin embargo, a Elisa le habían arrebatado esa oportunidad de vivir una vida casi normal, rodeada de gente en la que confiar, y eso le dolía más que cualquier otra cosa. Por eso, verla allí, rodeada de gente, y sonriendo le hizo pensar que la diosa le había concedido su deseo, el único regalo que podía pedir en una fecha tan significativa como aquella.
Lo notó incluso antes de que empezara. Conocía tan bien a Elisa que era capaz de leer sus pensamientos sin necesidad de tener ese don que ella poseía. Vió como su sonrisa se congelaba en sus labios carnosos adquiriendo la imagen de una mueca y supo que estaba teniendo uno de sus ataques...Siempre se olvidaba de que era joven. Demasiado joven como para controlar esos instintos que la susurraban instándola a dejarse llevar por su naturaleza. Nunca se había rendido y Daniel jamás había tenido la necesidad de pararla, pero nunca antes habían estado rodeados de tantos humanos...el olor de la sangre caliente inundaba todo el aire y Daniel se sintió estúpido por no haberlo notado antes.
- Elisa. - susurró, poniendo sus manos sobre los delicados hombros de su compañera que temblaba violentamente.- Venga, Eli, tú puedes vencer...lucha...imagina que estos humanos son parte de tu familia. - sabía que ese era un golpe bajo, pero también conocía bien a Elisa y sabía que ese comentario conseguiría traerla de vuelta. - Tu abuela, tu madre, tu padres...los hermanos que nunca tuviste...
- Dan...- susurró ella, cerrando los ojos y concentrándose en las imágenes que su compañero le transmitía.- ¡Oh, Dan! Lo siento mucho...no sé que...
- No pasa nada, Eli. - le tranquilizó él, sonriendo mientras la conducía con cuidado a una callejuela poco transitada. - Vamos, necesitas respirar aire fresco, querida.
Como siempre él la había salvado. Había impedido que se lanzara sobre aquellos humanos indefensos y los asesinará a todos. Había impedido que se convirtiera en lo que más odiaba. Daniel siempre la salvaba, siempre estaba allí para protegerla y devolverla al buen camino. Y mientras andaban por las callejas tapizadas de serrín, mientras los primeros copos de nieve caían sobre ellos creando fantasmagóricas sombras al pasar junto a las velas, mientras Daniel tomaba su mano con cariño y sonreía...entonces supo que él era el regalo que la diosa le había enviado.
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Tamara Díaz Calvete
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13:17
lunes, 28 de noviembre de 2011
Los antagonistas y su vídeo
Hace una semana os traje a los protagonistas de Eterna Oscuridad a través de un vídeo que pretendía presentároslos de una manera más personal y atractiva. Pues bien, ahora le ha llegado el turno a la otra parte; a aquellos que os harán sufrir a lo largo de la novela :D
Espero que os guste tanto como el anterior y, por supuesto, que comentéis y deis vuestra opinión :D
Espero que os guste tanto como el anterior y, por supuesto, que comentéis y deis vuestra opinión :D
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Tamara Díaz Calvete
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21:20
lunes, 21 de noviembre de 2011
Los protagonistas. Versión definitiva
Buenos días!!!! Pues aquí tenéis la versión definitiva del vídeo. A lo largo de esta semana colgaré un nuevo vídeo dedicado, en esta ocasión, a los personajes más oscuros de la novela.
Espero que os guste!!!
Espero que os guste!!!
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Tamara Díaz Calvete
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13:40
sábado, 19 de noviembre de 2011
Buenas tardes, amigos míos.
Volviendo a retomar un poco la novela, aquí os dejo el vídeo que he montado para presentar a los personajes de Eterna Oscuridad.
Bueno, dado que mi amiga y compañera Raquél comentaba que la letra le parecía un poco sosa, he creado el mismo vídeo pero con otra fuente...¿cuál os gusta más? Ya sabéis que vuestras opiniones sí cuentan, así que...ánimo!
Espero que os guste!
Volviendo a retomar un poco la novela, aquí os dejo el vídeo que he montado para presentar a los personajes de Eterna Oscuridad.
Bueno, dado que mi amiga y compañera Raquél comentaba que la letra le parecía un poco sosa, he creado el mismo vídeo pero con otra fuente...¿cuál os gusta más? Ya sabéis que vuestras opiniones sí cuentan, así que...ánimo!
Espero que os guste!
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Tamara Díaz Calvete
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15:58
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Diario de Daniel II
© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)
(Reservados todos los derechos)
Hoy he tenido que dejarla en la base. La Orden me ha pedido ayuda para acabar con unos merodeadores que acechaban en una aldea cercana y atrapaban a las mujeres jóvenes para alimentarse de ellas. Elisa no está preparada para venir, o quizás soy yo el que no está preparado para que ella salga y me vea actuar como un monstruo…no estoy seguro, algo que últimamente se repite demasiado.
Recuerdo cuando desperté a esta nueva vida. Pensé que jamás podría volver a sentir algo. Jamás me enamoraría. Jamás sufriría. Jamás volvería a ser humano. ¡Qué estúpido! No necesité mucho tiempo para darme cuenta de que esta naturaleza no es tan insensible como parece a simple vista. Tenemos impulsos más fuertes que los humanos que nos conducen a cometer acciones tan terribles como el asesinato, pero también pueden conducirnos a enamorarnos locamente y sufrir por otras personas. ¡Malditos dioses y sus juegos! ¿No tenían bastante con maldecirnos con una vida dedicada a la sangre?
Ella es tan diferente…He conocido otras de mi raza. Mujeres hermosas, demasiado hermosas para resultar atrayentes, y frías, calculadoras e hirientes…crueles en sus gestos y sus palabras. Sin embargo, Elisa, mi dulce Elisa no es así. Ella sigue siendo humana a pesar de todo. Conserva esa inocencia prendida en sus ojos verdosos y hay algo mágico en su risa que me hace desear sonreír al oírla. Sé que intenta hacerse la dura, con esa máscara de odio y venganza que se ha ajustado, pero en el fondo ella no es así. ¿Cómo podría serlo? Elisa es y siempre será Elisa. No puede cambiarlo.
Últimamente está demasiado hermética. Apenas me habla y siempre me evade…ha llegado a practicar ella sola con las armas. Algo la preocupa y no quiere decírmelo, o quizás se ha hartado ya de mis desplantes. Pobre muchacha. Me gustaría contarle todo, para ella comprendiese mejor…para que me entendiese, pero le juré a Kylie que nunca le hablaría de mis visitas. Ella debe creer que nunca me ha visto, aunque hay veces que creo vislumbrar un resplandor de conocimiento en su mirada; un resplandor que se apaga con rapidez, claro.
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Tamara Díaz Calvete
en
16:40
jueves, 8 de septiembre de 2011
El Diario de Daniel
Aquí tenéis otro testimonio sobre la relación existente entre Daniel y Elisa. Os aconsejo que leáis antes los dos capítulos de la novela que he colgado aquí y que podréis ver en esta página, para que entendáis mejor de qué va el asunto.
En esta ocasión os presento un fragmento del diario de Daniel en el que se nos narran algunos hechos del pasado de Daniel que le relacionan directamente con Elisa, y sus sentimientos en este momento, justo después de abandonar a Elisa en el patio de entrenamiento.
Espero que no os defraude y que entendáis algo más sobre Daniel y sus sentimientos hacia Elisa...Todo tiene su explicación :P
Un saludo.
(Reservados todos los derechos)
No sé por qué escribo esto. Me estoy volviendo loco, o al menos eso creo, o eso me parece…tampoco estoy muy seguro de eso. Sé que Elisa me hace enloquecer de una forma que nadie había hecho antes… es como si necesitase saberlo todo sobre ella. Sus pensamientos, sus miedos, sus ilusiones… Pero, ¿cómo puedo sentir eso por ella?
Acabo de abandonarla en el patio. Casi se me rompe el maldito corazón al verla con esos ojos tan grandes, tan inocentes, tan confusos…No entiende qué me pasa y yo no quiero que lo entienda. Ese es uno de sus encantos. Es pura inocencia. No conoce el lado oscuro del mundo, o al menos no lo conoce tan bien como yo, lo que es un alivio…Si me conociese, si supiese todo lo que he hecho, posiblemente dejara de mirarme con cariño. De hecho, debería dejar de mirarme de esa forma, ¡maldita sea! Es la misma mirada que me dedicaba cuando era una niña. Esa mirada que parecía decirme “sé lo que eres y no me das miedo”, algo que siempre me había llamado la atención de ella y que continuaría gustándome por mucho tiempo que pasase.
Kylie me había avisado de lo que sucedería. Ella lo sabía desde el principio. Sabía que su hija se iba a convertir en lo que yo era. Por eso me buscó para que yo ayudase a su pequeña a entender, para que la acogiese y la salvase de la oscuridad… Supongo que también sabría que su hija iba a despertar un corazón que llevaba demasiado tiempo dormido. Kylie era una maldita embustera, como su madre...Nunca debes fiarte de los videntes. No iba a aceptar. Era una irresponsabilidad lo que pretendían. Lo más sensato sería alejar a la pequeña de aquello, intentar que la visión no se cumpliera… pero Elisa apareció ante mí, con una sonrisa tímida en su cara pecosa, el pelo revuelto y plagado de hojas, y sus ojos verdes clavados en mí mientras se agarraba a la falda de su madre. Era un ser divino. Mágico. Un hada. Y el hada me hechizó. No pude negarme a ayudarla, a enseñarla, a orientarla…aunque siempre le borraba los recuerdos, porque esa pequeña no debía crecer con miedo a la oscuridad…no debía temerme a mí. ¡Qué egoísta fui!
Cuando recibí el mensaje de Kylie diciéndome que lo que tanto temía iba a suceder… No podía creerlo, o, mejor dicho, no quería creerlo. Aun así, me apresuré para llegar y me encontré sus cuerpos…Estaban muertas, tal y como ellas mismas había predicho hacía años. Desangradas en el suelo.
Mi pequeña hada no estaba allí con ellas, y eso me calmó. Pero al verla en el bosque, tirada en el suelo, herida y medio muerta… con el olor de aquel monstruo pegado… sentí cómo algo se rompía en mi interior. No había logrado salvarla del monstruo. Mi hada se iba a convertir en un ser de la noche como yo, sedienta de sangre y de venganza. Sin embargo, lo que más temía era que ella averiguase todo lo que la había ocultado, porque entonces me odiaría a mí también y eso no podría soportarlo. ¿Cómo no odiarme? Yo la prometí protegerla y fallé.
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Tamara Díaz Calvete
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16:38
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Daniel y Elisa
Buenas tardes, queridísimos lectores,
Muchos de vosotros, tras leer Eterna Oscuridad, estabais deseosos de conocer algo más acerca de Elisa y Daniel; me resulta difícil meter estos relatos en la novela porque no encajan bien con la trama que sigue, pero os colgaré aquí este momento importante en su relación e iré haciendo un pequeño relato sobre estos dos.
Muchos de vosotros, tras leer Eterna Oscuridad, estabais deseosos de conocer algo más acerca de Elisa y Daniel; me resulta difícil meter estos relatos en la novela porque no encajan bien con la trama que sigue, pero os colgaré aquí este momento importante en su relación e iré haciendo un pequeño relato sobre estos dos.
Espero que os guste, amigos míos.
(Reservados todos los derechos)
El entrechocar metálico de las espadas se extendía por la fortaleza. El patio de entrenamiento estaba vacío a esas horas y sólo quedaban ellos. Dos figuras oscuras, recortadas por el débil resplandor de la luna, que bailaban con silenciosa armonía la antigua danza de las espadas, ni un sonido escapaba de sus labios, sólo podía oírse el metal chocando con fuerza y el frufrú de las capas con que se cubrían.
- Has mejorado mucho, Elisa.- susurró una de las figuras al tiempo que hacía una arriesgada cinta para evitar la estocada de su compañera.
- He tenido un buen maestro.- dijo ella sin dejar de atacar y esquivar, como un auténtico ángel vengador con los rizos cayéndole en cascada sobre la espalda y la cara.- Pero sigo sin conseguir alcanzarte.
- Eso es porque no te concentras, querida.- Elisa dejó escapar una exclamación de sorpresa al notar el filo de la espada sobre su garganta y el cuerpo de Daniel tras ella.- Muerta.- dijo él con una sonrisa mientras besaba el cuello de la joven.
Elisa le miró con los ojos entrecerrados, una mezcla de enfado y diversión que a Daniel le parecía totalmente encantadora en aquella joven. No hacía ni dos meses que Elisa había sufrido su conversión, pero la muchacha había demostrado tener una férrea voluntad y, en lugar de rendirse a la sed, había luchado contra ella con todas sus fuerzas, consiguiendo un avance bastante rápido y sorprendente en sus habilidades. Sus ojos habían perdido ya el brillo carmesí que marcaba a los recién convertidos y poco a poco empezaban a adquirir el antiguo color de los ojos de la joven: verdes. Daniel no podía dejar de admirarla en secreto. Era una joven maravillosamente fuerte. Encontrarla había supuesto un cambio para él, aburrido como estaba de la vida nómada a la que estaba encadenado por el mero hecho de servir a la Orden.
- Daniel, ¿cuándo podré empezar a participar en misiones? -preguntó la muchacha mientras observaba con interés el filo de su espada.- Ya estoy preparada y...
- Eso no lo decidiré yo.- le interrumpió Daniel, quitándole la espada y dirigiéndose hacia un cobertizo medio derruido en el que se almacenaban las armas.
Ella estaba deseando salir de allí, lanzarse a la lucha, matar. Daniel lo sabía, porque él también había sentido ese mismo cosquilleo en el estomágo, esa necesidad irracional de ver correr la sangre, de hacer correr la sangre. Sacudió la cabeza mientras dejaba las armas en los soportes de madera que él mismo había fabricado durante una de sus noches de soledad, anteriores a la llegada de Elisa. Volvió a recordar el pánico reflejado en los ojos de la joven cuando despertó de la inconsciencia, la tristeza que su rostro había reflejado al enterarse de todo lo que había pasado, las lágrimas que brotaron de sus ojos verdes mientras enterraban a su familia... Y sintió la sangre hervir por la ira. Nunca debería haber dejado que eso pasará. Paulo jamás debería haber encontrado a la joven, jamás debería haber puesto sus garras sobre algo tan puro y delicado como ella... Recordaba con perfección el rostro sonriente de Elisa cuando era una niña, siempre de la mano de su madre o de su abuela, siempre sonriente y con una palabra amable para los demás. Ella no podía recordarle, claro que no, él mismo se había encargado de que eso no sucediese porque ella no debía conocer el lado oscuro que acechaba tras la puerta, esperando para abalanzarse sobre ella sin ninguna piedad. Sólo había querido protegerla, pero ahora ya no estaba seguro sobre si había hecho bien o mal.
- Daniel, ¿en qué piensas? - susurró la voz dulce de Elisa a su lado, mientras le miraba con preocupación.- si es por lo que te he dicho, lo siento.- se la veía realmente arrepentida, con una expresión tan dulce que... Daniel sacudió la cabeza y se obligó a no pensar en ella como lo hacía. Era asqueroso.- Sé lo mucho que te molesta, no debería...
- Déjalo, Eli, hoy no tengo una buena noche.- contestó él intentando sonreír con naturalidad.- ¿Quieres que practiquemos la lucha cuerpo a cuerpo?
- Sería estupendo.- sonrió ella, dejando que sus colmillos reluciesen en la oscuridad.
No, no entendía como había podido sobrevivir tanto tiempo sin ella. Los años habían pasado con lentitud desde que había sido convertido y adiestrado por la orden. Él no había conocido otra vida más que la de la sangre, así que tampoco le había resultado difícil llevar una existencia solitaria y rodeada de muerte, hasta que la conoció a ella. Esos ojos verdes le habían atravesado el corazón la primera vez que la vio, siendo una niña pequeña de largos cabellos rojizos y mejillas sonrojadas por el ejercicio. Ella no había huido de él como solían hacer los humanos, sino que le había mirado con sus grandes ojos y, tras fruncir ligeramente el ceño, había sonreído con inocencia antes de volver a correr. Kilye le había hablado de ella, le había dicho que esa niña tenía los dones de los antiguos videntes, pero que ella prefería ocultárselo para no ponerla en peligro. Kilye sólo quería una vida normal para su hija y él, después de verla, también lo había querido. Un ser tan dulce e inocente como aquél merecía una oportunidad de ser feliz.
Ahora Elisa era una auténtica guerrera. Impasible, rápida y letal. Pocos podían enfrentarse a ella en igualdad de condiciones, ya fuera con la espada, cuerpo a cuerpo o con el arco. Elisa había aprendido todos los secretos de la lucha y, aunque ella se creía que no lo sabía, él conocía perfectamente la razón por la que entrenaba con tanta dureza: Paulo. Daniel sabía que lo único que había obligado a Elisa a continuar con vida, a luchar, era la venganza y el odio hacia el ser que la había condenado y le había robado lo que ella más amaba. Nunca podría perdonarle.
- ¡Daniel! - exclamó Elisa sorprendida al notar que su compañero se había abalanzado sobre ella, haciéndola caer sobre el terreno embarrado.- Quita de encima, anda.
- Lo siento, Eli, no sé qué me ha pasado.- susurró él, aunque se mantuvo donde estaba. Tan cerca de ella. El olor afrutado que despedía su cuerpo era deliciosamente tentador y Daniel no podía quitar sus ojos del rostro delicado de ella, tan pálido... La mirada extrañada de Elisa le sacó de su ensimismamiento y le hizo apartarse con rapidez, el rostro convertido en una máscara de indiferencia.- Creo que deberíamos dejarlo por hoy.- Sí, deberían dejarlo porque él no podría aguantar la tentación durante mucho tiempo.
- Está bien.- aceptó ella con tranquilidad.- ¿Te apetece que vayamos al comedor?
- La verdad es que no, Elisa, prefiero volver a mi habitación y descansar.- se excusó él sonriendo.- Ya no soy un jovenzuelo y estas cosas me cansan.
- ¡Qué mentiroso! - rió ella acercándose a él y agarrando su brazo con cariño.- ¿Qué te pasa, Dan?
"¡Oh, no! No me mires así..." pensaba el joven, aunque las imágenes que pasaban por su mente eran producto de su parte más animal y él lo sabía. Aquella muchacha había despertado los instintos depredadores que él se esforzaba por mantener a raya.
"¡Oh, no! No me mires así..." pensaba el joven, aunque las imágenes que pasaban por su mente eran producto de su parte más animal y él lo sabía. Aquella muchacha había despertado los instintos depredadores que él se esforzaba por mantener a raya.
- Elisa, de verdad que estoy cansado.- insistió él, desembarazándose del brazo de ella mientras intentaba no volver a su lado al ver el rostro decepcionado de la joven.- Hasta mañana.
No esperó la respuesta cariñosa de la joven, ni siquiera se detuvo a mirar una vez más su rostro. Simplemente se fue. Su cuarto era el lugar más seguro en aquellos momentos, tanto para él como para ella. Porque aquello que estaba sintiendo no era bueno para ninguno, solamente les traería dolor y lágrimas, y él no quería verla sufrir de nuevo.
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Tamara Díaz Calvete
en
16:15
lunes, 29 de agosto de 2011
Nuevas opiniones sobre Eterna Oscuridad.
Queridos lectores y amigos de este rincón, hoy el día ha llegado cargadito de novedades, buenas novedades que me han hecho enrojecer totalmente y sentir ganas de saltar como una desquiciada...Porque hoy, amigos míos, he recibido no una, sino dos opiniones nuevas procedentes de dos buenas amigas de la blogosfera que tuvieron la gentileza de leerse Eterna Oscuridad.
Así que este post va dedicado a sus opiniones que, con permiso previo, pienso colgar aquí.Algunas cosas he tenido que borrarla para evitar destripar la historia, pero son detalles que no modifican para nada el resto de texto.
La primera la ha escrito Pat, autora del blog La Aventura de Crear Mundos Paralelos y una escritora fantástica que dice lo siguiente:
La segunda opinión del día la ha hecho otra buena amiga, Raquel, autora del blog El Arcángel de Luz, blog que sirve como presentación a la novela homónima que, esperemos, no tarde mucho en salir a la luz.
Así que este post va dedicado a sus opiniones que, con permiso previo, pienso colgar aquí.Algunas cosas he tenido que borrarla para evitar destripar la historia, pero son detalles que no modifican para nada el resto de texto.
La primera la ha escrito Pat, autora del blog La Aventura de Crear Mundos Paralelos y una escritora fantástica que dice lo siguiente:
"Hola Tamara,
Ya he acabado de leer tu novela. En primer lugar me gustaría felicitarte, la historia me ha gustado y me he sentido tentada de seguir leyendo en todo momento para saber lo que sucedía a continuación. El ritmo es bueno, cierras cada uno de los capítulos con la intriga suficiente como para invitar al lector a no parar de leer, dando la información precisa para alentarlo. El final me ha dejado con la intriga de saber qué sucederá en la próxima entrega, a la vez que me ha sorprendido. ¡No me lo esperaba!
Los personajes está bien definidos y la ambientación te sumerge dentro de cada una de las escenas. La manera en la que tratas el tema de Elisa me gusta, su personalidad es fuerte y un tanto influida por los sentimientos hacia Daniel y los humanos, sin parecerse a la típica de su clase. En cuanto a James me encanta cómo se enamora de ella y lo que sucede al final. Y la Miasma está bien dibujada, como un ente con personalidad propia que se materializa para devorar a cualquier tipo de ser. El lobo tiene su parte graciosa y también es un tanto sensible. Paulo es un malo que también despierta algo en el lector, aunque a mí me parece una mala bestia.
Me pediste que fuera crítica, pues bien, si tuviera que aconsejare alguna mejora te sugeriría que alargases un poco el pasado de Elisa con Daniel. Me ha faltado saber más acerca de ellos, de su relación, de sus inicios. Aunque sólo es una sugerencia y la historia me gusta mucho."
La segunda opinión del día la ha hecho otra buena amiga, Raquel, autora del blog El Arcángel de Luz, blog que sirve como presentación a la novela homónima que, esperemos, no tarde mucho en salir a la luz.
"Bueno vamos por partes; lo primero decirte que me ha gustado. Casi desde un primer momento Elisa ya se ve en complicaciones y eso hace que te mantengas a la espectativa de lo que pasará. Sin duda creo que los elementos predominantes en esta obra, es el sentido de la amistad aun cuando existen diferencias entre ellos y el segundo elemento, es la incertidumbre. A medida que la historia avanza, los peligros que azcchan a los personajes, se hacen más palpables hasta que alcanzas un punto en el que te tiras de los pelos. Por eso mismo (y ahora viene mi "pero") se hace muy frustrante que la novela termine bajo mi modo de ver, de esa forma tan brusca. Espereba el estallido final donde la Miasma hiciese su gran ataque y nunca llegó xd. Quiero pensar que escribirás una segunda parte para atar los cabos sueltos. Además creo que es una historia que se le puede sacar mucha chicha así que estaría genial hacerlo. Luego en cuanto a personajes, me gusta mucho la actitud decidida de Elisa, la ingenuidad de James, el buen rollo de Gray y el punto cómico de Paulo. Aunque sabes que es un cabrón tiene frases que te ríes mucho con él jajajaaj.
A nivel técnico no soy quién para objetar nada puesto que me encuentro en una situación muy verde como escritora, pero sí que desde mi ignorancia, se puede decir que noté mejoría de las primeras páginas hacia lo que sigue la novela. Esa mejoría a la que me refiero es que al principio abusas de ciertos verbos o palabras y después se nota que tu vocabulario crece de manera considerable, por lo que solucionas ese problema. Tus descripciones del bosque son espectaculares, haces que se convierta en un buen escenario de misterio."En fin, muchas gracias a las dos por tan buenas y maravillosas aportaciones que me han animado mucho, la verdad, y que me sirven para mejorar algunas cosas de la novela.
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Publicado por
Tamara Díaz Calvete
en
18:19
domingo, 21 de agosto de 2011
Primera Opinión
Bueno, como todos sabreis, hace poco escribí un post por aquí pidiendo voluntarios que se leyesen mi novela y se prestasen a hacerme una crítica constructiva sobre los aspectos positivos y negativos. Para mi sorpresa, muy grata, por cierto, muchos amigos y conocidos se prestaron rapidamente a hacerlo....Así que, antes que nada, quiero agradecerles a todos esos amigos (ya sean conocidos en persona o mediante internet) por ese apoyo y por estar por aquí conmigo. Mil gracias, amigos y compañeros.
Pero este post lo abro porque hace poco me llegó la primera opinión de uno de esos voluntarios tan bienvenidos y tan queridos. Fernando, también conocido como Miraun, es un antiguo amigo y compañero de tardes (y mañanas, y noches, y madrugadas.... xD) de vicio, y me ha enviado una crítica sincera y constructiva que va encabezada por una opinión general para luego pasar a aspectos más concretos (errores gramaticales, mejoras, etc.) y esa pequeña opinión es la que voy a colgar aquí, para compartirla con todos, con permiso de Fernando. Por cierto, agrego el postdata porque me hizo mucha gracia y, además, creo que sirve para dar un poco más de visión al tema...Os dejo con la opinión, chicos.
Pero este post lo abro porque hace poco me llegó la primera opinión de uno de esos voluntarios tan bienvenidos y tan queridos. Fernando, también conocido como Miraun, es un antiguo amigo y compañero de tardes (y mañanas, y noches, y madrugadas.... xD) de vicio, y me ha enviado una crítica sincera y constructiva que va encabezada por una opinión general para luego pasar a aspectos más concretos (errores gramaticales, mejoras, etc.) y esa pequeña opinión es la que voy a colgar aquí, para compartirla con todos, con permiso de Fernando. Por cierto, agrego el postdata porque me hizo mucha gracia y, además, creo que sirve para dar un poco más de visión al tema...Os dejo con la opinión, chicos.
"Antes de nada, felicitarte. La historia es excelente y cautivadora, la temática me gusta mucho y la ambientaste bien, y tu forma de narrar es, desde mi punto de vista, francamente buena. El final es apoteósico, y espero de veras con ganas la segunda parte o, en caso de que decidas escribir más de este libro, que lo continúes y me lo dejes leer xD los personajes están correctamente marcados en cuanto personalidad etc., (quizás deberías describir a alguno un poco más en profundidad) y es muy ameno leer la historia. La verdad es que es un libro que me compraría."
PD: Espero la segunda parte YA xD estoy enganchado y quiero saber qué será de Elisa, James Gray y la Miasma... la verdad Paulo por ahora me da un poco igual xDDDD pero enhoras, engancha mucho y estoy en vilo con a ver qué pasa xD
Pues nada...muchas gracias, miraun, por tu opinión (que me ha hecho mucha ilusión, la verdad) y tomaré nota de los consejos que me dabas a continuación. A los demás, espero que os haya gustado y cuando tenga más opiniones (con permiso de sus autores, claro) pasaré a colgarlas por aquí.
Por último, recordaros que vuestros comentarios son siempre bienvenidos y agradeceros el tiempo que habéis invertido leyendo esto.
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Publicado por
Tamara Díaz Calvete
en
23:20
jueves, 28 de julio de 2011
Historia de la creación
Ahora mismo estoy trabajando en la segunda parte de la novela, pero necesitaba establecer un genésis de mi mundo en el que basar ciertos acontecimientos...Así que aquí tenéis un fragmento de este genésis, el referido a la historia de la creación del mundo y al nacimiento del ser humano.
Espero que os guste y que opinéis :P
© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)
Los dioses crearon el mundo a partir de sus propios cuerpos. Su sangre se convirtió en agua, sus cabellos en plantas, sus huesos en piedras y tierra, sus ojos en los astros y su aliento en el aire que nos da la vida. Los seres humanos vinieron mucho después, cuando la tierra de los dioses ya estaba habitada por criaturas nacidas de la carne de los dioses. La raza de los hombres nació de la sangre derramada en las guerras entre los enviados de Mirthal y los emisarios del malvado Worthes; la sangre de los hijos de los dioses se mezclaron por primera vez desde su creación y cayeron sobre la tierra de la que procedían creando grandes lagos de color rojo carmesí que hirvieron con el calor de la tierra.
El vapor de sangre subió hasta los cielos y Mirthal, encolerizada por el fatal destino de sus preciados hijos, maldijo a los emisarios de Worthes a vivir una vida dedicada a la sangre; la sangre sería su alimento, la sangre impregnaría sus sueños y sus pesadillas, condenados a vivir por la eternidad con una sed igualmente eterna que sólo podrían satisfacer matando. A sus hijos, por otro lado, les protegió declarando que, tras la muerte, habitarían en una tierra única en el Submundo: el hogar de los elegidos, donde vivirían una primavera eterna, sin sufrimientos ni necesidades.
Sin embargo, Worthes era el dios de la astucia y la traición, por lo que vio en la maldición de Mirthal una oportunidad para vengarse él mismo, pues la diosa, que tan duramente había castigado a los hijos predilectos del dios, había dejado una grieta en la protección de sus propios hijos y Worthes la aprovechó maldiciéndolos con una nueva vida mortal, alejados ya de los dioses y encadenados a las necesidades del cuerpo.
Mirthal observó con desesperación como sus hijos se levantaban de aquél campo de batalla con pasos renqueantes, obligados a vivir atados a esos cuerpos imperfectos y dañados por la muerte, alejados de la protección de los dioses. Humanos, los llamaron en el tribunal divino y acordaron dejar que sus vidas continuaran, pero, una vez murieran, sería Mirthal la encargada de cuidar de ellos en el Submundo.
Mirthal observó con desesperación como sus hijos se levantaban de aquél campo de batalla con pasos renqueantes, obligados a vivir atados a esos cuerpos imperfectos y dañados por la muerte, alejados de la protección de los dioses. Humanos, los llamaron en el tribunal divino y acordaron dejar que sus vidas continuaran, pero, una vez murieran, sería Mirthal la encargada de cuidar de ellos en el Submundo.
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Publicado por
Tamara Díaz Calvete
en
16:08
jueves, 21 de julio de 2011
Seguimos con los descubrimientos
Bueno, hace bastante que os he dejado de dar la plasta con mi novela y creo que estoy empezando a perder la costumbre, así que hoy toca una nueva dosis de secretos compartidos. Hoy, por fin, he decidido que ya no puedo demorar más la historia...os he hablado sobre Elindora, os he dejado saber cosas sobre los personajes, así que ahora solo queda una cosa: ¡la historia!
Como ya puse en otro post anterior, la historia que tengo entre manos es una historia de aventuras y superación, donde el amor y la amistad son las armas que mis protagonistas deben aprender a esgrimir sin miedo. Además, la primera parte de la novela constituye una búsqueda incesante de la verdad que llevará a los protagonistas a un momento de inflexión donde lo bueno y lo malo apareceran tan unidos que será difícil distinguirlos.
Esta primera parte tenía, al principio, una extensión de 140 páginas en formato A4 con letra 12 y espaciado de 1,5. He recibido varias opiniones sobre ella, todas positivas en cuanto al argumento (menos mal), pero alguna negativa en cuanto a la extensión. Por poner ejemplo, mi hermano dice que está perfecta y amenaza con matarme si la toco xD, pero mi novio dice que es demasiado corta, que se lee muy rápido y que debería añadir más cosas... En fin. A mi misma había partes que no me convencían mucho o que me apetecía ampliarlas, así que eso he hecho y he coseguido aumentar a 150 las páginas; ahora bien, también he comenzado a escribir un capítulo más que servirá como cierre de esta primera parte de la historia y ayudará a que el lector comprenda muchas cosas de la segunda parte.
Creo que con estos pocos datos tendréis bastante, ¿verdad? Así que ahora paso a colgar el prológo de la primera novela, un prológo que mi querida María ya ha leido y ha comentado estupendamente ayudándome a incorporar ciertos detalles o a cambiar otros. Espero que os guste!
© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)
ETERNA OSCURIDAD.
Prológo.
El ardor en su cuello la hizo olvidar sus ruegos. Sentía como si el bosque entero se hubiese prendido fuego y ella permaneciese atrapada en el centro de aquél incendio, un incendio que se extendía a través de sus venas mientras ella notaba como su garganta emitía un aullido de dolor que no reconocía como suyo y su cabeza sólo tenía espacio para un pensamiento que se repetía como un himno: "no quiero morir, no quiero morir". Abrió los ojos, suplicante, y vio a aquél ser sonriéndola con crueldad mientras se arrodillaba a su lado, tan cerca que podía notar el olor fresco y dulce de su piel, semejante a la hierbabuena.
Como ya puse en otro post anterior, la historia que tengo entre manos es una historia de aventuras y superación, donde el amor y la amistad son las armas que mis protagonistas deben aprender a esgrimir sin miedo. Además, la primera parte de la novela constituye una búsqueda incesante de la verdad que llevará a los protagonistas a un momento de inflexión donde lo bueno y lo malo apareceran tan unidos que será difícil distinguirlos.
Esta primera parte tenía, al principio, una extensión de 140 páginas en formato A4 con letra 12 y espaciado de 1,5. He recibido varias opiniones sobre ella, todas positivas en cuanto al argumento (menos mal), pero alguna negativa en cuanto a la extensión. Por poner ejemplo, mi hermano dice que está perfecta y amenaza con matarme si la toco xD, pero mi novio dice que es demasiado corta, que se lee muy rápido y que debería añadir más cosas... En fin. A mi misma había partes que no me convencían mucho o que me apetecía ampliarlas, así que eso he hecho y he coseguido aumentar a 150 las páginas; ahora bien, también he comenzado a escribir un capítulo más que servirá como cierre de esta primera parte de la historia y ayudará a que el lector comprenda muchas cosas de la segunda parte.
Creo que con estos pocos datos tendréis bastante, ¿verdad? Así que ahora paso a colgar el prológo de la primera novela, un prológo que mi querida María ya ha leido y ha comentado estupendamente ayudándome a incorporar ciertos detalles o a cambiar otros. Espero que os guste!
© Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)
ETERNA OSCURIDAD.
Prológo.
Corría por aquél bosque húmedo y sombrío, sintiendo con cada paso su corazón palpitante que amenazaba con ahogarla y el frío de la noche golpeando con saña su piel enrojecida por la carrera. Sus jadeos y gemidos rompían el silencio opresivo que acompaña al peligro, ese mismo silencio que la obligaba a vigilar la espesura del bosque en busca de su perseguidor. Sabía que no aguantaría por mucho tiempo, pero tenía que huir, tenía que ponerlo a salvo...
Su rostro se contrajo de dolor al caer de bruces contra el suelo, las lágrimas corrían desbocadas por sus sucias mejillas y su vestido se había rasgado en la caída dejando al descubierto unas piernas cubiertas de arañazos y enrojecidas. Miró hacia atrás con los ojos abiertos por el terror y escuchó el suave murmullo del aire contra las copas de los árboles, se levantó intentando ignorar el dolor agudo que le atravesaba el costado y se limpió con el dorso de la mano, cubierta de barro, las lágrimas.
Era consciente de que no podría huir más, que aquél ser la atraparía y conseguiría lo que quería si no lograba ocultarlo a tiempo. Con el corazón bombeándole a cien por hora, la joven examinaba nerviosa a su alrededor, atenta a cualquier ruido que le avisase de la cercanía de su extraño perseguidor. Una leve sonrisa se dibujó en su cara enrojecida cuando lo vio. Era el lugar perfecto.
El viento arrastraba un tenue murmullo y una fina llovizna había comenzado a caer. Con las piernas entumecidas y doloridas por la carrera, sorteó con precisión la maraña de maleza que se extendía sobre aquél terreno abandonado. Una maldición escapó de sus labios cuando el barro y la vegetación muerta hicieron que cayera sobre la superficie embarrada. Incapaz de levantarse de nuevo, vencida por el agotamiento y el miedo que amenazaba con enloquecerla, se arrastró con dificultad hacia la enorme piedra que custodiaba la entrada a un antiguo cementerio y excavó lo más rápido que pudo. Notaba sus dedos desgarrados por las piedras y raíces, pero no estaba dispuesta a parar. Cuando el agujero fue lo suficientemente profundo, desató con manos temblorosas el colgante que rodeaba su blanco cuello y, envolviéndolo en un jirón de su maltrecho vestido, lo enterró con rapidez en aquel terreno enlodado.
Usando las últimas fuerzas que guardaba en su cuerpo se puso en pie y, con paso vacilante e inseguro, logró alejarse lo suficiente de aquel lugar antes de que su perseguidor llegase hasta ella. Agotada, se dejó caer cuan larga era sobre el terreno embarrado como si se tratara de un lecho, esperando que aquel ser llegase a ella.
El olor de la tierra mojada la embargaba y agobiada, mientras notaba cómo la naturaleza comenzaba a despertar. Podía oír el murmullo de los roedores que volvían a sus madrigueras y aquél sonido familiar hizo que esbozara una triste sonrisa y cerrase los ojos para recordar aquellos momentos de paz que se habían visto interrumpidos tan abruptamente. Pronto notó su aliento recorriendo su cuerpo, sus manos buscaban aquél objeto que tanto ansiaba mientras observaba a su víctima con arrogancia y ella mantenía sus ojos cerrados con fuerza, porque no quería ver el rostro de aquél monstruo que la atormentaba y, desde luego, no quería que su último recuerdo fuese aquél... Ella quería recordar el rostro de su madre y de su abuela mientras la vida le abandonaba, y dirigir hacia ellas sus últimos pensamientos.
- ¿Dónde está el medallón, niña?- preguntó aquél ser con una voz aguda y gélida.
- No tengo ni idea de lo que hablas...
Un grito resonó por el bosque mientras aquél ser, furioso, elevaba a la joven y la lanzaba contra un árbol cercano. Por un momento, olvidó dónde se encontraba y sólo era capaz de ver la cara de aquél monstruo acercándose a su cuello, mientras ella, inmóvil y enmudecida por el terror, no podía gritar ni moverse, únicamente podía sollozar en silencio y rezar a sus dioses para que su vida acabase en ese lugar, antes de que aquél ser consiguiese lo que quería...
El ardor en su cuello la hizo olvidar sus ruegos. Sentía como si el bosque entero se hubiese prendido fuego y ella permaneciese atrapada en el centro de aquél incendio, un incendio que se extendía a través de sus venas mientras ella notaba como su garganta emitía un aullido de dolor que no reconocía como suyo y su cabeza sólo tenía espacio para un pensamiento que se repetía como un himno: "no quiero morir, no quiero morir". Abrió los ojos, suplicante, y vio a aquél ser sonriéndola con crueldad mientras se arrodillaba a su lado, tan cerca que podía notar el olor fresco y dulce de su piel, semejante a la hierbabuena.La luz, aquél leve resplandor teñido del verde mortecino de las hojas, hizo que el monstruo se alejase de ella con un chillido aterrador... sus ojos resplandecían con el odio, pero su instinto le impedía acercarse. Se limitaba a observar mientras rodeaba el cuerpo de su víctima, esperando que se desangrase o muriese por agotamiento, mientras ella se debatía contra la muerte en aquél lugar e intentaba alejarse de él lo más posible, como si unos pasos más fuesen a concederle el descanso que necesitaba.
- ¿A qué esperas, bruja?- inquirió aquel ser, dejando entrever sus dientes en una mueca grotesca.- La luz no puede salvarte, solo retrasará lo inevitable...- sonreía con crueldad mientras se cruzaba de brazos y se sentaba sobre la tierra.- Sabes, tu madre gritó y suplicó antes de morir... me alegra que tú no seas como ella...
- Cállate....- susurró mientras le miraba con los ojos inundados en lágrimas, no quería escuchar lo que aquél hombre decía.
- Y tu abuela... pobre mujer, en realidad me dio pena.- continuó él, sonriéndola y mirándola a los ojos.- Su mirada era tan sincera como la tuya... pero, tranquila, procuré que fuese rápido como también lo procuraré contigo.- alzó la mirada hacia la luz y sonrió.- Sabes, en realidad no tengo nada en contra tuya; de hecho me pareces una criatura adorable y muy valiente... ¡huir de mí!
Ella cerró los ojos y recordó los rostros de su madre y de su abuela; eran buenas mujeres... no se merecían eso... Las lágrimas corrían de nuevo por su cara y resbalaban por su cuello haciendo que las heridas escocieran en contacto con la sal. No podía terminar así. No podía rendirse. Abrió los ojos y miró al monstruo que se sentaba en frente suya...aquellos ojos... aquella figura... No parecía un monstruo y, sin embargo, aquella sonrisa era tan cruel, tan inhumana... totalmente vacía.
- ¿Por qué?- balbuceó ella tratando de conseguir tiempo para encontrar un modo de escapar, aunque sentía que el corazón comenzaba a latir con más lentitud de la normal y mantener los ojos abiertos era difícil.
- ¿Por qué?- repitió él con sorna.- ummm... una pregunta interesante en labios de una moribunda. -sus ojos se habían clavado en la muchacha con una curiosidad que no había mostrado antes.- Eres una personita muy curiosa... Estás a punto de morir y solo piensas en preguntarme eso; la gente normalmente suplica, llora o gime, pero…tú preguntas.- su voz transmitía una auténtica sorpresa.- Qué curioso.
- No... no me has contestado.- el cuello ardía y la voz salía con dificultad de su garganta. El momento se acercaba, iba a morir allí mismo, lo último que vería sería la cara de aquél ser sanguinario que la miraba con las pupilas dilatadas de placer y los labios curvados en una sonrisa.
- Verás, pequeña, lo hago porque está en mi naturaleza.- contestó él, alzando de nuevo la mirada.- Mi raza lleva asesinando desde hace siglos... algunas veces para sobrevivir, otras por diversión y otras... para ayudar a otros de nuestra especie.- su voz se había vuelto opaca y falta de emoción.- Tú eres una amenaza para nuestra especie... tú y ese maldito medallón...
En ese momento algo nuevo ocurrió. Se oyeron voces y gritos acercándose a través del bosque. Aquél monstruo dirigió su mirada hacia un lugar de aquél laberinto natural y lanzó un gruñido... Sabía que iban a por él. Se giró hacia aquella irritable muchacha que ahora sonreía con debilidad ante la nueva situación.
- Volveré a por ti y lo sabes.- susurró él, levantándose y disponiéndose a marcharse.- Aunque quizás vengas tú a mí antes de lo que crees...
- ¿Por qué? – su voz temblaba por el miedo y él sonrió ante aquella mirada cargada de miedo.
- Me buscarás y me necesitarás con toda tu alma... porque habrás cambiado.- susurró él, pasándose la mano por el pelo.- Entonces, querida, me dirás todo lo que yo quiera.
- No...no... no puede ser.- ahora sollozaba, sabía lo que aquél cambio iba a significar para ella.
- Adiós, criatura, nos veremos pronto.
Había desaparecido y la había dejado allí sola, tirada en el suelo mientras se desangraba lentamente. Una niebla empezó a cubrir sus ojos, el frío invadía todo su cuerpo y notaba sus músculos agarrotados... Podía oír aquellas voces acercándose, pero no podía gritar para buscar su ayuda... Se sentía tan cansada... La luz iba desapareciendo ante sus ojos y ella lloraba, no quería que desapareciera. No quería rendirse a la oscuridad.
- ¿Estás bien?- preguntó una voz a su lado.
Notó cómo alguien la alzaba y luchó por abrir los ojos, pero no podía... Solo fue capaz de gemir cuando una mano tocó la herida de su cuello. Sintió una descarga eléctrica y dos voces susurrando a su lado... Algo no iba bien. Sintió cómo la cogían en brazos y notó el aire golpeándole la cara cuando comenzaron a correr, el aroma del bosque humedecido llenaba sus pulmones y un cansancio infinito se apoderó de su cuerpo.
- No te preocupes, todo se va a solucionar.- susurró aquella voz con dulzura, mientras ella notaba como comenzaba a desmayarse.- Nosotros cuidaremos de ti.
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Tamara Díaz Calvete
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