miércoles, 3 de agosto de 2016

"Todas las hadas del reino" de Laura Gallego.


Ficha técnica.

Título: Todas las hadas del reino.
Autor: Laura Gallego.
Género:  Novela juvenil, fantasía.
Año de edición: 2015
Editorial: Montena
Páginas: 480
ISBN: 978 84 9043 371 3

Sinopsis: Camelia es un hada madrina que lleva trescientos años ayudando con gran eficacia a jóvenes doncellas y aspirantes a héroe para que alcancen sus propios finales felices. Su magia y su ingenio nunca le han fallado, pero todo empieza a complicarse cuando le encomiendan a Simón, un mozo de cuadra que necesita su ayuda desesperadamente. Camelia ha solucionado casos más difíciles; pero, por algún motivo, con Simón las cosas comienzan a torcerse de forma inexplicable…

La autora.

Laura Gallego es una autora española de literatura juvenil, especializada en temática fantástica. Según ella misma nos cuenta en su web (www.lauragallego.com) empezó a escribir a los once años cuando, junto a una amiga, decidió  escribir un libro de fantasía que se llamó: Zodiaccía, un mundo diferente. A partir de ese momento Laura tuvo muy claro que quería ser escritora y fue entonces cuando empezó a escribir.
Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Valencia para ser profesora de literatura, pero la necesidad de plasmar en el papel sus ideas seguía presente y por eso nunca dejó de escribir sus historia y de enviar sus textos a editoriales y concursos. Ninguna de sus obras consiguió  ver la luz hasta que en 1998 el catorceavo libro que escribía, Finis Mundi, fue premiado en el Premio Barco de Vapor. A partir de ese momento, Laura cumplió su sueño de ser escritora, aunque su trabajo como profesora quedó relegado a un segundo puesto.

Actualmente su obra publicada comprende veintisiete novelas juveniles y algunos cuentos infantiles, con más de un millón de ejemplares vendidos sólo en España y traducciones a dieciséis idiomas (inglés, francés, alemán, japonés, etc.). En 2011 recibió el Premio Cervantes Chico y en 2012 fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por su novela Donde los árboles cantan.

Mi opinión.

Como muchos no me conocéis, he de reconocer que soy una lectora empedernida de fantasía y, como tal, ya había tenido la oportunidad y suerte de leer otros títulos de esta autora que, en su día, me maravillaron. Por eso, cuando vi que Laura Gallego había sacado nuevo libro, no me lo pensé y lo anoté en mi lista de lecturas pendientes, a pesar de que el argumento no me llamó mucho la atención porque me parecía un tanto flojo, para que os voy a mentir. Una vez leído puedo decir que el argumento no me ha terminado de convencer (ya os contaré más adelante por qué) y que   lo que más me ha sorprendido y gustado de la obra ha sido el hecho de que la autora haya reescrito algunos de los cuentos con los que todos hemos crecido.
A ver, el argumento en sí no está mal y la autora, como siempre, demuestra tener una capacidad narrativa sobresaliente que consigue mantener la atención del lector en todo momento. Sin embargo, creo que la historia podría haber sido más atractiva y fácil de leer si hubiera prescindido de ciertos datos que, sinceramente, no aportan nada a la historia en sí, aunque sí que aportan al mundo en el que se ubica la historia… menudo lío, ¿eh? Pues así me quedé yo según iba llegando al final y me empezaba a dar cuenta de que la mitad del libro no servía para explicar nada sobre la acción central (Camelia y Simón), sino que eran datos que te ayudaban a entender los conflictos que se van a desarrollar en el mundo y que, insisto a riesgo de parecer pesada, no tienen implicaciones en la historia central. Así que, desde mi punto de vista, la historia podría resultar más interesante sin toda esa “paja”  que, además, podría haberse usado para escribir un par de relatos aceptables ambientados en ese mundo imaginario. Por otro lado, la distribución de la narración en capítulos de distintas extensiones (unos largos, otros cortos, otros muy cortos) me ha gustado bastante porque ayuda a que la lectura sea más ágil y, a pesar de lo anteriormente dicho, consiguen crear esa aura de misterio que el argumento no conseguiría por sí mismo.
En cuanto a los personajes…  ¿Qué puedo decir sin desvelar demasiado? Bueno, son personajes tipo dentro de los cuentos de hadas: el hada madrina, los príncipes consentidos, la princesa perseguida y encerrada en una torre, la chica maltratada por su familia… Todos y cada uno de ellos pertenecen a una tipología y se ciñen ella a la perfección, sin salirse en ningún momento del molde y esto hace que uno no consiga conectar del todo con ninguno de ellos. Fijaos cómo será la cosa que cuando terminé de leerlo en ningún momento me preocupé más por el destino de ninguno de los personajes ni sentí deseos de saber cómo les iría. Nada. Y eso, queridos amigos, para mí (que he de reconocer que me obsesiono bastante cuando un personaje me gusta) ha sido la peor parte de todo. Quizás el único personaje que se encuentra mejor definido sea la protagonista por excelencia de la historia: Camelia; sin embargo, a pesar de que este personaje sí que sufre una evolución y se desmarca de los tópicos propios de las hadas madrinas, tampoco consigue que el lector se encariñe de ella porque, para que mentir, la mujer es un poco sosa de principio a fin y todas sus acciones se basan en la necesidad de ser útil a los demás. A mí el personaje que más me ha gustado ha sido Ren y quizás sea porque no pertenece a los personajes típicos de los cuentos… bueno, pertenece, pero se distingue de ellos en que es el único personaje que sí parece haber adquirido una cierta autonomía en la narración. De hecho, es el único personaje que ha llegado a sorprenderme con sus acciones, desde el principio hasta el final.
Otra cosa que me ha llamado la atención con respecto a los personajes y concretamente con respecto a los ahijados de Camelia (la protagonista) es la facilidad para enamorarse… ¡Madre mía! Yo entiendo que los cuentos de hadas son muy dados a estas cosas, pero… con el trabajo de reelaboración que se ha marcado la autora, ¿de verdad era necesario todo ese amor instantáneo?
Ya os he hablado del argumento y de los personajes, pero hay otro detalle del que os quiero hablar: el simbolismo. Desde que Laura publicó La emperatriz de los etéreos me he dado cuenta de que sus personajes suelen ocultar alguna enseñanza vital, un simbolismo que solamente ves si sabes leer entre líneas, y en esta obra yo he encontrado varios. El más importante o llamativo de todos es el que nos proporciona la protagonista: un hada que antepone su bienestar para hacer felices a los demás. ¿Qué intenta transmitirnos? Pues según mi humilde opinión lo que la autora quiere mostrarnos es que hay que mantener un equilibrio en nuestras vidas y no podemos sacrificar nuestra vida para que otros sean felices porque, a la larga, eso nos perjudicará a nosotros mismos.

Para terminar, podemos decir que la historia está escrita a la perfección y que el trabajo de la autora a la hora de documentarse y reelaborar los cuentos ha sido más que excelente. Sin embargo,  la historia resulta un tanto caótica al incluir excursos  no necesarios para la trama principal. 









domingo, 11 de octubre de 2015

Reflexiones sobre la labor de los padres en la educación

Muchos ya sabéis que soy profesora, una labor que me tiene totalmente absorvida y que no me deja tiempo para disfrutar de los pequeños placeres mundanos como actualizar mi blog (sí, sé que suena a excusa, pero es realmente cierto), ya que cada día llegó a casa agotada después de lidiar durante todo el día con niños que cada día son más difíciles de tratar. Así pues, voy a aprovechar este remanso de paz otorgado por el festivo de mañana (alabados sean los festivos) para compartir con vosotros una reflexión sobre la vida.
         
Como ya he dicho, trabajo con niños. Bueno, mejor dicho, trabajo con adolescentes...que no es lo mismo. Los adolescentes son complicados. No olvidemos que están inmersos en la peor etapa de la vida: cambios físicos (con los que a veces no nos sentimos cómodos), vaivén emocional, inseguridad, paranoias (sí, sí...es típico de la adolescencia tener la sensación de que todo el mundo va en contra tuya, que todo lo que el profesor dice lo dice por tí...¿os acordáis?)...Vamos, que la adolescencia, se mire por donde se mire es una auténtica mierda y solamente nos damos cuenta de que la vida no es así cuando, por fin, las hormonas nos dan un respiro y empezamos a ver el mundo sin las gafas de la adolescencia. ¡Y qué respiro, señores! El caso es que mis alumnos están viviendo ese período. Unos lo están empezando (pobrecitos míos, no se dan cuenta de que están metidos en la mierda hasta que ya es demasiado tarde), otros están en pleno apogeo y otros ya están llegando al final del camino (¡ánimo, mis campeones!).  Esta circunstancia hace que mi labor sea aún más delicada si cabe. Tengo que ir con pies de plomo, midiendo mis palabras, estudiando mis gestos...porque cada adolescente es diferente y lo que a uno le viene bien, a otro le puede hacer un daño irreversible. Yo intento ir siempre a clase con una sonrisa y mi nivel de paciencia reforzado, porque ellos necesitan algo así, pero también voy preparada para parar los pies al que quiera salirse del tiesto para captar la atención del grupo a expensas de perder la dignidad, porque, aunque ellos no lo sepan, la disciplina es muy importante para su desarrollo personal y futuro. En serio, hay adolescentes que se encuentran tan perdidos en todo este proceso que tienden a perder su propia identidad para adoptar un rol dominante y así encajar: el rol del payaso (siempre hay alguno, son esos alumnos que interrumpen tu explicación para contar una anécdota divertida que no viene a cuento, que vacilan al profesor pensando que el resto apreciará el humor de la situación, ...), el rol del malote ( tipo: "hago lo que quiero y cuando quiero, y que os den por culo a todos"), el rol del deportista ("como voy a ser futbolista profesional, profe, no sé para que me sirve todo esto, así que voy a hacer lo mínimo y, de vez en cuando, apoyaré al malote para no aburrirme")... En estos casos hay que mostrar mano dura y no porque a mí nos moleste excesivamente que alguien pase de estudiar o de trabajar, sino que nos molesta que alguien haga que otros pierdan su derecho a estudiar y a trabajar. Y aquí empieza la parte complicada de trabajar con adolescentes porque ellos nunca ceden y, evidentemente, nunca han hecho nada malo; así que tienes que mantener un pulso con ellos para afianzar tu posición en la clase. No nos engañemos, el profesor debe demostrar día tras día que es el líder de la manada (como diría el encantador de perros) para mantener el control sobre los 30 adolescentes confusos que están en clase, si no lo hace...que los dioses se apiaden de él, porque sabrá de primera mano lo que es el caos absoluto.
Sin embargo, la posición del profesor en el aula se ve amenazada continuamente y, desgraciadamente, la amenaza no proviene únicamente de los alumnos; a veces los padres hacen un trabajo excelente minando la autoridad del profesor. De modo que nos vemos obligados a luchar no solo contra el adolescente sino también contra el adulto que, váyase a saber por qué motivo, ha retrocedido y ha vuelto a sumergirse en el maravilloso mundo de la adolescencia. (Si hay padres en la sala, por favor, no os sintáis en ningún momento ofendidos por mis palabras. Os recuerdo que solamente estoy compartiendo una reflexión personal y, como tal, puede no ajustarse 100% a la realidad)
El trabajo de los padres en casa es importante para asegurar que su hijo aproveche bien el tiempo que gasta en el colegio y para asegurarse de que su hijo adquiera unos compromisos morales y éticos que más adelante le serán de utilidad. Por eso la mayor parte del profesorado no entendemos cómo es posible que los padres decidan abiertamente no apoyar la labor del profesor e incluso se sientan en el derecho de juzgar y sentenciar la labor del docente basándose en los poco fiables testimonios de un adolescente (recordáis lo de la paranoia, ¿verdad?). Es aterrador que un adolescente encuentre apoyo en sus padres para oponerse a la autoridad del profesor, porque, seamos sinceros, el profesor desacreditado por los padres pierde automáticamente su estatus, ya que el adolescente ha recibido carta blanca para ignoraro vejar al profesor consciente de que no habrá repercursiones en casa porque: "es que ese profesor le tiene manía", "está amargado", "no sabe tratar con niños", etc. En una ocasión tuve un choque con un padre porque llamé la atención a su maravilloso hijo por poner los pies en el respaldo del asiento del autobús en el que volvía a casa y los padres de la criatura lo veían innecesario porque: "el autobús de la ruta está para que se relajen"; como yo no compartía su opinión, inmediatamente me convertí en una mala profesora y, según palabras de la madre en cuestión: "si no sabes tratar con adolescentes, deberías dejar este trabajo". Llevo poco tiempo en esto, pero esa afirmación, tan fría y carente de razones (ya que esa mujer jamás me ha visto dando clase), fue como un mazazo, de verdad. Nunca más tuve control sobre ese chico. Si yo le decía que hiciera algo, pasaba de mí o hacía justamente lo que le decía que no hiciese. Y, ¿por qué? Porque sus padres le habían dado su apoyo incondicional y habían demostrado que no iban a apoyar a la autoridad pertinente, yo.

¿Es triste, verdad? A mí me produce una confusión sin límites, porque...¿qué están aprendiendo esos chicos? Nada. Realmente sus padres, que supongo lo harán con toda la buena intención del mundo, les están convirtiendo en tiranos y anárquicos. Esos chavales, inmersos en un estado de afianzamiento del "ego", están aprendiendo que ellos son los primeros y que sus deseos priman sobre los demás y sobre las obligaciones. Y eso no les va a ser útil cuando salgan de la escuela, seamos realistas. Así que, padres del mundo, quered a vuestros hijos, pero que ese amor se refleje en un interés porque vuestros pequeños se hagan personas de provecho, con buenos valores y una buena educación que les sirva para afrontar el futuro que les espera. No os equivoquéis, el hecho de que les déis la razón en todo o que les déis todo lo que quieren, sea lo que sea, no va a ayudarles a ser mejores personas, sino que les va a convertir en personas incapaces de valorar el esfuerzo propio y del prójimo, personas incapaces de aprender de sus errores (porque nunca habrán tenido que hacerlo), personas que no saben apreciar el valor de lo que tienen...Y sé que es difícil, porque es una lucha continua con ellos, porque os dirán: "te odio" o "tú no me entiendes", y sentiréis que se os parte el corazón y os flaquean las fuerzas; pero tenéis apoyo, padres, no os sintáis solos en esta batalla porque los profesores estamos ahí, reforzando vuestra labor, queriendo ser vuestros aliados y cómplices en una guerra emocional que, creedme, acabará y cuando lo haga vuestros hijos serán conscientes de lo mucho que habéis hecho por ellos y os agradecerán que no les hayáis permitido rendirse a la oscuridad. Pensad que los alumnos se acuerdan más y con cariño de los profesores que tuvieron mano dura con ellos, que de aquellos que les dejaron hacer lo que quisieron; así que, ¿por qué creéis que a vosotros no os lo agradecerán?
Por último deciros, padres del mundo, debéis pensar que vuestros hijos solamente van a pasar un tiempo limitado de su tiempo en la escuela y, sin embargo, van a pasar toda la vida con vosotros. Así que, ¿qué menos que cubriros las espaldas?


jueves, 2 de julio de 2015

Mi experiencia con Ediciones Hades

Me ha costado bastante sentarme para escribir sobre este tema, en parte porque estaba muy reciente, en parte porque me daba rabia reconocer el error que cometí. Empecemos por el principio...

Llevaba ya tiempo buscando editorial para la primera parte de Eterna Oscuridad y, como escritora novata, tenía demasiadas prisas por colocarla, la verdad. Un día de Semana Santa recibí una llamada de una editorial que me informaba de que "La sombra de una esperanza" había pasado el control de lectura y estaban interesados en publicarla. ¿Os imagináis la ilusión que me hizo la noticia? El sentimiento de orgullo y satisfacción que se me quedó cuando colgué el teléfono fue inolvidable.

Más adelante volvieron a llamarme para confirmarme su interés y ofrecerme un contrato. Me comentaron que los primeros cincuenta ejemplares debían venderse en la presentación o después, pero que si no vendía esos primeros ejemplares, no habría distribución a las tiendas. Acepté. La cosa fue muy rápida. Había que organizar la publicación en un plazo muy corto. Me mandó el manuscrito corregido. Lo leí. Había errores. Se lo volví a enviar marcando los errores. Me aseguró que los había subsanado. Nunca volví a recibir el texto para darle el visto bueno y yo, tonta ilusa, me fié del que era mi editor.Aún así, yo estaba viviendo un sueño y no me preocupó demasiado que el contrato no llegase. De hecho, no sé si lo firmé antes o después de mi presentación; lo que sí sé es que lo firmé en mitad de la calle, junto al coche de mi editor después de una presentación a la que acudí.
En mi presentación no vendí los ejemplares que debiera, pero los fui vendiendo poco a poco después. Cuando terminé de venderlos, salió la segunda edición y empezó la distribución a las tiendas y librerías.
La cosa no fue como yo esperaba. Me dio la sensación de que Hades se lavaba las manos con esta segunda edición. No hubo publicidad de ningún tipo por parte de la editorial, sino que debía ser yo quien publicitase mi novela en las redes sociales. Y yo seguía en mi mundo yupi,hasta que empezó a mosquearme el hecho de que nunca recibiese informes de ventas y que el único dinero que recibiese era aquel que conseguía yo misma a través de la venta directa de ejemplares. La gente me traía el libro para que lo firmase, mis alumnos del colegio también, pero mi editor siempre decía que no se vendían libros. Ahí empecé a sospechar que me la estaban dando con queso, pero no hice nada. Simplemente me senté, releí mi contrato y empecé a contar los días que faltaban para que llegase a su fin.
A día de hoy mi relación con Hades parece seguir presente. Hace poco autopubliqué "La sombra de una esperanza" en Amazon e, investigando, me dí cuenta de que mi libro seguía disponible en diversas plataformas bajo el sello de Hades. Al principio le escribí pidiéndole que retirase los ejemplares digitales, pero no le dije nada de los ejemplares en papel, porque, como habréis notado, soy un poco mema y pensé que si le quedaban ejemplares en casa, tampoco tenía que comérselos así sin más. Sin embargo, el día 12 de Mayo me llegó el siguiente mail:

Tenemos en el almacén 40 ejemplares de su novela.
Si las quiere se la podemos mandar a 2 euros por ejemplar más gastos de envío.

Eso ya me pareció una auténtica tomadura de pelo. No contesté, pero hoy he vuelto a sondear la web y me encuentro con que mi novela sigue disponible en ambos formatos en diferentes plataformas. De hecho, se puede comprar sin problemas. Le he escrito y su respuesta ha sido que: "El libro está de baja. Más no te puedo decir". Y ahí me ha dejado, de nuevo con cara de idiota.

Y ahora querréis saber, ¿por qué os lo cuento? Pues os lo cuento para que no cometáis el error que yo cometí. Si queréis publicar estáis en vuestro derecho, pero prestad atención a las editoriales buitres (llámense Hades o Pepito) que se aprovechan de vuestra ilusión para ganar unos eurillos a vuestra costa. Buscad una editorial seria, que os ofrezca informes de ventas y que os ayude con la publicidad; huid de aquellas que requieren vender X ejemplares en la presentación, porque lo que quieren es ganar ellos...pensad lo siguiente. Mi novela se vendía por 18€ y los 50 primeros ejemplares (esos que tenía que vender yo) no tenían gastos asociados a distribución, con lo que mi editor se sacó limpios 900€. Y ahora pensad que no solo sacó mi novela adelante, sino que hubo como cinco más (y tiro por lo bajo) en ese mismo año (4.500€ con cinco novelas). Yo he hecho el calculo en la empresa de edición que uso Hades (printcolor) y cincuenta ejemplares de las características de mi novela salen por unos 340€ (y he añadido opciones extras), con lo que nos quedan 560€ limpios por autor. ¿No os parece un engaño?

En fin, ahora ya sabéis un poco más de mi experiencia personal con Ediciones Hades (y me consta que no soy la única que se ha sentido engañada por esta editorial) y espero que mis errores os sirvan para aprender y ser más prudentes que yo.

Un saludo, amigos.

martes, 31 de marzo de 2015

Trilogía "Susurros" de A.G. Howard


Siempre me ha apasionado la historia de Alicia en el País de las Maravillas y cuando me enteré de que alguien había decidido utilizar la historia para crear una especie de continuación...bueno, no fui muy receptiva a la idea. Ya sabéis que en estos casos hay dos opciones: o el resultado es tan penoso que el propio autor sería capaz de levantarse de la tumba para matar al innombrable que ha cometido el sacrilegio, o el resultado es impactante. En esta ocasión me he encontrado (gracias a todos los dioses) con la segunda opción y por eso he decidido hacerle un hueco en este blog a la trilogía Susurros de la americana A.G.Howard.



Título:
Susurros
Título:
Delirios
Título:
Engaños
Autor:
A.G.Howard
Autor:
A.G.Howard
Autor:
A.G.Howard
Año de edición:
2013
Año de edición:
2014
Año de edición:
2015
Editorial:
Oz editorial
Editorial:
Oz editorial
Editorial:
Oz editorial
Páginas:
416
Páginas:
419
Páginas:
368
ISBN:
978-84-941123-2-4
ISBN:
978-84-941729-6-0
ISBN:
978-84-16224-15-9








A.G Howard vive en el norte de Texas y es una mujer casada con dos hijos adolescentes, además de dos preciosos perros. Así pues, A.G. Howard se ve obligada a dividir su tiempo entre sus dos pasiones: la familia y la escritura. Además, cuando no está escribiendo le gusta pasar tiempo al aire libre practicando deportes como el patinaje o el ciclismo, disfrutando de su jardín o visitando cementerios del siglo XVIII.
En cuanto a su producción, A.G.Howard se estrenó en el mundo editorial con Susurros, una historia que escribió mientras trabajaba en la biblioteca de una escuela y con la que pretendía dar otra vuelta de tuerca al universo creado por Lewis Carrol en Alicia en el País de las Maravillas.





A Alyssa Gardner las flores y los insectos le hablan. Teme que su destino sea acabar en un psiquiátrico, como su madre, pues una vena de locura recorre su familia desde tiempos de su antepasada Alicia, la niña que inspiró el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
Pero ¿y si los susurros de las flores no son alucinaciones? ¿Y si el País de las Maravillas existe y la está llamando?
Alyssa descenderá por la madriguera del conejo hacia un mundo mágico, pero también despiadado. Durante su increíble aventura, tendrá que decidir en quién confiar: en Jeb, su mejor amigo, por el que siempre se ha sentido atraída, o en el fascinante y seductor Morfeo, su guía en el País de las Maravillas y con el que lleva soñando desde que era niña.

DELIRIOS.

Después de su aventura, Alyssa Gardner trata de olvidar a la vengativa Reina Roja, al atractivo Morfeo y concentrarse en su nueva vida con Jeb. Pero no es tan sencillo: su madre, recién liberada del hospital mental, se comporta de nuevo de manera extraña. Un día Morfeo aparece de nuevo para pedirle que vuelva arriesgarse por el País de las Maravillas, Alyssa comprende que tendrá que contarle la verdad a Jeb, quiera o no.
El País de las Maravillas la reconoce como una de los suyos, y si acepta el reto, Alyssa deberá enfrentarse a una batalla mortal, que podría costarle mucho más que la cabeza.

ENGAÑOS.

Alyssa está decidida a rescatar sus dos mundos y a toda la gente que quiere. Incluso si eso significa tener que desafiar a la Reina Roja en una gran batalla final. Ahora que la madriguera del conejo ha sido cerrada, la única manera de llegar al País de las Maravillas es a través del mundo que hay al otro lado del espejo.
Alyssa y su padre viajarán al corazón de la magia y, junto a Jeb y Morpheus, intentarán salvar el País de las Maravillas. Pero si tienen éxito y consiguen salir con vida, ¿podrán tener todos el final feliz que ansían?



Empecemos dejando claro que yo solamente me he podido leer los dos primeros libros (estoy deseando echarle el diente al tercero, pero tendrá que esperar) y, la verdad, es que estoy bastante satisfecha tanto con la historia como con la narrativa de la autora. Es cierto que A.G.Howard cuenta con un plus y es que el universo que Lewis Carrol creó para su Alicia era lo suficientemente rico para propiciar otras narraciones basadas en él, pero lo que a mí me ha gustado de forma particular ha sido la vuelta de tuerca  que la autora ha dado al universo Carrol. ¿Por qué? Pues porque el País de las Maravillas ha pasado de ser un lugar dulce y colorido, lleno de criaturas fantásticas de formas agradables, a ser un lugar oscuro y tenebroso en el que los habitantes son a menudo seres deformes que dan miedo o causan repulsión. Sin embargo, la autora no deja de conectar su País de las Maravillas con el País de Carrol para que veamos las similitudes y podamos establecer la relación; algo que, por cierto, animará a mucha gente a leer las historias de Carrol para entender mejor el mundo en el que se van a ver inmersos Alyssa y Jeb.
Con respecto a los escenarios, no sé si la autora lo habrá hecho a propósito o si simplemente es una casualidad, pero es muy curioso que cada uno de los libros nos permita conocer un aspecto de la vida de Alyssa. Así, el primer libro nos va a presentar la historia de la familia de Alyssa y para ello nos traslada al País de las Maravillas; en el segundo, sin embargo, vamos a conocer más profundamente la vida académica de Alyssa (qué hace, quiénes son sus amigos, quiénes son sus enemigos, por qué...) y el País de las Maravillas va a invadir el mundo real haciendo que datos del pasado de sus padres salgan a la luz; y, por último, en el tercer libro nos trasladamos al mundo que hay tras el espejo y Alyssa recuperará los recuerdos de su padre para ello. ¿Entendéis lo que os digo? Cada uno de los libros nos traslada a un mundo y nos descubre datos del pasado de los personajes que son completamente inesperados, tanto para nosotros como para la protagonista, algo que acentúa el vínculo lector-protagonista y facilita que nos metamos en el mundo de Alyssa.

En cuanto a los personajes...bueno,creo que la única pega que puedo ponerlos es que son muy típicos, sobre todo los dos galanes, Jeb y Morfeo. La protagonista, Alyssa, tiene cierta personalidad y la verdad es que me ha gustado mucho su capacidad de sufrimiento y esa lucha interna que libra a lo largo de la historia con esa parte de sí misma que sólo quiere ser una chica normal y esa otra parte salvaje y libre. Además, es increíble la evolución que sufre Alyssa a lo largo de los dos primeros libros y, según se intuye al final del segundo, esa evolución va a ser incluso mayor en el tercer libro. 
Entre los personajes masculinos, mi favorito es Jeb, sin lugar a dudas, porque...bueno...la verdad es que es un sol, ¿no? Aunque al principio del segundo libro no me termina de convencer porque se ha despegado demasiado de Alyssa, luego lo soluciona y volvemos a encontrarnos ante el Jeb cariñoso, protector y tierno que iría al mismísimo infierno por su Alyssa. Ese es el Jeb que nos gusta, ¿a qué sí?
Por otra parte, Morfeo es un personaje con mucha garra ya que juega con el atractivo que tiene la libertad sin barreras. Así, veremos como esa actitud de Morfeo va a actuar a lo largo de la historia como un elemento que pretende tentar a Alyssa, aunque Jeb siempre está ahí para devolver la cordura a la pobre muchacha. Visto esto os diré que Morfeo también tiene un lado tierno, aunque en la primera parte no se ve demasiado y tendremos que esperar a la segunda para verlo en toda su plenitud, siempre enmascarado, eso sí, con intenciones egoístas que, poco a poco, nos van a ir pareciendo menos egoístas y al final llegamos a la conclusión de que Morfeo, de una forma particular y extraña, ama con todo su corazón a Alyssa y sería capaz de ofrecer su vida y la de cualquier otro para que ella pueda seguir viva.

En definitiva, yo recomiendo la lectura de esta serie a todos aquellos amantes de las novelas de fantasía y juveniles, porque la historia lo merece y los protagonistas os harán pasar un buen rato.










viernes, 22 de agosto de 2014

Los Caminantes de Carlos Sisi


Hace un par de semanas decidí hacerme el carnet de la biblioteca de Móstoles. Lo había pensado antes, pero mi excusa perfecta fueron las vacaciones: "¿cómo me voy a llevar a la playa mi ebook? Mejor me llevo un libro de la biblioteca, que esos no se los llevan". Eso le dije a mi chico el día anterior, más ilusionada que una enana...¿qué le vamos a hacer? Finalmente fui y, junto a una guía turística de Tarragona, me llevé Orgullo y Prejuicio de Jane Austen y decidí probar suerte con las novelas de zombies. Nunca había leído nada de zombies, porque me da un poco de mal rollo el tema, pero había escuchado a muchos conocidos de Facebook hablar sobre un autor en concreto y me dije: "¿por qué no?" Así que me recorrí las baldas buscando a mi autor, Carlos Sisi, y cogí el primer volumen de Los Caminantes. No confiaba mucho en que me gustara, si os soy sincera, y por eso me cogí el de Austen para compensar y tener algo que leer en caso de que no me gustara. El caso es que mientras volvía a casa andando decidí empezar con los zombies para amenizar el trayecto y...me enganché. A la mañana siguiente ya había terminado el libro y estaba deseando ir a por los otros dos, así que devolví el de Jane Austen y el primer libro de la saga y me llevé a cambio el segundo y el tercero. El cuarto día de mis vacaciones ya había terminado con ellos y estaba loca por saber más.
Os aviso de que esto no es algo que me pase mucho (al menos últimamente). Encontrar un libro que me enganche de tal manera es complicado y por ello creo que Los Caminantes merecen un lugar en este blog.



Título: Los Caminantes

Autor: Carlos Sisi
Editorial: Dolmen
Año de edición:2009
Páginas: 272
ISBN9788493599393


Título: Los Caminantes. 
Necrópolis
Autor: Carlos Sisi
Editorial: Plan B
Año de edición:2014
Páginas: 566
ISBN: 9788494112874

Título: Los Caminantes. 
Hades Nebula
Autor: Carlos Sisi
Editorial: Minotauro
Año de edición:2014
Páginas: 464
ISBN9788445002032






Carlos Sisi nació en Madrid, pero actualmente reside en Calahonda (Málaga). Al parecer su afición por la lectura y la escritura viene de lejos y, como otros muchos autores, ha recibido el influjo de las obras de Stephen King. Por lo demás, poco os puedo decir que no vayáis a encontrar en su sitio web (recomiendo que lo visitéis si queréis saber más sobre el autor y sus obras), pero me consta que es una persona cercana y simpática, amante de su familia y amigo de sus amigos.
En cuanto a su producción, no os creáis que se limita a esta saga de temática zombie. No, no. Carlos ha escrito dos novelas más: La hora del Mar y Pantéon (que recibió el X Premio Minotauro en 2013); y una mini novela titulada Edén Interrumpido. Además, ha participado en antologías y ha publicado algunos relatos en la web.




Los Caminantes
Nadie sabía cómo había empezado todo, exactamente. El mundo se había desestabilizado mucho antes de que ningún científico hubiese podido dar alguna explicación. Ningún programa de televisión aguantó el tiempo suficiente como para teorizar sobre el problema. Al principio podías verlo en la televisión. Hablaban sobre ello; muy poco al principio, pero luego cada vez más; en la televisión basura de la noche, en los programas nocturnos líderes de audiencia, hasta que ya no se hablaba de otra cosa y la noticia del año lo inundaba todo.

Los Caminantes. Necrópolis.
El campamento de Carranque vive momentos dulces. Tras haber sobrevivido el ataque del Padre Isidro y sus enloquecedoras huestes de caminantes, los supervivientes se entregan a ensoñaciones y esperanzas de futuro propiciadas por los descubrimientos del doctor Rodríguez. Juan Aranda, su líder, decide utilizar su nueva condición para explorar la ciudad en busca de otras personas que continúen todavía con vida. Sin embargo, han pasado ya tres meses desde que se iniciara la pandemia zombi que asoló el planeta y sobrevivir es cada día más duro. Su periplo personal, no exento de vicisitudes, le aleja de Carranque, donde mientras tanto inciden nefastos designios que amenazan con convertirlo en una ciudad de muertos: una necrópolis.

Los Caminantes. Hades Nebula.
Tras sobrevivir a la devastadora pandemia que ha asolado el mundo y con la esperanza de ahondar en el misterio del Necrosum, el pequeño grupo de supervivientes de Carranque llega finalmente a la Alhambra de Granada, donde el aparato militar ha instalado uno de los últimos bastiones de resistencia de la Humanidad. Sin embargo, una vez allí descubrirán que las cosas no son cómo les habían prometido y los protagonistas deberán afrontar una realidad aún peor que todo lo que habían conocido hasta entonces. El autor se sirve de los muertos vivientes para describir situaciones de extrema dureza y dramatismo, explorando la complejidad del ser humano cuando se encuentra cara a cara con el terror en un mundo manifiestamente hostil, y lanzando al lector, en definitiva, a una montaña rusa de sensaciones que desemboca en la conclusión final.


Como he dicho al principio, esta ha sido la primera vez que he leído algo con temática Z y, sinceramente, no me ha desagradado, algo que se ha debido en gran parte a la forma de narrar que usa el autor y que a mí me ha resultado agradable...a ver, cuando se habla de zombies parece que todo es sangre, vísceras, chillidos y esas cosas que no resultan atractivas a todo el mundo, ¿no? Bueno, pues Carlos ha cogido todos esos elementos y los ha diluido con la narración del suceso como una crónica. No es una novela de zombies, es una crónica del apocalipsis zombie. ¿Qué quiero decir con esto? Bueno, pues que en la historia los zombies y la pandemia tienen un protagonismo indiscutible, pero lo comparten con las historias de aquellos personajes que dan vida a la novela: Juan, Dozer, Susana, José, etc. No es una historia de muerte, sino una historia de supervivencia y de superación, o, por lo menos, así lo he visto yo. Además, Carlos ha tenido el acierto de introducir en la narración el comportamiento del ser humano ante las crisis de una forma tan realista que con cada momento de acción yo me paraba a pensar: "¿Qué habría hecho yo? ¿Le habría ayudado? ¿Habría seguido escondida? ¿Les habría robado todo lo que tuviesen con tal de sobrevivir?" De verdad, hay momentos en los que el comportamiento humano que se plasma es duro y cruel, pero no puedes dejar de pensar que hay gente así y que una crisis de tal magnitud siempre saca lo peor de las personas.

En cuanto a los personajes... ¿Qué puedo decir sin desvelar demasiado? Bueno, me han parecido todos tan humanos que podía imaginármelos tranquilamente y sin esfuerzo, incluso llega el momento en que los conoces tan bien que intuyes lo que van a hacer y eso te hace sentir una conexión total con la historia. Mi favorito sin lugar a dudas es Dozer, lo que casi me lleva a morir de un infarto en alguna ocasión (los que hayáis leído los libros, seguro que me entendéis). Isabel me pone un poco nerviosa porque...¡dioses, que alguien le dé un capón! y Moses me parece uno de los personajes más interesantes del libro. El cura...es un buen ejemplo de la fragilidad de la mente humana ante ciertas situaciones extremas y las consecuencias que puede acarrear...seguro que un psicólogo se lo pasaría pipa analizando a este personaje, de verdad.

Ahora bien, voy a ser un poco tiquismiquis y voy a decir que ha habido algo que no me ha gustado. A lo largo del segundo y el tercer libro aparecen menciones a lenguas como el latín y Carlos se refiere a ellas como lenguas muertas...ains...ya sabéis lo delicada que soy con este aspecto. Llamar lengua muerta al latín es casi despectivo para los filólogos clásicos, la lengua latina y la griega forman parte de lo que solemos llamar lenguas clásicas...¿no quedaría eso más bonito? Sobretodo en boca del narrador (en boca de los personajes no me parecería raro), que demuestra un gran dominio de la lengua española y que no duda en introducir cultismos y latinismos. Además...¿sabéis que el latín sigue siendo lengua oficial de un país? Sí, es el Vaticano, pero...¿no es un país a todos los efectos por mucho que nos duela? Pues eso, que si es lengua oficial no se la considera muerta, vamos. 

En definitiva podemos decir que la historia me ha gustado bastante y me ha enganchado lo suficiente como para esperar con ganas el cuarto volumen que saldrá, al parecer, este año. Os lo recomiendo a todos los amantes del género y a los principiantes también, porque no estaréis ante una historia de zombies, sino ante una historia de seres humanos y...¡qué leches!...¿no os gustaría tener alguna idea en caso de un apocalipsis zombie? Porque yo he sacado varias de este libro...  


miércoles, 9 de julio de 2014

Con la Iglesia hemos topado...

Retomemos el blog, pero no en su faceta literaria, sino en la faceta de opinión...Vamos a ver, yo me considero una persona respetuosa hacia todo tipo de creencias y culturas, puedo hablar con gente de diferentes ideologías religiosas sin que ese pequeño detalle empañe una agradable charla o una amistad, pero siempre hay cosas que me hacen pensar que la gente tiene un morro gigantesco.
Empecemos diciendo que la gran mayoría de colegios concertados de España es de índole religiosa y, por si no queda claro, pertenecientes a la religión católica. Estos colegios concertados son financiados por el Estado español mediante dinero público en las etapas educativas obligatorias (Primaria y Educación Secundaria), pueden tener un apartado privado en las etapas educativas no obligatorias (Infantil y Bachillerato). Ahora bien, mi problema no empieza con la financiación de estos centros que, aunque escuece un poco, tampoco me parece algo digno de escándalo teniendo en cuenta la situación del país. Mi verdadero problema aparece cuando un docente, en este caso yo misma, busca empleo y para ello manda su curriculum vitae a los diferentes colegios concertados de la zona, sin importar si son católicos, protestantes o musulmanes...me da igual porque los alumnos son alumnos estudien donde estudien y crean lo que crean. Ayer, sin ir más lejos, me presenté a una entrevista en un colegio concertado cuyo nombre mantendré en el anonimato. Cuando me llamaron para concertar la entrevista no investigue sobre el colegio porque, sinceramente, me parece absurdo preparar una entrevista (por si alguien lo duda, la gente acostumbrada a hacer entrevistas es perfectamente consciente de cuándo está preparada una entrevista, cuándo las respuestas son premeditadas y no espontáneas, etc.), así que fui al colegio y, cuando me metieron en la sala de espera, no pude menos que pensar: "Con la Iglesia hemos topado". Un marco con la foto del nuevo papa, un retablo de la virgen y el niño Jesús precioso (de estilo renacentista, con una de esas vírgenes de cara inocente y ojos de corderito degollado) y un cuadro extraño de María, José y Jesús con un intento de inscripción  en griego (mal hecha, por cierto) me recibieron y me acogieron en aquella pequeña sala, pero yo no soy de las de juzgar las creencias, así que admiré esos detalles pictóricos con ojo artístico y esperé pacientemente. Al poco tiempo me vino a buscar el señor director de la institución y me condujo a su despacho para hacerme la entrevista más rara que he tenido nunca, y digo rara porque en mi formación académica se detuvo lo que tardo en leer el curriculum para confirmar datos como: Nombre, Apellidos y DNI (...en serio...¿dónde estudiaste? No me importa ¿Qué estudiaste? Una filología cualquiera que tampoco viene al caso); a partir de ese momento la entrevista se basó en preguntas del tipo (y os digo las que más me llamaron la atención):

  • ¿Con quién te llevas mejor, con tu padre o con tu madre?
  • Cuéntame una anécdota de tu pasado.
  • ¿Cuántos amigos tienes?
  • ¿Con quién vives? (Esta creo que puede ser normal en colegios religiosos, pero a mí me chocó mucho)
Estas son las más extrañas, las que me dejaron con cara de lerda mirando al buen señor y pensando si se habría metido un chute por la mañana temprano, pero yo respondí con diplomacia y con paciencia.A estas se unían las preguntas infinitas...digo infinitas porque el buen señor no sé si estaba probando mi paciencia o mi memoria, ya que me repitió cinco veces la pregunta: "¿Qué hobbies/gustos/intereses tienes fuera del trabajo?" "Descríbete con cuatro adjetivos" Una rayada monumental, la verdad, pero seguí respondiendo. 
Luego llegó la gran pregunta, una pregunta que lo era todo en la entrevista, creo. Daba lo mismo mis estudios, mis experiencias, mi forma de ser, mis hobbies o a quién quería más...la entrevista podría haber empezado y acabado con una pregunta tan simple como: "Busca cinco valores y órdenalos en tu escala de valores". me quedé atónita porque yo eso de los valores...bueno, viene inherente a cada persona, si alguien sabe jerarquizar los valores de su vida es que no los tiene muy interiorizados, ¿eh? Pero no me rendí y pensé en los dichosos valores y los ordené...pero me olvidé de Dios, tal como me recordó el señor con una sonrisa de: ¡pillada! Y yo no sé mentir, bueno, miento sobre ciertas cosas, pero, desde luego, no pienso mentir sobre mi inclinación religiosa porque no creo que sea necesario en el siglo XXI, quizás en el XVIII sí, pero ahora...no, hombre, no. Iniciamos un debate el señor director y yo, ya que él consideraba que debería haber enviado el curriculum únicamente a centros que se adscribiesen a mis creencias, yo disentí diciendo que la profesionalidad y la lógica no me impedían trabajar en un ámbito religioso ya que mi filosofía se basaba en el respeto. Él insistió y me explicó que todas las familias que acudían a ese centro buscaban una educación religiosa para sus hijos, que nadie que no fuese católico llevaría a su hijo a un colegio católico...disentí y lo defendí con el argumento de que no hace falta ser creyente para compartir la moral y ética del cristianismo, ya que son ideas tan lógicas que deberían estar presentes en toda la sociedad, fuese católica o no. Se quedó sin argumentos, pero me dio a entender que no compartíamos la misma postura y yo lo sentí porque me había preguntado en varias ocasiones qué creía necesario a la hora de trabajar en un equipo y mi respuesta había sido la que ahora él me negaba: "respeto mutuo".
La última pregunta de la entrevista ya me pillaba un poco cansada de gilipolleces doctrinales: "¿Qué cualidades de una persona te harían chocar con ella?" Y mi respuesta fue diplomática pero sincera: "No suelo chocar con la gente, pero me molesta la intransigencia y la falta de respeto". Y así nos despedimos, con un "te llamaremos" y un "encantada de haber mantenido esta agradable charla" de mi parte.
Sin embargo, al salir, me quedé pensando. Resulta que es un colegio concertado, es decir, financiado por el Estado y por dinero que no es 100% católico, pero los docentes de ese colegio (me consta que en otros religiosos esto no pasa) están obligados a ser creyentes y practicantes (seguro que la segunda parte de la entrevista sería algo relacionado con la religión, de verdad, recitar una oración o hablar sobre el Espíritu Santo, vete tú a saber). Si no eres creyente ni practicante tienes dos opciones: mentir y vivir una mentira, o decir la verdad y olvidarte de una oportunidad como docente. Bien, hasta ahí claro, pero...¿qué pasaría si en un colegio laico se juzgase al personal docente por sus creencias? Imaginaos que un colegio concertado se niega a contratar a un docente católico apostólico romano porque no comulga con la ética del centro...¿qué pasaría entonces? Seguro que algunos lo tacharían de desigualdad y dirían que es injusto que se juzgue a alguien por sus creencias para un puesto de docencia. Y yo lo apoyaría, porque...¿qué narices tiene que ver la tos para rascarse los pies? Somos adultos y creo que cada uno es capaz de razonar y entender que las creencias no están ligadas a lo profesional, ¿no?
Bueno, pues ahora ya sabéis dos cosas: 
  1. Si no eres católico no puedes llevar a tu hijo a un colegio religioso, aunque sea el que mejor resultados académicos obtiene y quieras que tu retoño tenga eso, justamente, una buena educación.
  2. Si eres laico y tienes una entrevista en un colegio religioso piensa en las opciones: prostituir tu integridad personal o pasar del tema.
A mí me ha quedado bien clarito que ciertos grupos religiosos quieren respeto, pero no están dispuestos a respetar las creencias de los demás, aún cuando esas creencias no estén relacionadas con el quehacer profesional.
Un saludo amigos lectores y feliz semana.