martes, 1 de noviembre de 2011

Sangre y gloria.

Bueno, lo que empezó siendo un breve relato se ha convertido en un relato con sus tres partes... Al principio no pensaba hablar mucho sobre el trasfondo, aunque una idea alocada se ha ido abriendo paso durante mis paseos por el bosque (ah! bosques...benditos pozos de inspiración) y aquí está el resultado. 
Espero que os guste y, sobretodo, que no os defraude a aquellos que os habéis leído los relatos de Halloween y que pedisteis más información sobre esos seres misteriosos (Pat, querida, espero que te guste :P) 



  © Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)

Me gustaría decir que lo sabía y que eso lo hace todo más fácil, pero no. Lo sabía, ciertamente, pero eso no lo ha hecho más fácil…como siempre ha sido y siempre será. Vosotros, mortales acomodados, no conocéis el verdadero dolor de la perdida ni del hambre, la sed continua, la nostalgia, el deseo insatisfecho, la pasión desbocada…todo eso y mucho más es lo que late en nuestros cuerpos malditos. Nosotros que una vez fuimos dioses.
La noche de la sangre, del banquete desbocado, de los apetitos calmados…Halloween ha finalizado. Ya no queda rastro de ese día de desbocada libertad. Amanece y veo jóvenes disfrazados volver a sus casas ebrios de alcohol y felicidad…y siento deseos de degollarles y bañarme en su sangre…tan cálida…Agacho la cabeza para evitar contactar con sus ojos. No quiero que vean la necesidad y acudan a mí como abejas a la miel. Estúpidos humanos. El sentir esto sólo significa una cosa: la maldición ha regresado.
El amanecer es frío, tan frío como mi cuerpo y mi alma. Me gusta el amanecer. Es muy parecido a mí…me recuerda qué es lo que soy. El sol brillando tenuemente en el horizonte, oculto tras las nubes esponjosas que cubren estos cielos continuamente, es semejante a la llama que arde en mi pecho esperando poder desatarse e incendiar todo lo que pueda haber a su alrededor.  El amanecer suele ser mi aliado, aunque hoy se me antoja un enemigo cruel que se burla de mi desgracia desde aquel alto trono etéreo.
Estoy cansado. Cansado de esta maldición. Cansado de los humanos que me observan intentando entender mi mirada. Cansado de este mundo que empieza a resultarme asqueroso. Cansado de una vida que no llega a ser más que la sombra de una vida. Por eso hoy, sentado en este banco, he querido escribir estas líneas que sirvan para recordarme qué soy y por qué lucho.

Éramos poderosos. La primera raza que habitó la tierra y la modificó para convertirla en habitable. Nosotros amábamos nuestra creación como sólo un padre podría amar a un hijo caprichoso y consentido. Al principio éramos siete. Siete iguales. Nacidos de la nada o, quizás, olvidamos nuestro nacimiento, no lo sé. Llegados a este planeta por error o quizás no. Pocos recuerdos guardamos de aquella época dichosa. Luego llegaron más. Nadie sabe exactamente de dónde o por qué llegamos a ese lugar, pero seguíamos llegando y la tierra comenzó a poblarse poco a poco.
La tierra era entonces un orbe marchito cubierto de lava y hielo a partes iguales. Desolación. Eso era lo único que había entonces. Nosotros llegamos y usando esos dones que alguien nos había otorgado, ocultamos la lava en el centro mismo del planeta y el hielo lo derretimos hasta formar los mares que ahora cubren la tierra. El agua fertilizó la tierra y pronto pudimos ver crecer plantas y árboles que nos sorprendieron por su belleza… Todo era hermoso entonces.
Uno de nosotros creó a los primeros seres humanos. Seres toscos, más cercanos al animal que al humano actual, que preferían la lucha y la sangre a la paz y la belleza del mundo. Se pasaban el día guerreando entre ellos, pero su creador les defendía como ahora os defiende a vosotros. Algunos se pusieron de su lado, otros nos mantuvimos a la espera del fracaso de ese experimento inútil…otros lucharon y cayeron en el olvido eterno. Una recompensa que nosotros ahora ansiamos.
El Creador, pues así le apodamos y así se presentó a la humanidad, siguió experimentando con esos seres que parecían evolucionar, se multiplicaban a una velocidad arriesgada y derramaban más sangre de la necesaria. Pero, aun así, él no se rendía y seguía experimentando. Consiguió que la evolución funcionase a la perfección y  nos convirtió en dioses de aquellos seres imperfectos. Algunos acogieron el regalo con alegría y agradecimiento…otros desconfiamos y nos mantuvimos a la espera, aunque acogimos nuestras nuevas obligaciones y derechos con igual satisfacción que los demás. Nos tentó. Y nosotros caímos.
Ser dios es embriagador. Sumamente embriagador, en cierto modo. El poder…ah…el poder….tan hermoso… Algunos lo usaban con sabiduría, otros nos dejamos llevar a una embriaguez absoluta que fue nuestra condena. El Creador esperó nuestro tropiezo. Sabía que desconfiábamos, sabía que odiábamos a esos juguetes de carne que había modelado a escondidas y sabía que llegaría el momento en que nos apartaría de su camino.
Resulta sumamente irónico que ese ser al que apodáis Dios y que consideráis un ser justo y bondadoso, no fuese para nada tal cosa. Era el peor de los nuestros. Consentido. Egoísta. Vengativo. Todo lo demostró con el tiempo y nosotros somos el mejor testimonio de ello.
El día de la caída no nos cogió por sorpresa. Él se había hecho demasiado poderoso. Había iniciado una religión para sí mismo, en la que sólo él era el Dios. Algunos de los nuestros acudieron a su lado y se convirtieron en sus mensajeros…ahora los llamáis ángeles. Perros falderos, eso es lo que eran. Los demás… bueno, los demás sobrábamos. Incitó a sus adoradores a perseguirnos y perseguir a nuestros adoradores. Hubo muertes. Carnicerías que volvieron a llenar la tierra de sangre. El ser humano se enfrentaba de nuevo con el ser humano, aunque esta vez éramos nosotros los que movíamos los hilos de aquella batalla en la que sólo un bando quedaría en pie y ya sospechábamos que no seríamos nosotros.
Aquella sospecha creció y nos debilitó. Muchos de los nuestros se unieron al bando ganador. Nos abandonaron y caímos. Dicen que nos expulsó de los cielos… Absurdo. No vivíamos en los cielos. Nos expulsó del Panteón y, usando el poder de sus siervos, nos encadenó a una maldición eterna.
“ Sufriréis hambre y sed. La penuria será vuestra compañera y la nostalgia vuestra amante. Nunca viviréis de nuevo, pero seréis obligados a fingirlo. La sangre que derramasteis será vuestro único alimento y la noche de esta batalla será vuestro único banquete.”
Y nos llamó Demonios. Nos convertimos en una raza ávida de sangre. Nos convertimos en aquello que él había sido. Caímos en una noche absoluta y su maldición quedó cumplida. Ahora, vosotros, humanos, sabéis quiénes somos y porqué os odiamos.

7 comentarios:

  1. ¡Tamara!!! Esto podría ser el inicio de una novela chulísima. ¡Está genial!Y te deja con ganas de saber más acerca de las guerras entre estos seres, de su origen, de cuál fue exactamente su condena. ¡Y de la prosa no tengo más que alabanzas! ¡Genial! Sigue escribiendo así, que me encatna leerte.
    ¡Feliz día!

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  2. Enone estar en Inglaterra con esos paisajes te inspira... porque me he quedado sin palabras!!!
    Me encanta!!!
    Y Pat, tiene razón... te deja con ganas de mas!!!!

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  3. Miedo, miedo y más miedo. He tenido la impresión de estar por un momento leyendo a Abel!!! Tu ya me entiendes xd.
    Como dice Pat, cuando se menciona a los ángeles y su caída, la historia da para muuuucho más. Porque son de esas leyendas con las que el ser humano a jugado mucho y siempre muestra interés. Igual que los vampiros. Un besazo my niña, estupensos relatos.

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  4. Soberbio, preciosa. Se nota cuando te apasiona un tema porque las Musas te acompañan y te orientan. Pero no olvides que, con Musas o sin ellas, el talento es todo tuyo. Aunque no cabe duda de que Tidworth te sienta estupendamente. Ya espero el próximo.

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  5. Hola, mis niñas!! Lo primero, muchas gracias por pasaros por aquí y leerme...ya sabéis que os quiero mucho y que me llega al alma esto.
    Lo segundo, agradeceros las felicitaciones. Me alegro que os haya gustado, la verdad...era un poco arriesgado porque suponía crear una barrera en lo conocido y presentar una realidad alternativa a unos acontecimientos tan famosos como la creación y el destierro de los ángeles rebeldes.
    Raquel, la verdad es que he releído el relato y quizás sí que recuerda un poco a Abel. Es que me inspiras, corazón :D
    Y sí, parece ser que estar por aquí me sienta bien, aunque mi novela sigue estancada xD Quizás debería empezar con una novela nueva mientras...qué opináis queridas mías? xD
    Un besote a todas!

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  6. Opino que todo lo que sea alimento para el alma y para las musas, bienvenido sea xdd. Escribe aquello que tengas ganas de escribir, porque te aseguro una cosa; que tus lectores notarán el corazón que le pusiste xd. Siento haber tardado tanto en pasar :(. Pero siendo egoista, no he tenido que esperar durante días para poder leer las continuaciones de los relatos jajajajaja. Un besazooooo!!!

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  7. Mi querida enone, me ha encantado este relato, has vuelto a escribir un génesis, y si el primero ya me inspiró, no puedo decirte cuánto más me ha inspirado éste. La redacción es exquisita. Y si las Musas, inspiradas por esos bosques ingleses y por la cercanía de Stonehenge, te llevan a escribir una nueva novela, déjate guiar por ellas, no pienses que abandonas tu novela, algunas historias necesitan un tiempo de reposo; lo importante es que puedas seguir creando.
    Me inspiras, espíritu afín, ya lo sabes.
    Océanos de amor!!

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