martes, 8 de noviembre de 2011

El peor momento

 Continuo con el relato que empecé en Halloween. Espero que os guste y que disfrutéis.
Un saludo!



  © Tamara Díaz
(Reservados todos los derechos)


Me avisaron de que esto podía ocurrir. Claro que me avisaron y, por supuesto, yo les ignoré. La arrogancia me ha sumido en la ceguera durante siglos y ahora deberé pagar las consecuencias…aunque, para ser más exactos, sois vosotros los que pagaréis las consecuencias.
El hambre se ha disparado. Desde hace un par de noches soy incapaz de pensar en otra cosa que no sea la sangre. Mis sueños aparecen teñidos de rojo, el aire está impregnado de ese olor salado y metálico inconfundible que me hace enloquecer, mis oídos sólo pueden escuchar los latidos de vuestros corazones bombeando la sangre caliente y sabrosa que os proporciona las fuerzas para vivir… No puedo sacarlo de mi mente y creo que estoy enloqueciendo.  Janhem dice que estoy loco si creo que el hambre va a poder ser satisfecha a través de este diario, pero lo que él no sabe es que este diario es algo más que eso…Es una vía de escape, el refugio donde pienso depositar mi alma para que obtenga la paz que precisa. La sangre aquí no tiene poder.
Las semanas posteriores a la noche del banquete suelen ser más duras de lo normal…podríamos asemejarlo a poner a un alcohólico rehabilitado en una habitación llena de bebidas, permitirle beber hasta reventar, sentirse feliz y a salvo, para luego encerrarle en una pequeña habitación sin nada más que agua, con una pequeña ventana desde la que puede ver a otros bebiendo y disfrutando de esa maravillosa embriaguez. Es una sensación angustiosa que te consume. Hay momentos en los que el propio cuerpo parece quejarse de esa carestía y comienza a doler…Sí, somos adictos, o al menos eso podría parecer si nos vierais ahora…
En fin, dejemos de hablar del hambre…este diario es justamente para olvidarme de ella y si sigo hablando no sé si podré reprimir el dolor que me nublará la mente y me impedirá poner por escrito estas memorias.

Nosotros, los demonios, somos tan antiguos como el mundo mismo. Nosotros ayudamos a crear este mundo en el que ahora os revolcáis tras haberlo transformado en una maldita pocilga que sólo sirve para satisfacer vuestros egoístas deseos.
Cuando el Creador nos transformó todo cambió. Nos vimos empujados a un mundo que no era el nuestro, en el que no encajábamos y en el que estábamos obligados a vivir durante la eternidad. Al principio, lo tomamos con resignación, aunque hubo algunos que se tomaron al pie de la letra su nueva naturaleza y comenzaron a disfrutar de la libertad que les otorgaba el no tener que obedecer reglas o normas…Los humanos se convirtieron en su juguete favorito. Eráis tan fáciles de tentar, de engañar…os empujaban a cometer las acciones más viles usando sólo la palabra y vosotros, a menudo, disfrutabais de ello.
Sin embargo, no todos actuamos así. Algunos vivimos recluidos durante siglos en comunidades apartadas de la humanidad, sólo hacíamos daño a los humanos si eso nos ayudaba a proteger nuestro secreto… bueno, o eso decíamos. Lo cierto es que no hacíamos daño a los humanos porque aún teníamos la esperanza de poder regresar a nuestro mundo, quizás el Creador nos perdonase y nos devolviese al lugar al que pertenecíamos si nos comportábamos bien… tonterías, fantasías que se acumulaban y se hacían añicos creando una desolación que nadie podría comprender.
Así pues, vivíamos apartados, aunque no desconectados. Nos gustaba mantenernos informados de vuestra evolución…Y así seguimos vuestro itinerario manchado de sangre de inocentes, de vuestros hermanos…Guerras, asesinatos, traiciones, revoluciones… Vuestra raza se bañaba en sangre y disfrutaba con ello. Eráis dignos hijos de vuestro padre, desde luego. Nosotros nos veíamos obligados a mirar todo aquello y mantenernos en silencio.
Recuerdo que durante esa época muchos se dejaron morir para evitar presenciar vuestra evolución, para acabar con el sufrimiento y con la sed eterna…Muchos murieron, otros durmieron y aún siguen durmiendo... Otros luchamos. Decidimos que permanecer en la oscuridad no nos hacía ningún bien.
Salimos de nuevo. Era un siglo extraño, lleno de cambios que conllevaban la violencia que parecía os era innata. El siglo XVIII. Nos separamos en pequeñas comunidades para pasar desapercibidos y nos dedicamos a estudiaros, mientras hacíamos negocio a vuestra costa.  Cada Halloween nos alimentábamos…en ocasiones sin control, dejando un rastro de muertes a nuestras espaldas que elevaron un nuevo mito que había permanecido dormido durante tiempo…vampiros. Un nuevo nombre. Algunos se sintieron ofendidos ante ese nombre tan extravagante, yo, sinceramente, me sentí sumamente divertido ante la capacidad de equivocarse del ser humano. No eráis capaces de entender ni lo que teníais ante vuestras narices. Incluso nuestras víctimas dudaban de lo que pasaba…morían con esa incógnita dibujada en sus rostros horrorizados. ¿Quiénes sois? Parecían decir y yo, entre risas, solía contestar: un vampiro, merecía la pena ver cómo los ojos se agrandaban y la boca se torcía en un grito mudo de pavor mientras yo desgarraba la piel del desgraciado elegido para convertirse en mi cena.
Han pasado siglos desde entonces. Ya no me hace tanta gracia el asunto del vampiro, ni me dedico a atemorizar a mis víctimas…solamente me alimento por necesidad, por gula… Realmente ya me da lo mismo. Y no soy el único que siente lo mismo. Hemos empezado a hipnotizar a nuestras víctimas para evitarlas el último momento, ese instante en el que descubren que van a morir y no pueden hacer nada…Por eso ahora las elegimos y las comenzamos a contactar meses antes…La única excepción ha sido esa muchacha…¡qué desafortunada! Estaba en el sitio menos idóneo, en el momento menos adecuado, la verdad. Pude oler su miedo, la esperanza de poder escapar de allí con vida y luego el pavor al entender que iba a morir… Quizás ese sea el motivo por el que me encuentro tan excitado y soy incapaz de soportar el hambre…
Maldita sea.

3 comentarios:

  1. Me gusta Enone. Se nota que el tiempo de Londres inspira a tus musas.
    Bueno, yo desde España seguire esperando que sigan tan inspiradas como hasta ahora y nuevas historias que leer.
    Un saludo guapa!

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  2. Mi querida Enone, no sé si este relato va a continuar, pero me da la sensación de que quiere convertirse en una novela, está vivo! Y me encanta 8)
    Por favor, dime cómo se llama el demonio, porque empiezo a sentirlo como algo muy real, como a un amigo al que deseo consolar y conocer.
    Adoro a tus Musas, mi niña!!
    Me inspiras, ya lo sabes.

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  3. Bea tiene toda la razón del mundo. Empieza a ser una novela en toda regla. Y que novela!! Ya nos has dado un rasgo de bondad en el personaje, pero al mismo tiempo conserva ese halo de maldad. Me fascinan los personajes así xd. Venga Enone, a darle caña al asunto. Un besazoooo

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